Festival de Danza

Danza

El círculo de la danza se cierra en Itálica

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Silencio. En el centro del escenario desnudo, una virtuosa bailarina comienza su soliloquio. El único elemento decorativo es una pequeña esfera, una lámpara anaranjada que corona sus movimientos. Sobre ella, el cielo abierto y una radiante luna llena. La compañía Kibbutz Contemporary Dance fue la encargada de dar un gran final al Festival de Danza Contemporánea de Itálica con su obra If at allun cierre de lujo para una edición que ha tenido altibajos dentro de su nivel.

Por Paula Velasco -

Danza

El paso del mito a la danza

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Han pasado siglos desde que el teatro romano de Itálica fuese testigo por primera vez de esas historias de dioses y hombres que conforman su mitología, y que volvieron a repetirse gracias al Festival de Danza. De nuevo surcaron su escenario los pasos, hoy convertidos en danza, de aquellos a los que tantas odas se han cantado, en cuyo eco aún es posible perderse. Frédéric Flamand es el hombre detrás del mito: él, como director del Ballet Nacional de Marsella, ha revivido la metamorfosis de OvidioSu coreografía habla del cambio, de las dualidades y oposiciones que le llevan a enfrentar la danza clásica a lo contemporáneo, la leyenda y su carácter irracional a los dominios de la razón.

Por Paula Velasco -

Danza

La pasión que devastó Itálica

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Lirio entre espinas dio sus primeros pasos de baile en el inigualable recinto que es el Enclave Monumental de San Isidoro del Campo, para acabar transportando a su público a un mundo propio de carne y voz. El silencio de los cuerpos de los monjes jerónimos que descansan en el Claustro de los muertos fue rasgado por un canto al amor, aquél que vive de separaciones y encuentros, ese amor pasional que sale de las entrañas para embriagar a los amantes. Un amor tan fuerte, tan extremo, que duele, que vuelve totalmente vulnerable a aquél al que posee pero que, a la vez, es un impulso hacia la vida.

 

Por Paula Velasco -

Danza

Un homenaje ritual a Duncan abre el Festival de Danza de Itálica

El Festival Internacional de Danza de Itálica abrió ayer sus puertas, y lo hizo con una apuesta fuerte. La dirección confió en la coreógrafa y performer sevillana Bárbara Sánchez para inaugurar el evento con su producción La satisfacción del caprichoun homenaje a la madre de la danza moderna, Isadora Duncan. Sobre el escenario, una pila de neumáticos coronados por un esqueleto, dos pequeños ataúdes blancos y nueve bailarinas que no dejaban de convulsionarse mientras que el público iba tomando asiento. Al otro lado, en las colmadas gradas del teatro romano, se podía notar la expectación. Con algo de retraso dio comienzo la actuación. Las mujeres se libraron de sus ropas para dar comienzo a una obra que no dejaría indiferente a nadie.

Por Paula Velasco -