¿Y si Sísifo bailara? Mercedes Pedroche se lleva los premios a mejor intérprete y puesta en escena en el XIII CENIT con “Artificios y leopardos”

Por Raul Perez Andrades

¿Qué pasaría si un buen día te dijeran que tu vida, tal y como la has vivido, con cada acto, cada pensamiento, cada sentimiento por mínimo que sea, vas a revivirla una y otra vez? ¿Qué harías? Este es el planteamiento que lleva a escena Mercedes Pedroche en su pieza “Artificios y leopardos” con la que la sala TNT cerró el XIII Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales.

Una matriz cuadrada, con una diagonal de siete metros, con 16 pies de micro, 16 botellas de agua, 16 botellas de talco y 16 pares de rodilleras componen el dispositivo escénico. Mercedes Pedroche nos recibe con una acción repetitiva, absurda, sin sentido ni finalidad. Se sienta y se levanta. 20 veces. 30 veces. 50 veces…

Una mujer, atravesada por el Sísifo absurdo de Camus, vive atrapada en una experiencia cíclica y nosotros, como espectadores, también. La creadora madrileña juega con nuestras expectativas: Parará a los 100 –pensamos-; juega con nuestra paciencia, alargando una acción sin sentido, y juega con nuestras nociones teatrales. En el teatro del absurdo la progresión se basa en la repetición y la variación. ¿Qué ocurre si eliminamos la variación y solo dejamos la repetición?

En una época en la que la novedad, el cambio constante, los grandes espectáculos y el ritmo frenético lo dominan todo, Mercedes Pedroche se atreve a cometer el pecado de repetir contenido. Se niega a captar la atención del espectador con picos de interés. No nos narra la condena de Sísifo, nos la hace vivir. Nos exige tomarnos en serio la pregunta de ¿Qué harías si un buen día te dijeran que tu vida vas a revivirla una y otra vez? Con un planteamiento sencillo, por cada pie de micro el mismo monólogo y la misma partitura de movimiento, nos enfrentamos ante el horizonte de presenciar 16 veces el mismo contenido, exactamente igual. ¿Qué harías?

La creadora lo tiene claro. Danzar. Si tengo que revivir mi vida eternamente, mejor que sea danzando. Pero, ¿qué es danzar?, le pregunta al público con cercanía y calidez. Con una delicadeza tan diferente a la fuerza y el poder físico que demuestra mientras danza, que parece convertirse en otra persona. ¿Qué te separa de danzar?

La obra plantea cuestiones sencillas manteniendo una absoluta coherencia en la propuesta escénica, algo que no es tan fácil. Te desmonta tus respuestas con la misma sencillez con la que te hace las preguntas. Mercedes Pedroche nos demuestra que no hacen falta grandes artificios para hacer una gran pieza. Nos ofrece su talento con valentía y humildad, dando incluso un paso atrás. Se retira del foco y se lo ofrece a quién quiera ponerse debajo y disfrutar.

Viendo la calidad y profundidad de su trabajo podemos entender por qué se ha convertido en una figura de gran relevancia en el mundo de la danza.