“Homenaje a una desconocida” Las fotos de una vida anónima convertida en obra de teatro

Por Raul Perez Andrades

Soy de la opinión de que por mucho que uno se empeñe en buscar, es la obra la que te encuentra (y no al revés). Siempre he defendido que uno de los principales talentos que debe desarrollar un creador es la habilidad de estar abierto al encuentro y saber reconocer la obra cuando la tiene delante.

Un día de diciembre del año 2015, Cristina Correa paseaba por un por un mercado en la Plaza de Tapinería, en Valencia. Le llamó la atención un pequeño fajo de postales de hoteles norteamericanos con mensajes amorosos y cotidianos dirigidos a una tal Carmen Muñoz. Sorprendida por el hallazgo, le preguntó al vendedor de dónde lo había sacado. Este se dedicaba a vaciar pisos y se quedaba con aquello que consideraba interesante para vender en el puesto del mercado. Aquel día Cristina Correa estuvo abierta al encuentro. Su intuición artística le dijo que ahí había algo, y compró la vida de una desconocida por 20 euros. Sus fotos, sus postales y su correspondencia con su marido a finales de los años cincuenta. Cuando compartió su descubrimiento con Desirée Belmonte, ésta también hizo gala de ese talento y supo reconocer el germen de un gran proyecto.

“Homenaje a una desconocida” es la historia de una búsqueda. La historia de Cristina y Desirée y de cómo su camino para saber quién era Carmen Muñoz las cambió como creadoras y como personas. Pero sobretodo es la historia Carmen Muñoz, una mujer republicana con carácter, con talento y con unas ganas enormes de comerse la vida, que tuvo la desgracia de vivir durante una dictadura que le condenaba a ser ama de casa. Una mujer que, en cambio, tuvo la suerte de encontrar a un hombre que la idolatraba. Que, una vez llegada la democracia y teniendo más de cincuenta años, la animó a estudiar Bellas Artes y a desarrollar ese talento escondido y anulado por el nacionalcatolicismo para ser la mujer que durante tantos años quiso pero no pudo ser. (Podría contar mucho más sobre Carmen Muñoz pero os estaría privando de la emoción de descubrirlo poco a poco)

Teatro de La Catrina nos ofrece esta obra de teatro documento autobiográfico, nominada a los Premios Max a espectáculo revelación, con la que nos narra todos los pasos que dieron para encontrar a esta mujer desconocida. Comparten con nosotros sus dudas, sus tropiezos, sus sorpresas. Nos hacen partícipe de su ilusión ante el descubrimiento progresivo de una vida increíble. Y lo hacen desde el yo. Desde un yo sincero y frágil. Un yo con una emoción que les quiebra la voz y les hace temblar. Una emoción que está a punto de desbordarles y que nos termina contagiando. No hay personajes. No hay truco. No hay representación. Solo dos personas compartiendo una historia. Enseñando las fotos y las cartas de una vida compradas por 20 euros en un mercadillo. Describiendo a las personas que descubrieron en el camino, con las que hablaron y a las que retrataron. Y no hace falta nada más. Cuando una historia es buena, cuando se ha tenido el talento de reconocerla y la valentía de implicarse emocionalmente hasta el fondo, cuando hay cariño y hay ternura en el hacer, la magia surge sin necesidad de fuegos artificiales. Y es con este tipo de propuestas con las que da hasta rabia que la arquitectura del teatro se haya separado tanto de sus orígenes. Que se haya centrado en crear la ilusión encerrando a los intérpretes en un escenario neutro y elevado y  a los espectadores  en un patio de butacas, y se haya olvidado del encuentro, de la reunión de un grupo de personas en torno a un fuego para contar y escuchar una historia. La propuesta de Teatro de La Catrina parece pedir a gritos volver a esa cercanía. Volver al círculo o a sacar las sillas a la puerta de la casa.

Al salir de la obra no pude parar de pensar, ¿por cuántas historias increíbles he pasado por delante en los puestos del mercadillo? ¿Cuántas vidas esperan a ser compradas por 20 euros y sacadas del olvido? ¿Cuántas Cármenes por descubrir?

“Homenaje a una desconocida”, a través de Carmen Muñoz, es el reconocimiento a toda una generación de mujeres que tuvieron la desgracia de nacer demasiado pronto.

 

La obra se presenta el 12, 13 y el 14 de noviembre del 2021 en la Sala Cero a las 19.30h

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