“Melodrama” de La Ejecutora/Teatro a pelo cierra la cuarta edición de CINTA

Por Raul Perez Andrade

¿Alguna vez has recibido una llamada de teléfono que ha hecho que todo tu mundo se venga abajo? Una enfermedad… una muerte… una ruptura… ¿Has intentado reconstruir ese mundo después de esa llamada y te ha quedado inestable, como una mesa a la que le falta una pata y cualquier soplo de viento puede hacer que caiga? Y a partir de ese momento, ¿has sentido la tierra temblar bajo tus pies con cada llamada que recibes? ¿Has sentido el pánico? ¿Te ha faltado la respiración viendo cómo suena el teléfono antes de cogerlo?

Con estos sentimientos trabajan los componentes de La Ejecutora/Teatro a pelo en la obra con la que cerraron ayer la cuarta edición de la Cita de Innovadores Teatrales Andaluces en la sala TNT. “Melodrama” habla sobre las cicatrices, los miedos y los monstruos que tenemos y cómo nos relacionamos con ellos. Esas cicatrices que intentamos ignorar yéndonos de fiesta, o que intentamos ocultar con una máscara y buena ropa, pero que siguen ahí como el sonido constante de una nevera antigua. Estas cicatrices se concretan en cada personaje: Verónica tiene miedo al futuro, a que llegue el fin del mundo, Celia tiene un monstruo dentro al que saca a cantar, Koldo sufre una separación y Selu un deseo que no puede controlar.

Aunque La Ejecutora/Teatro a pelo lleva funcionando varios años, ésta es la segunda obra que presentan en circuitos oficiales tras el gran éxito de “Las dependientas”, con la que cosecharon varios premios. En ese caso nos hablaron del agotamiento que sufrimos por las exigencias constantes de un mundo que no nos permite parar. Con “Melodrama” tratan lo que se está empezando a calificar como la enfermedad del siglo XXI, la ansiedad. Ese elefante en la habitación del que todavía se habla muy poco y que en la obra se representa como una enorme piedra que aplasta la seguridad y estabilidad de los personajes. Se centran en las consecuencias emocionales de estos dos grandes males de nuestro tiempo, sin entrar en porqués ni análisis políticos. Ponen sobre la palestra emociones que todos hemos sentido, o sentiremos, para lograr una especie de comunión; para hacer sentir al público que no está solo, que sus sentimientos son comunes y colectivos.

Lo hacen con un lenguaje contemporáneo muy interesante, que mezcla el trabajo corporal con monólogos directos a público y escenas con un tratamiento a mitad de camino entre la persona real y el personaje. Todo ello envuelto en una estética muy cuidada, cuyos elementos aluden a una generación millenial que creció durante un cambio de era: entre las cabinas de teléfonos (presente en escena) y los móviles, entre el trabajo asegurado y la crisis constante, entre la seguridad y la incertidumbre como estilo de vida. Sin embargo, este segundo montaje se ha presentado con una propuesta escénica más difusa y hermética que la anterior, lo que provoca que la identificación emocional sea más complicada. “Melodrama” tiene un carácter más poético y abstracto que podría funcionar mejor teniendo un horizonte más definido que articulase la puesta en escena. Esto hace que el recorrido de la obra sea un poco vacilante, siendo difícil encontrar un punto álgido, y que el trabajo y la implicación corporal no queden a la altura de una estupenda selección musical llena de fuerza y emotividad.

No obstante, se disfruta mucho el trabajo de esta compañía y merece la pena ver y apoyar el camino de investigación que están tomando, aplicando localmente los lenguajes contemporáneos que nos llegan desde Europa. Un buen ejemplo del riesgo artístico de una generación, con su imaginario y su problemática, que enriquece la creación andaluza.