Captain Ivory, una luz en la carretera

Por Aurora Revólver

En estos días en los que una no sabe si anda libre, ocupada, de fiesta o hasta el cuello, es imposible no sentirse en medio de una carretera, parada sin saber si andar hacia el destino  o volver a casa. Estaba sentada en la cuneta, fumando a ver si así se esfumaba la indecisión cuando vi a lo lejos unas luces rojas que parpadeaban.

Ángel Bernabéu Fotografía
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Entré en la Sala, estaba casi desierta, como en los verdaderos moteles. Solo un puñado de tipos peculiares que parecían estar cómodos con tanto espacio. De repente, el sonido de una batería,la electricidad ascendiendo a los picos más altos con los riffs de las guitarras, la línea de bajo manteniéndote en la tierra y esa voz que fascina y suena como si Robert  Plant , Dave Grohl y Ozzy Osbourne compartieran la sangre y la mesa en Navidad. Cinco músicos jovencisimos haciendo de botones para enseñarnos las habitaciones sonoras de su motel, desvanecido, ecléctico y puro.

Ángel Bernabéu Fotografía
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La primera habitación estaba desordenada, era oscura, sonaba constante, casi militar. Allí se quedaron los viajeros más extraviados,  “Never Mine’’el solo de guitarra y la voz imperativa de Jayson Traver envuelven con dureza, que un poco nunca viene mal.

Pasamos por habitaciones geométrica y rítmicas donde la fuerza rítmica daba la simetría exacta a las paredes,  “Skinning the Hands’’ , donde un tímido teclado le daba el toque antiguo y vivo a la estancia, una elegancia complementada por la voz casi de cronner vencido de Traver que rompía la guitarra inquieta de Robbie Bolog. Y por otras habitaciones más cósmicas donde ponerse tierno como “Cascades of Spain” de combustión lenta y psicodélica pero con grandes estallidos.

Ángel Bernabéu Fotografía
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Un tipo corpulento y tatuado mira desde la esquina de la barra, pide fantas de naranja como para romper su imagen de tipo duro,  el inicio de Paper towns no deja indiferente al público, que no sabe por donde le va a venir el balazo de un punteo íncreible. El tipo corpulento mira tranquilo con una sonrisa a quienes nos fascinamos por el sonido, él debe ya ser inmune, pero no duda de la fuerza que tienen sus chicos en el escenario.

Al desaparecer la canción, Seth Maschari se hace el rey del escenario con un solo de batería en medio del pasillo del motel, que parece convertirlo en una suite presidencial a base de bombo y platillo con un imaginario rítmico que pocos tienen.

 

 

 

Volvieron todos confiados, sobretodo Robbie Bolog, que se hizo con el mando con su guitarra y con sus ganas de ver actuar al público. Les incitó a bailar, les creo refugios funks, y para dar espectáculo bajó a la pista con su Lap steel para hacer ambientes sonoros mientras el público le rodeaba en una especie de aquelarre.

Se despidieron tras un bis con “Epitaph”, una canción casi opera-rock, balada lenta y clásica con un último trallazo final.

Ángel Bernabéu Fotografía
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Captain Ivory son una banda ecléctica, pero con una esencia clásica, de carretera. Son huéspedes en multitud de géneros: hard rock, stoner, ambient, funk. Estos géneros también son huéspedes en sus canciones. Cómo no sentirse tras la estancia en este motel mucho más vivo y con la fuerza para tomar la decisión: seguir caminando.

Ángel Bernabéu Fotografía
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