Ruido Pegajoso: “Me intriga saber qué piensan sobre LA VIDA”

Por Nuria Sanchez

En mis ratos libres no pienso en mi próxima entrevista. Suele caer sin más, como del cielo, pero ya os aviso de que en mis ratos libres tampoco creo en Dios. Aunque esto, más que una entrevista, es un entrevistado. Que poco tiene que ver -o debería- una cosa con la otra. Sin entrevistado, no hay entrevista. Por el contrario: sin entrevista, sí hay entrevistado.  Más cuando hablamos de Ruido Pegajoso y de lo que hablé con Francisco Torres no hace mucho en Sevilla. Sencillo de entender, pero no cualquiera lo entiende. Conversar durante cincuenta y dos minutos con Fran era el plan. Un buen entrevistado sabe que la entrevista es la vía simplona que usa la gente como yo para conseguir una charla con alguien como él. Ya me hablaron de Ruido Pegajoso mucho antes de que me picara el gusanillo. Y rápido quise conocerle. El resultado es esta entrevista que tiene más de entrevistado que de entrevista. Pero mejor presumir de experiencia cuanto antes: Francisco Torres es mi entrevistado. Él es Ruido Pegajoso. Si tienes cerca de cuarenta o te acercas a ellos sutilmente (no es broma), seguro sabes quién es. Me entero de que saca nuevo disco y -rápido- contacto con él. Lo que nunca iba a imaginar es ese buen rollo que lleva en lo alto. Al lío.

Ruido Pegajoso
Concierto de la gira Ruido Pegajoso. Año 2000. FIBES. Sevilla

Suelo estar más en el Hércules que en mi casa. No puedo en otro lugar. Sobre todo si quiero tomar café mientras vivo. Pero esta entrevista -que leéis- dio para mucho más. En cuanto le propuse el tema, me dijo “que sí, que sí”. Y allí que fuimos, al encuentro. Yo sin conocerle mucho y él sin saber de mí demasiado. Conversar con un artista que lleva cerca de veinte años en lo suyo es como pegar un salto y caer en terreno paralelo de puntillas, pero en equilibrio; o como que te reciba el mejor anfitrión de un universo -para ti- desconocido; o -por qué no- como asomarte al pasado para entender el presente. El suyo, el que tanto -de nuevo-nos da. Porque vuelve Ruido Pegajoso (los -antes- Sticky Noise) y, con la noticia, vuelven las canciones. Ya mismo podremos disfrutar del último trabajo y sus seguidores ansían saber más de la experiencia. LA VIDA, título de esta nueva etapa, llega como las aguas a mayo.

Ruido Pegajoso
Concierto de la gira promocional ‘Sonrisas Pegajosas’. Año 2014. Sala FUN CLUB. Sevilla

Después de casi dos décadas, la música -que nunca abandona y nunca le abandona- da rienda suelta a la pasión que le lleva -como siempre- a publicar emociones en forma de disco. <<Lo que me ha llevado a este disco ha sido, principalmente, la idea de hacer nuevas canciones. Recuerdo que el segundo se grabó con temas que, en su momento, ya existían. No tuve que componer nada nuevo, tenía la maqueta preparada para grabar. Hablo del año 2000. Incluso diría que en su momento pensé en no grabarlas nunca. Pero la edad, la estabilidad, el trabajo, la vida en funcionamiento -etc- te hace pensar y dices: “por qué no”. Buscas algo de tiempo para grabar lo que tienes guardado. y “Vamos a grabar canciones nuevas… A ver qué pasa… ¿Seré capaz de componer después de tanto tiempo…?” Y bueno, resultó que sí. Tras doce años de mi primer disco, nace Sonrisas Pegajosas y, hoy, en 2016 llega ‘LA VIDA’>>.

Ruido Pegajoso
Foto promoción disco debut. Ruido Pegajoso. Año 1999

Y como la vida misma, LA VIDA me recuerda que todo ocurre por algo y que todo, del mismo modo, por algo se va. Al final, somos etapas andantes, unas detrás de otras. Pero más que eso, la última obra de Ruido Pegajoso y la relación que guarda con su autor, nos cuenta cómo todo lo que nos pasa, aunque nos quita, nos da. Siempre nos da. Igual que el cuadro al pintor, la canción al músico -su creación- le concede momentos únicos e inigualables, a pesar de que haya – como en todo – momentos menos buenos que otros. <<La nuevas canciones me han aportado el gusto de componer y de grabar porque -además-, como lo estoy grabando personalmente -excepto las guitarras, para las que estoy contando con gente-, estoy disfrutando mucho. Vuelvo un poco al génesis de todo esto. Comencé grabando maquetas en el cuarto de la casa de mis padres. Me siento otra vez como entonces, sólo que -ahora-, en vez de tener un cuatro pistas analógico, manejo un Mac. Pero la sensación es la misma. El nuevo trabajo está trayendo muy buenas vibraciones. Me ha traído un gran placer y el hecho de poder dar canciones a gente que las espera. Me intriga saber qué piensan sobre ‘La Vida’>>.

Ruido Pegajoso
Making of del videoclip ‘Suprvagabundo’

Ojalá todo lo que tiene este hombre en la cabeza llegue muy lejos, porque bonito sería un rato, y no sólo se quede aquí, en esta entrevista. Pero tengo grabadas a fuego las reacciones de los de siempre. Su público se alegra en MAYÚSCULAS de la aventura. Impaciencia en la grada.<<Pues sí. Quieren saber un poco qué hay de nuevo, qué aportan las nuevas canciones compuestas quince años después. Sí, están un poco intrigados (igual que yo). Existe una simbiosis: a mí me intriga saber qué piensan ellos y a ellos les intriga saber qué hay del Ruido Pegajoso de cuarenta y pico años… (risas)>>.

Ruido Pegajoso
Concierto de la gira promocional Sonrisas Pegajosas. Año 2014. Sala FUN CLUB. Sevilla

Este café me afecta más de lo normal y llega la eterna pregunta: ¿Cambiamos con los años? Si lo hacemos, ¿para mejor o para peor? Tanta intriga me suscita LA VIDA como la relación que hoy -quince años después- guarda Francisco Torres con todo esto de la música. La música -al igual que la persona- también evoluciona, perfila capítulos, personales y profesionales, mientras seguimos y seguimos sin parar. Porque La Vida, si es algo, es Tiempo<<El tiempo ha conseguido que no me sienta igual que ayer. Hace veinte años, yo era un chaval que escuchaba literalmente sólo a Los Beach Boys y a Supertramp. Comencé a escuchar a Los Beatles mucho después. No sé, no me atraían hasta que un profesor del instituto me los recomendó. Mi relación con la música era escuchar a esos tres grupos y grabar. Después, he escuchado mucho más. Además, ya todo ha cambiado si hablamos de las nuevas tecnologías, que lo han revolucionado todo. Pienso en Spotify, con él ya puedes escucharlo todo. Si es verdad que soy poco de nuevos grupos y más de los clásicos, tiro un poco por donde iba, pero he abierto el abanico infinitamente. Mi relación con la música ahora, sobre todo, ha incrementado en la medida en que escucho más música>>.

Ruido Pegajoso
Making-of del videoclip Make hay while the sun shines

Esta primera toma de contacto -con el nuevo entrevistado- es interesante. Sentados todavía en el Hércules, hablamos de ese mundo de antes y de esta locura de ahora; del cambio; de cómo ayer uno hacía las cosas de otra manera: se peinaba diferente, actuaba diferente, pensaba diferente. Hasta hablaba diferente. Porque siempre es lo que se ha llevado, hablar de cuánto ha cambiado la vida con el avance de la puta tecnología<<Es muy difícil abarcarlo todo. Hay mucha oferta, cosa que me crea ansiedad. Uno está tan relacionado con tanto grupo que constantemente se pregunta: “¿por qué escuchar a este y no a otro?” Tanta información -creo- es contraproducente. Pero también creo que es lo que hay. Me explico. Tienes que elegir y escuchar muy rápido. Y no sólo eso, tienes que hacerlo con todo.. Antes, con los vinilos, ponía unos discos en el plato que tenían mis padres (de los años 70) que sonaban como joyas. Yo ponía el disco, le daba y me acostaba en la cama a escucharlo mientras leía las letras, miraba las fotos, disfrutaba de la canción, pero al segundo. Todo al segundo. Además, una y otra vez. El CD lo cambió todo y, ahora, con la era digital -que ha sido abrumadora- trabajo y, al mismo tiempo, escucho música de fondo. Se acaba un disco y ni te das cuenta. Antes, era escuchar toda la melodía del bajo y, después, sólo la del piano. No sé si es mejor el pasado que el presente o es peor, porque tenemos toda la oferta pero, por otra parte, escuchamos menos. Nos detenemos menos. Creo que, en general, excepto que es verdad que ahora está volviendo un poco con la idea retro esto de escuchar vinilos, consumir con tanta facilidad tanta cantidad de música es contraproducente. Lo “facilita” todo. En la música y en lo que se tercie. Ya hubiera querido yo, con mis 17 años, haber escuchado todo lo que hubiera querido. Me decía un amigo: “con internet, vas a poder escuchar lo que te dé la gana…” Y yo decía: “venga ya… ¿en serio?…”. Y vaya si ocurrió. Y resulta que no sé si es bueno o es malo, no sé si me gusta o no.Porque por un dato de un músico de la ELO (Electric Light Orchestra), habría dado yo un riñón en su momento. Hoy lo tenemos todo a mano, lo cual provoca que lo que buscas -quizás- ya no te interese tanto..>>.

Quién no lo ha vivido alguna vez. Llega el momento madre y Fran se tira de cabeza en el ayer<<Recuerdo que mi madre compraba las revistas del corazón y en el ‘HOLA’ salió que uno de los cantantes de los Beach Boys se había casado. Yo tenía esa tontería allí como oro en paño, enmarcado, porque salía el tío en Hawai, vestido de blanco. Era como un mito para mí. Hoy en día, con Internet, te informas de todas esas noticias y te parecen hasta absurdas. Mi relación con la música -ahora- es mucho más abierta, tiene mucho más información, pero quizás esté aprendiendo menos que antes. Esa facilidad -que legalmente se ha inventado- de escuchar discos completos gratis pierde calidad.Está todo tan al mismo nivel, que te pones a escuchar la banda sonora de Carol y, en la publicidad, salta Bisbal >>.

Ruido Pegajoso
Portada del single Hoy

Firmes convicciones y una bonita forma de recordar -que no todo el mundo sabe hacerlo- es lo que me llega mientras pasa el tiempo entre nosotros. Reconozco que tanta sinceridad por su parte me impresiona. La gente no suele decir lo que piensa cuando se le pregunta por lo que piensa. Es así. Pero este entrevistado no sólo responde preguntas, ni mucho menos, las provoca. Francisco Torres reconoce que nunca quiso dedicarse a la música, que lo suyo arrancó de un momento a otro. Puro subidón. <<Lo mío fue fulminante. Yo nunca tuve intención de dedicarme a la música. Hacía mis canciones porque flipaba y, un buen un día, se me ocurrió enviar casualmente la maqueta a uno. Y le gustó. Además, era el mánager de Ella Baila Sola, un grupo que había en esa época. Mi hermana escuchaba mucho el primer disco de EBS, yo no, los míos eran todos anglosajones. Entonces, me dije: “¿habrá alguien aquí en España que lleve a artistas?”. Entonces, cogí unos de los discos de EBS que tenía mi hermana y vi quién llevaba el management. Le mandé una maqueta y a la semana me estaban llamando. Fue increíble. Eso existía y ocurría. Antes era más fácil. Hoy es más difícil acceder, las discográficas se dedican al arte y a publicitar, aparentemente. Antes, estaban encantados. Recuerdo ir a Universal y ver las montañas de Casetes. No sé si la conoces, pero la serie Vinilo lo retrata muy bien. En mi caso -eso sí-, fue algo excepcional. Nosotros nos llamábamos Ruido Pegajoso, pero en inglés (Sticky Noise). Al mánager se le ocurrió la brillante idea de decir que, a partir de ese momento, seríamos Ruido Pegajoso, pero en castellano. Yo siempre odié Ruido Pegajoso como nombre, me gustaba en inglés, prefería el nombre en inglés (risas). Hice otras canciones diferentes a las que le envié, que estaban en inglés. De hecho, en el primer disco, solo hay tres canciones en inglés, que iban en esa maqueta, y las otras en castellano>>.

Ruido Pegajoso
Concierto de la gira promocional Sonrisas Pegajosas. Año 2014. Sala Events. Sevilla

La vida cambia de un momento a otro. Tan pronto compones canciones en tu habitación por amor al arte como tienes que pirarte a Madrid porque tu trabajo ha gustado a la persona indicada. Sales de tu zona de confort, vives ese subidón – que no esperabas – y cambias de vida. <<Salí de la zona de confort, pero a lo bestia. De repente, tuve que irme a Madrid a grabar durante tres meses. Yo, por entonces, estudiaba arquitectura. Pasé a estar en Madrid para grabar un disco de la noche a la mañana. Cuando ya se vendió el disco a la discográfica, tocó la promoción, radios, televisones… Durante un año, dejé la carrera, la relación con mi novia mermó, llevé una vida frenética. No estaba preparado para eso. Al final, debido a las desavenencias entre mánager, discográfica, ¡PUM!, carta de libertad. Se acabó todo. Yo, directamente, me dije: no quiero saber más nada de esto, termino mi carrera, me caso, tengo mis hijos y para delante. Seguí con mi vida, cogí mi pianito y lo tiré al contenedor de basura (entonces, no se reciclaba). Todo al contenedor. La decepción fue tan grande que, si dejaba en casa lo instrumentos, iba a seguir con la idea en la cabeza de: “y si grabo, y si se lo envío a otro… “, y no quise>>.

Él es música a secas, habita con las costumbres más simples -y más bellas- que puede tener este arte. Le gusta componer y grabar, disfrutar de ese proceso por encima de todo. Pero la decisión de parar y cambiar de vida, para él, -tan amante de la música-, supuso un duro golpe. <<Sí lo fue. Fue un poco traumático. Preferí cortar de tajo. Tanto fue así, que se me olvidó. Me pegué doce años sin pensar en eso. Me dediqué a escuchar música y en eso se basó mi vida musical, en escuchar. Hasta que, de repente, te vuelve a saltar algo y dices: “oye, ¿por qué no?”. Y ya montas tu página de Facebook, de Twitter… Y haces lo que todo el mundo. Aunque también te digo que me da un poco de vértigo el hecho de que, después de enviarle lo nuevo a alguien, me saliera una promo como la de hace años, fuera de casa de nuevo. Doy todo de mí, compongo, grabo, publico… Pero cuidado con lo que deseas, que se cumple… Y, sinceramente, no sé si es lo que quiero (sonrisas)>>. 

Ruido Pegajoso
Concierto para grabación de video promocional del disco Ruido Pegajoso. Año 1999. Sala Silicona. Madrid
Ruido Pegajoso
Foto promocional disco debut Ruido Pegajoso. Año 1999

Pienso: “qué ironía”. Los entrevistados siempre suelen contestar que desean una gira por todo lo alto. Ruido Pegajoso no del todo, vive en un plano intermedio donde el amor por la música consigue que todo continúe, pero sin pisar el acelerador. <<Sí. A esa parte de la música le tengo bastante respeto. Es verdad que fueron un par de años que ya se quedan para mí, una subida en la montaña rusa, pero para lo bueno y para lo malo. El momento “pico” tuvo dos vertientes, una buena y otra mala. Supongo que compensa si siempre el pico es bueno, pero también tenía un componente malo en mi caso, sobre todo cuando vas notando que lo malo acapara a lo bueno. Al final, no sabes con qué te quedas. Aunque las cosas puedan llegar a ser muy distintas ahora, ese respeto no se lo he perdido. Sin embargo, me veo enviando discos. Es como: “a ver hasta dónde puedo llegar…”. Mantengo una especie de guerra interna. Quiero que la gente escuche mi trabajo, pero no demasiado (risas). Además, recuerdo pasarlo muy mal en directo, pasarlo muy mal en las entrevistas… Recuerdo a Iñaki Gabilondo diciendo: “Fran, me encanta tu trabajo” y yo pensar: “¿a ti qué te va a encantar esto, tío, si te he oído antes preguntarle a otro que de qué va esto?”. (Risas). No sé, es un poco las dos caras, que no sé dónde me llevarán. El terror al escenario es una cosa presente. Supongo que con el tiempo y los ensayos suficientes esto cambiará. Pero como yo de tiempo voy cortito siempre es como que, con cada concierto, vivo una primera vez tras otra sin parar (risas)>>.

Y de ahí, de los escenarios, las giras y la fama, pasamos a las letras. Hablamos de cómo y cuánto valora sus letras -las de ayer y hoy – y la de los demás<<Si escuchas la letra -y ya entramos en otro debate, si la gente escucha o no la letra cuando hablamos de pop y no de Joaquín Sabina-, se ve perfectamente. A mí me cuesta trabajo atender a la letra, soy más de la música. No que me cueste trabajo entenderla, sino que no atiendo a ella. Es ridículo, a mí Bob Dylan me gusta -aunque musicalmente es bastante simplón- y no atiendo a sus letras, pero yo escucho a Bob y me emociono.. Eso puede ser bueno o malo. A veces, acudes a músicos para escuchar sus letras porque son más letristas que musicales, y al contrario. Considero que la música que hago es más musical. Las letras me cuestan más trabajo. La letra para mí es un parto. Requiere que me concentre profundamente en ella. Me levanto muy temprano para trabajar. Cuando llega el fin de semana,acostumbrado a madrugar, a las seis de la mañana ya estoy tomando café en la calle, ese es el momento en que aprovecho y pienso en las letras>>. 

Ruido Pegajoso
Concierto de la gira Ruido Pegajoso. Año 1999. Hard Rock Café Barcelona

Antes de despedirnos, qué mejor que hablar del carácter solidario de Ruido Pegajoso <<En principio, la idea viene de largo. Con el disco anterior entré en contacto con la Fundación Juegaterapia porque los vi en un programa de televisión y, la verdad, me conmovió el vídeo que pusieron. Se dedican a llevar juguetes a los niños que están enfermos de cáncer en los hospitales de España. También hacen parques en las azoteas de los hospitales para que los niños que están hospitalizados por largas temporadas, de algunas manera, puedan divertirse. La experiencia fue muy bonita porque, si no se puede aportar mucho dinero, por lo menos la sensación que te queda es muy agradable. Estás haciendo algo bueno.

A lo mejor suena egoísta, pero yo me siento bien haciéndolo así. Este tercer disco, en principio, surge porque quiero grabar un disco, pero también ha influiso otra semilla. Se trata de un chico que se llama Anton, un chico gallego con una enfermedad degenerativa, sobre todo, a nivel ocular, sin embargo, es el niño más feliz del mundo. Me conmovió bastante la idea. Hable con la madre para ver cómo yo podía ayudar  y ella me puso en contacto con la fundación. Por qué no aportar un poco de dinero. La gente, cuando compre el disco, sabrá que no sólo escuchará música con él, sino también entenderá que con la compra ayudará. Me he propuesto donar todo lo que se saque del disco a fundaciones de este tipo. No se trata sólo de ganar dinero>>. 

Termina la entrevista y sigue su camino Francisco Torres, mi entrevistado. A sonar.