Las 80 primaveras de Paco Ibáñez

Por Marina Montes

pacoibañezwego

El 20 de noviembre es una fecha especial para Sevilla y Paco Ibáñez. Es el día del cumpleaños de este mítico cantautor y no es la primera vez que recalaba en los escenarios de la ciudad en este día tan señalado. En esta ocasión, el teatro Maestranza fue el escenario que acogió el primer concierto en España de la gira ‘Vivencias’. Al igual que en otras ocasiones, de negro riguroso y acompañado solo por su guitarra, el cantautor llenó el escenario -decorado simplemente con una alfombra roja- acogido por un público que le brindó toda su calidez y apoyo a lo largo de la noche.

La noche del 20-N, marcada en la actualidad sevillana por varios acontecimientos sociales, se preveía mágica y llena de compromiso a través de las canciones de Paco Ibáñez. Y así fue: el concierto empezó con Déjame en paz, amor tirano, letra de Luis de Góngora y que hizo que el público dedicara la primera ovación del concierto incluso antes de que el cantautor empezara a cantar.

A lo largo de la noche, los poetas andaluces como García Lorca, Fanny Rubio o Rafael Alberti tuvieron gran relevancia en el repertorio, pero también otras lenguas cooficiales como el catalán, el gallego y el vasco, con reivindicaciones a la pluralidad lingüística incluidas: “por qué los niños tienen que elegir en el colegio entre el catalán o el castellano”.

Una noche llena de anécdotas donde se vio a Paco Ibáñez muy cómodo entre el público, desgranando recuerdos, anécdotas y vivencias que el público aplaudía y reía gustosamente conforme iba pasando la noche. “Mi madre contaba con 4 apellidos vascos”, llegó a decir, después de atreverse a hablar con guasa y acento sevillano de esta tierra. A lo largo de la actuación, el cantautor se hizo acompañar por grandes músicos de la talla de François Rabbath, César Stroscio, Gorka Benítez, Mario Mas, Joxan Goikoetxea, Pep Pascual y Manuel Pantoja ‘Chícharo’ que completaron con sus instrumentos las letras de los grandes poetas que sonaron a lo largo de la noche en el teatro.

Durante el concierto volvió a ponerse de manifiesto que la canción comprometida y subversivo del cantautor sigue vigente. Se acordó del pueblo judío, del palestino y del pueblo gitano, lleno de cultura y riqueza que inspiró a grandes músicos: “El impresionismo de Debussy comienza en los dedos de los gitanos que tocan la guitarra”.

También hubo momento para la política y la actual revolución que está llevando a cabo Podemos, con los que ha declinado cantar en algún acto, pero a los que considera “un buen detergente para limpiar el patio de este país”.

Tras A galopar, que cerró el concierto oficial, llegó una fiesta que prepararon los amigos de Paco Ibáñez para celebrar su 80 cumple-primaveras. El escenario lleno de sillas se convirtió en todo un tablao flamenco en el que varios artistas realizaron diversos regalos musicales al público y al propio cantautor. Entre ellos, llamó especialmente la atención la actuación de un joven bertsolari que improvisó un bertsoak (canción en euskera que se compone sobre la marcha basándose en una serie de normas en rima y métrica) para deleite del público y el homenajeado. Tras esto, el flamenco impregnó el escenario con la actuación de varios artistas que trasladaron el espíritu más puro de la Carbonería hasta las tablas del teatro Maestranza.

Una noche que acabó con varias parejas del público bailando sevillanas invitadas por el propio cantautor. Un concierto que comprimió, en las más de tres horas que duró el espectáculo, toda una vida de vivencias acompañadas de los versos de los mejores poetas de la historia.

*Fotografía: Castagnello