Josh Rouse y su disco favorito

Por Paco Vallellano

josh-Rouse-&-The-Long-Vacations-en-MalandarFotografías de Iram Martínez /  Josh Rouse & The Long Vacations, su banda de músicos valencianos, venían a Sevilla de nuevo, esta vez para tocar el primer disco homónimo de Violent Femmes –si, el de la niña asomada a la ventana- dentro del ciclo de conciertos We Used to Party, en los que un grupo o solista interpreta íntegro algún disco favorito o que sea de alguna manera especial para ellos, como lo que en su momento hicieron Micah P. Hinson y Tachenko con el Trompe le Monde de los Pixies o Neil Halstead con The Velvet Underground & Nico, actuaciones de este ciclo que se han podido ver por estos lares.

Josh Rouse & The Long Vacations en Malandar

En este caso Josh Rouse ha elegido un disco que al parecer le marcó cuando siendo un niño algo desubicado por los cambios de domicilio que tenía que hacer su familia siguiendo a su padre militar. No es extraño que a un jovencito Josh Rouse le impactara este disco lleno de angustia adolescente y humor ingenuo surgido de la marmita de la new wave americana a comienzos de los ochenta.
Con la sala prácticamente llena y con bastante retraso a causa de la Europa League (era el partido de ida del Sevilla-Valencia), salen al escenario Josh Rouse & The Long Vacations en formato acústico, como corresponde a la instrumentación de la obra a representar, para interpretar en el orden del disco las icónicas canciones de Violent Femmes, empezando por los famosos himnos indies Blister in the Sun y Kiss off, para seguir con la jamaicana Please do not Go, la espídica Add it up y la balada envenenada Confessions, en fin, el disco entero.

Los músicos hacen una interpretación bastante fiel de los temas originales, que era de los que se trataba, incluso en detalles como colocar la batería delante como en los shows de la banda de Gordon Gano, y en el uso por parte de Cayo Bellveser de un bajo acústico. Por su parte Josh cambiaba a la guitarra eléctrica cuando el tema lo requería, como en Promise o la “televisiva” To the Kill. Para Gone Daddy Gone contaron con las ayuda a las baquetas de Marcos Junquera de Betunizer, mientras que Xema Fuertes se encargaba del xilófono.

Después de un receso los músicos salen de nuevo para rematar el disco homenajeado con la balada velvetiana Good Feeling, una de las grandes influencias de Violent Femmes. En esta segunda parte del show la banda ofreció un ramillete de versiones entre las que reconocimos la ultrasoul Ain’t no Sunshine de Bill Whiters y Boys don’t Cry de The Cure. También tocaron en este tramo del concierto temas propios de Josh Rouse como Movin’ on, del disco con The Long Vacations, la preciosa Fight Attendant, Quiet Town o la inevitable tonadilla Do You Really Want to Be in Love?, incluida en la B.S.O. de La Gran Familia Española y con la que Josh Rouse ganó el Goya este año a la mejor canción, temas todos ellos, donde el músico estadounidense demuestra su habilidad para componer melodías pop sin complejos como ya conocíamos de antemano.