Entre el tecnoblues alienígena y el rock and roll selvático

Por Ana Carretero

Bob-Log-III-en-Fun-Club-portadaNi el partido del Sevilla impidió que el Fun Club se llenara para el concierto de Pelo Mono y Bob Log III el pasado miércoles. Los primeros aparecieron en formato trío, con sus características máscaras y toda su juguetería cacharrera. Su concierto fue corto, pero intenso y desplegaron su rock and roll selvático (surf de taparrabos he leído por ahí) con la contundencia y el espasmo al que nos tiene acostumbrados la guitarra de Perico de Dios (Guadalupe Plata) y la batería de Antonio Pelomono (Los Fabulosos Macarrones, Los Malvados).

Pelo Mono en Fun ClubNunca los había visto en directo y me sorprendió la maleta de pedales de efectos del primero, al que en los conciertos de Guadalupe Plata me pareció ver prácticamente a pelo (valga la redundancia). Tampoco se queda corta ese engendro percusivo en que Pelomono (en la puerta, el tercero en cuestión, Juanillo, me confirmó que es su apodo) convierte la batería: cubo de basura, tabla de lavar, maleta de bombo…Un curioso instrumental que adereza con maracas y cascabeles. Presentaban en Sevilla, aunque creo recordar que tocaron hace pocos meses en los domingos de La Estraza, su LP homónimo editado por el sello Happy Places Records. Ya os digo. Muy divertido, pero me supo a poco.

Mucho había oído hablar de la reinterpretación marciana del blues del delta del Missisippi del hombre orquesta-bala Bob Log III (Al parecer el mismo Tom Waits es fan). Y no se quedaban cortos. Maestro de ceremonias empeñado en interactuar con el público, montó un buen pitote y se dedicó a “chocar los cinco” con todo el que se atrevía a dar un paso al frente. Especialmente si eran chicas guapas, todo sea dicho.

Bob apareció en el escenario vestido con traje de hombre bala, casco ciberespacial (No sé si de moto) al que había acoplado un teléfono que le hacía las veces de micro a través del que distorsiona la voz y del que comparte su particular speech. Al frontman le va lo de hacer numeritos a lo largo del show y así incluso salió a la puerta del Fun con su guitarra. No sabemos si quería idear una conga alienígena por la Alameda que rivalizara con el clamor sevillista de las calles, pero el portero de la sala impidió que el público entregado le siguiera.

Aunque su álbum My Shit is Perfect se editó en 2009, el de Tucson se ha dedicado a recorrer mundo guitarra en ristre cual bluesman de la vieja escuela y a lo largo del mes de mayo se ha ido recorriendo de cabo a rabo la geografía española.

Y si todos los conciertos son como el que dio en Sevilla, seguramente no dejará indiferente a nadie. Además de hombre bala es hombre orquesta porque con las manos toca la guitarra, pero con los pies se dedica a darle al bombo y los platillos. El resultado es un blues-punk de ritmo tan metálico y machacón que a veces pudiera ser rebautizado como tecno-blues o incluse heavy-blues (a saber). Allí el personal no dejaba de saltar, bailar, vitorear, aplaudir y silbar. Una juerga musical bienvenida en mitad de semana para zarandear la rutina y volver a casa con energías renovadas.


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