Un Estanque Dorado que brilla y hace brillar

Por Elena Viña Quintero

en-el-estanque-dorado-lope-de-vega-sevillaEl Teatro Lope de Vega de Sevilla acogió desde el 29 de enero hasta el 2 de febrero la obra En el estanque dorado de Ernest Thompson en versión de Emilio Hernández. Cada cierto tiempo, y como un hecho mágico, se da la conjunción perfecta de elementos para crear una verdadera obra de arte teatral. En esta ocasión, han sido Lola Herrera, Héctor Alterio, Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Mariano Estudillo, dirigidos por Magüi Mira los que han hecho de En el estanque dorado una joya para recordar.

En el estanque dorado tiene como protagonistas a un anciano matrimonio, Ethel Thayer (Lola Herrera) y Norman Thayer (Héctor Alterio). El elenco lo completan Luz Valdenebro encarnando a la hija Chelsea, Camilo Rodríguez en el papel de Bill y Mariano Estudillo es Billy. La obra, producida por Jesús Cimarro, nos cuenta el verano del matrimonio de la tercera edad en su casa de campo. Como toda pareja sufre sus encuentros y desencuentros que conllevan tantos años de convivencia, la mayor tensión se da entre Norman y su hija mantienen una difícil relación.

enelestanquedoradoLa historia y los protagonistas han cautivado a varias generaciones, siendo posible la identificación personal con todos y cada uno de los personajes. El diálogo contiene una sinceridad, un amor y una verdad que te hace sentir desde la primera hasta la última palabra, aderezado con el humor de Norman. El binomio Lola Herrera y Héctor Alterio nos acaricia el alma hasta conseguir emocionarnos con el amor que ponen sobre el escenario.

El personaje que encarna Lola Herrera, Ethel Thayer, es muy vitalista y está enamorada de la vida. El papel de Héctor Alterio, Norman Thayer, es el de un personaje viejo aterrado por la muerte, en ocasiones gruñón, pero cargado de humor. Alterio consigue perfilar un personaje mucho más amable pero conservando la ironía y el tono burlón que tanto caracteriza a Norman. Cuando convive con Billy (Mariano Estudillo) recupera esa ilusión y energía ante la vida. El cambio de estos dos personajes es progresivo y muy sutil, dándole un ritmo armónico a las actitudes y posibilitando la reconciliación con su hija Chelsea.

La directora, Magüi Mira, ha sido consciente del peso de los antecedentes de esta obra –la película protagonizada por Henry Fonda, Katharine Hepburn y Jane Fonda y las numerosas representaciones en otros países-, pero ha conseguido verter toda su sabiduría en ese decorado de aparente sencillez, en el cual emanan la grandeza de Héctor Alterio y Lola Herrera que brillan con luz propia y le dan a En el estanque dorado una nueva luz, sin que pese la tradición.

Según palabras de su director Magüi Mira: “En el estanque dorado. La edad. El miedo. El amor. La soledad. La risa. La lucha por la vida dentro de una familia. Una isla de esperanza frente al peligro de extinción: de la naturaleza, de la familia, de la pareja, de la vida. Una valiosa reflexión sobre lo difícil que es conseguir relaciones positivas. A cualquier edad. En cualquier momento. El goce es posible a pesar del implacable acoso del tiempo”.

La escenografía está hecha de tal manera que el espectador es el estanque, mientras que en la parte de atrás están la casa y el bosque. El bosque sirve como telón de fondo y apenas encontramos unos pocos muebles. Nosotros, como estanque, somos testigos de la vida de los Thayer, una vida con la que reímos, sufrimos y nos emocionamos.

Gabriel Carrascal se encargó de la escenografía, la iluminación corrió a cargo de José Manuel Guerra, la música original es de David San José y el vestuario de Rodrigo Claro. La escenografía sencilla es altamente potenciada por los cambios de intensidad y color de luces y la maravillosa música.

Es En el estanque dorado la historia de la vida, hay risas, lágrimas, batallas perdidas, ganadas y por ganar. El miedo a la muerte va cruzando la escena constantemente. Pero no hay duda de que asistimos a una maravillosa reflexión sobre la pérdida de un ser querido y nos muestra que nunca es tarde para recuperar a quien creíamos perdido.

Nunca antes habíamos tenido la oportunidad de ver a Lola Herrera y Héctor Alterio juntos sobre un escenario, y ahora no sólo hemos podido disfrutar de este derroche de talento, sino de un amor que ya es incapaz de envejecer. El Teatro Lope de Vega fue durante estos días un estanque a rebosar.

Sevilla ya se ha despedido de En el estanque dorado, pero si tienen oportunidad de verla en otro punto de la geografía española no deben perdérsela.