En los momentos que corren, llenar un teatro es muy importante

Por Elena Viña Quintero

en-el-estanque-dorado-lope-de-vega-sevillaEl pasado miércoles 29, con motivo del estreno de En el estanque dorado en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, ¡WEGO! tuvo la ocasión de intercambiar palabras e impresiones con dos de los actores que componen el elenco: Lola Herrera y Héctor Alterio. Héctor Alterio nos habló sobre la versión cinematográfica que existe de esta obra, que en su origen fue una obra teatral. Pero, a pesar de esto, con la versión teatral apuntó que se produjo “una respuesta masiva, el público se entretiene, emociona y aplaude”. Añadió que se superó “la propuesta de la película. En la función del teatro se profundiza más. Hay mucho humor, mucha ternura y alguna que otra lágrima”. Declaró también estar muy satisfecho con el trabajo de Magüi Mira. Para él es “una fiesta de trabajo”.

Por su parte, Lola Herrera valoró que “en los momentos que corren, llenar un teatro es mucho más importante” para ellos, ya que muchas personas se ven en la obligación de tener que elegir las funciones a las que asisten. Por lo tanto, se sienten muy orgullosos de ser ellos y En el estanque dorado los elegidos.

Respondieron amable y generosamente a las preguntas que les hicimos sobre sus sentimientos para con esta obra y el trabajo realizado. Disfrutad de las palabras de dos grandes figuras de nuestro teatro. La primera pregunta que les hicimos fue la siguiente: Cuando hay dos actores en escena es muy importante la conexión que se establece entre ellos dos. ¿Cómo ha sido la elección de su pareja? ¿Usted la eligió?

enelestanquedoradoHéctor Alterio nos comentó que es “fundamental [la conexión]. En estos casos no es que yo la haya elegido, yo no elijo a los actores. Es muy raro que me ofrezcan algo nunca me ha pasado, llevo setenta años haciendo esto. No, no me ha pasado nunca porque en definitiva te puede haber pasado sin haber elegido y lo único que puedes hacer es no repetir con esa persona. Pero bueno, en general, en este caso con Lola fue el productor Cimarro el que me dijo: “vas a trabajar con Lola Herrera”, y yo no había trabajado nunca… sí perdón, he trabajado, pero muy fugazmente en una película”.

La película a la que Héctor estaba haciendo referencia es “¡Arriba Hazaña!”, de 1978. Héctor continuó comentándonos que “ella [Lola] tenía una escena muy pequeña y era ahí donde coincidimos. Después el conocimiento que yo tenía de ella como actriz. Como persona no la conocía, entonces realmente fue un hallazgo. Eso contribuye a la repetición diaria de encontrarse todos los días y trabajar todos los días, es como una especie de familia que se va haciendo lentamente y con tropezones, pero con tropezones como para poderlos arreglar al día siguiente y fue realmente una fiesta. Yo todos los días aprendo y todos los días conservo el sabor de la noche anterior y realmente es muy gratificante trabajar con ella y, si a eso le agregamos que la función tiene repercusión, que gusta, que el público sale bien de ver nuestro trabajo, pues, eso engorda mucho más nuestra relación.

Lola Herrera, por su parte, destacó que trabajar con Héctor Alterio ha sido circunstancial. “Ha sido una búsqueda del empresario, de Jesús Cimarro y Magüi Mira, la directora. Yo pedí a Jesús Cimarro a Magüi Mira para dirigir el siguiente montaje, pasamos por unos cuantos, pero luego realmente nos quedamos con este. Bueno, y con éste condicionado a ver quién era Norman. Entonces, cuando me dijeron que era Héctor, yo me volví loca de alegría, porque lo admiro mucho y no hemos coincidido nunca, me gusta mucho su trabajo, me gusta mucho su manera de hacer su trabajo, pero claro no lo conocía ni de fuera tampoco, o sea, que habíamos hecho una sesión en una película en el año setenta y tantos, cuando llegó a España y nada más, y la verdad es que ha sido muy fácil todo, muy sencillo, porque hay química, hay una manera de entenderlo y para mí ha sido muy sencillo”.

Suponemos también que la facilidad de trabajo y la comodidad viene dada por todos los años de experiencia en este maravilloso mundo, por las tablas, nunca mejor dicho. Efectivamente, así nos lo confirmó la actriz, quien añadió:

“Yo supongo que además tenemos una manera similar de entender la profesión, de hacer todos los días la primera función, y si claro, pues eso yo creo que ha habido un entendimiento muy bueno y muy gratificante, no solamente con Héctor, sino con todos los componentes, con todo el reparto. Tenemos un reparto que tanto Luz, como Camilo, como Mariano son, de verdad, están estupendos en su trabajo y además somos como una piña, o sea, la diferencia de edad es notable, pero, sin embargo, la manera de entender el trabajo es exacta para todos”.

A continuación, quisimos centrarnos en un aspecto más técnico como es la comparación de la versión teatral y la cinematográfica. En el estanque dorado fue un éxito de la gran pantalla con actores de la talla de Henry Fonda, Katharine Hepburn y Jane Fonda. Revista ¡WEGO! quiso saber ¿qué es lo que aporta diferente la versión teatral? ¿qué es lo que hace que la obra de teatro sea especial respecto a la película?

Héctor Alterio señaló que para él es mejor la versión teatral. “Yo vi la película hace muchos años, lo que ocurre en la película te deja impactado por la presencia de tres estrellas, rutilantes estrellas que ya han pasado a la historia, pero de cualquier manera, en ese momento, ver juntos a Jane Fonda y a Henry Fonda, padre e hija en la realidad y también en la función, y a Katharine Hepburn, realmente era impactante todo eso”.

“Pero cuando leí la función de teatro me di cuenta que era mucho más profunda, mucho más incisiva, mucho más divertida, con mucho más humor, más entretenida, con la profundidad que te da tener que hacer un personaje que aún hoy, después de cuarenta funciones sigo encontrando cosas para mejorarlo. Entonces, el espectador olvida automáticamente toda esa cosa rutilante que tenía la película y se encuentra [en el teatro] con elementos que, siendo la misma historia, el cine no se lo dio, no le dio la versión cinematográfica. No está el humor, la ternura, la desazón de este personaje mío por la presencia de su hija, con la que nunca se llevó bien hasta en un momento determinado, […] se crea una cantidad de cosas que solamente el teatro la da, no se lo dio la película”.

Nosotros destacamos que quizás es un poco complicado comparar los dos mundos, comparar el teatro con el cine. Son dos maneras de hacer arte.

enelestanquedorado-32Lola Herrera comentó con sumo acierto que “son dos lenguajes distintos. Es que son dos maneras de contar las cosas. Cuando se cuentan en imágenes no es lo mismo que cuando se cuentan en directo, o sea, la desventaja de no tener imágenes, poder salir a los exteriores… Lo importante es que te cuenten, que lo que cuente es la palabra y que lo que cuenta es la imaginación del espectador que lo tienes ahí y respiras al mismo tiempo que él… Para mí el teatro es lo más importante, soy una mujer que me siento en una butaca a ver una película buena y me encanta, el cine a mí me gusta muchísimo, pero es otra cosa, no tiene nada que ver. Yo prefiero el directo. El directo, el teatro, el que cada día sea, porque la gente pregunta cómo es lo de repetir, esas cosas… ¿cómo se lo explicas?, que ningún día es igual. Eso es lo que me fascina del teatro”.

Para la actriz también es importante “la respuesta directa del público. Bueno, y la tuya. Que tú mires muy bien con quien estás, o sea, desde arriba; eres como una esponja”.

Quisimos centrarnos en el objeto que da título a la obra: el estanque dorado. Ese estanque se convierte en una metáfora, a pesar de ser un elemento real. Del mismo modo, estábamos muy interesados en saber ¿qué sentía Norman [Héctor], personaje que llega casi al final de su vida, delante de ese estanque dorado? Y también ¿qué es ese estanque para Etel [Lola]?

Héctor Alterio dijo que “está el estanque, se habla del estanque. La escenografía está hecha de tal manera que el espectador es la laguna, el estanque y es allí donde nos dirigimos nosotros, mientras que en la parte de atrás está la casa, el bosque y todo eso. Físicamente eso existe no es sólo una metáfora, pero también se utiliza como metáfora. El autor lo utiliza en determinadas ocasiones relacionar eso con otras cosas que pueden ser muy bien una metáfora”. Su personaje, Norman, “permanentemente está hablando este personaje [sobre el final de su vida]. Es muy pesimista en ese aspecto, pero con humor y eso sirve como válvula de escape. Él va a pescar, sale y se desprende de todo eso, y creo que allí encuentra lo que necesita para aplacar sus inquietudes terribles desde el final de su vida. No trata de que ese entorno inmenso que es esa enorme laguna lo aplaque, no se atormenta más su personaje y eso es lo que fluye de los diálogos de la función”.

Para Lola Herrera “el estanque es la vida, la naturaleza, es todo lo que hay alrededor del estanque yo lo veo verde, veo unos árboles divinos que no existen, pero mi imaginación los ve, y Etel de lo que se alimenta, es que Etel está por la vida, es una mujer vital y entonces cuando llega ella allí siempre es primavera, porque los inviernos no los pasan allí. Entonces están haciendo toda la vida y su fascinación es eso, es la libertad unida a la vida”.