Mama Ladilla ¿Pasados de moda?

Por Jesús García Serrano

mama-ladilla-malandar“Pero ¿Dónde están los demás?” se preguntó Juan Abarca sobre el escenario de una sala a mitad de aforo, la misma que en ocasiones anteriores habían sido capaces de llenar hasta la bandera. Puede que algunas de las respuestas a la incógnita se encuentren en que hace ya tres años de la salida de su último disco, Jamón Beibe, que sin pena ni gloria, nos trajo algún que otro tema rescatable para refrescarnos los oídos, pero que no aportaba nada novedoso a la fórmula “Ladillera”, basada en melodías veloces de punk rock “buenrrollero”, bajo letras críticas, protestonas y cómicas, de personal y ocurrente verborrea.

Ocho años distan ya de la edición de Autorretrete, este sí, un pleno acierto musical, que además incluye algunas de sus canciones más ingeniosas. ¿Pero cuántas giras se han marcado desde entonces interpretando una y otra vez la gracia de las mismas canciones?

Otro de los factores que juegan a la contra de los actuales Mamá Ladilla es la dejadez que encontramos en los canales de comunicación de la banda, si bien la web se antoja algo cutre, con fotografías más propias de un grupo amateur que de una banda consolidada, tampoco hay rastro de vídeos de calidad de la banda circulando por la red. Bajo estas condiciones de aparente descuido, debe prestarse harto complicado mantener el apego de los fans de toda la vida y más aún movilizar a quienes no les conocen hacia sus conciertos.

Mamá Ladilla en Malandar 2013

En definitiva, una renovación visual y de comunicación podría ayudar a Mama Ladilla en la salida del próximo disco, que para contentarnos bastaría con que estuviese al menos la mitad de inspirado que los clásicos de la banda Requesound o Arzobispofobia. Al margen de todo esto, su directo tiene poco que objetar, y los fans de toda la vida así supieron apreciarlo…

Janfri güein, Acoso Sexual, Surfin Papa, Me avergüenzo, Aparta papá, Sucedió en Beckelar, Cunnilingus Postmortem, Hijo puta o Chanquete ha muerto, hicieron las delicias en la más de hora y media de un intenso concierto en el que los más jóvenes brincaron y sudaron en constante tangana, y en la que los más mayores disfrutaron rememorando todas esas letras que marcaron tan buenos momentos en el pasado.

La banda se entregó al completo, destacando la presencia del nuevo bajista, Sergio González, que se volcó en cada una de las canciones, y que logró transmitirnos toda su energía. Puede que no estén de moda, pero ¿acaso importa? Seamos cien o mil, Juan Abarca y los suyos seguirán dándolo todo, haciéndonoslo pasar bien y regalándonos esa personalísima sonrisa crítica y anacrónica, que tan bien apostilla las fechorías de estos tiempos que corren.

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