Sevilla Bajo el Albero. Poesía y teatro

Por Carmen Parejo

teatro-del-MediodiaA finales de los años sesenta Sevilla se había quedado sin poetas, y sus múltiples teatros tenían en cartel obras comerciales caracterizadas por su simpleza y espectacularidad. En Europa y América los jóvenes habían encontrado un momento de encuentro generacional y ruptura con el pasado a través de los sucesos del 68. Mientras, Sevilla permanecía dormida.

Mira la primera parte de Sevilla Bajo el Albero. La Sevilla Underground 

Como lo prometido es deuda, hoy seguimos paseando por todo aquello que queda bajo el recinto ferial. Los túneles entre bambalinas del tan congénitamente en crisis teatro, y los poetas y los narradores que con esfuerzo y pasión consiguieron sacar a la poesía de las cloacas. Dos mundos que están relacionados en su narración. Son las historias que cuentan estos vagones de metro descarriados. ¿Cuándo resucitó la poesía? ¿El teatro universitario sevillano llegó a gobernar todo un país? ¿El auge cultural fue el mayo del 68 de los jóvenes sevillanos? ¿Su ruptura? ¿Su grito generacional?

En los años sesenta se oían requiems por la poesía sevillana. Esa tan lustrosa en otros tiempos. Tan académica y tan rebelde. Tan clásica y vanguardista. Es a partir de los setenta cuando la poesía sevillana comienza a dar síntomas de recuperación. La poesía, como acostumbra, se desarrolla en tres puntos de encuentro: los manifiestos, las revistas y los recitales. Finalmente llega la editorial independiente y sólo pasados muchos años puede llegar o no, la gloria académica. En ese sentido pocas veces pierde en vida un carácter contracultural y de calle.

Destacan tres manifiestos, varias publicaciones y mucho movimiento.

gallo-de-vidrio-fotoEl primero de estos manifiestos nos llega a través del grupo Gallo de Vidrio. Nace en 1972. Su nombre se inspira en versos lorquianos, una muestra más del rescate de lo poético de esta generación que a su vez busca reafirmarse. Es un colectivo por tanto, que trabaja por la recuperación de la poesía perdida. Publica antologías, ensayos, revistas e incluso participa activamente en la divulgación a través de la radio. En 1975 rinden homenaje a Antonio Machado, autor prohibido por el franquismo. Y en 1980 impiden el derribo de la casa natal de Bécquer. Apostando por la poesía y el compromiso. En su manifiesto podemos leer: “Basados en la tolerancia, proclamados el respeto por el individuo y el pluralismo ideológico. Basados en el diálogo nos disponemos a realizar una labor dada nuestra común afición por la poesía”.

Otro gran manifiesto aparece en el primer número de la Revista Cal en 1974. En él podemos encontrar alusiones al silencio poético sevillano de la década anterior y se dicen fundadores de “una blanca y alta pared encalada donde pueda ir dejando su oscura señal el hombre que pasa”. Algunos de sus “pintores” fueron Antonio Luis Baena, José Camacho, Mª de los Reyes Fuentes, Joaquín Márquez o Mariló Naval.

Finalmente, Vasija de Barro publica en diciembre del 1978 un nuevo manifiesto. Con grandes similitudes con los planteamientos de Gallo de Vidrio y la Revista Cal, y sin embargo con un carácter propio a través de la función didáctica y la reivindicación explícita de Andalucía a través del arte poético.

Muchos años de silencio y muchas ausencias. Muchos nombres borrados que estos autores intentan rescatar: Aleixandre, Cernuda, Antonio Machado, Al- Mutamid… Orígenes y raíces de una poesía que había sido asesinada. Una búsqueda de sí mismos, de la periferia de la península como también ocurrió en Cataluña, Asturias o Galicia. Que da a estos poetas un carácter único andaluz y que sin embargo es para el mundo.

Al rescate del poeta perdido también acuden las colecciones Ángaro, Algo nuestro, Aldebarán, Calle del aire o Renacimiento. Estas dos últimas desde una joven editorial que se convertirá en referente más allá de nuestra tierra, la editorial Renacimiento creada en 1977 por el poeta sevillano Abelardo Linares.

El puente entre la poesía y el teatro lo encontramos en los jóvenes poetas que tras desarrollar el cuaderno de poesías Me queda la palabra, fundan las Revista Patio. Los mismos integrantes que ya se conocían de la compañía Despertar. Caracterizados por la conexión entre el mundo poético y el escénico. Además de las revistas y los cuadernos de poesía. Los poetas llenaron los bares, las asociaciones de vecinos, las universidades. Haciendo calle para cantar sus poemas como aún hoy en día sigue ocurriendo.

Teatro

Por otra parte, Sevilla era una ciudad con múltiples teatros, muchos de ellos desaparecidos en la actualidad. En aquel momento tenían una cartelera repleta de obras simplonas y sin carácter, arcaicas y sin influjo de las grandes corrientes que se desarrollaban en el exterior. La frontera dejaba aislada la escena en España. El teatro comercial siempre ha tenido su público. Un teatro para entretener y divertir. Pero se alejaba de unos jóvenes con ansias cosmopolitas y muertos de desmemoria, celosos del mayo francés y deseosos de cambio y verdad. Por ello comienzan a surgir en toda España grupos de teatro independientes, al amparo a veces del teatro universitario.

teatro-esperpento-sevilla-bajo-el-alberoEn Andalucía y más concretamente en Sevilla, la necesidad pasa por encontrar la raíz perdida, por conocerse más allá del estereotipo de un teatro burgués ajeno a la reflexión y al cambio. Se mueven en furgonetas y llevan este nuevo teatro hasta puntos de la geografía abandonados por la escena. Algunas de estas pequeñas compañías son Teatro del Mediodía, La Jácara, Teatro lebrijano o Esperpento. En esta última se encuentran Pedro Álvarez-Ossorio Rojas-Marcos, director de Esperpento desde 1973, fundador en 1999 de La Fundición y director en 2006 del FeSt, entre otras cosas. Pero también personajes claves de la política de la transición como Amparo Rubiales o Alfonso Guerra. Quizás fueron estas las tablas necesarias para que se iniciaran en la alta política los anteriormente citados. Llevaron a escena múltiples espectáculos, desde obras de los italianos Carlo Goldoni o Angelo Beolco, al teatro de cabaret de Karl Valentín, pasando por los hermanos Machado. Además de creaciones propias y relecturas de mitos clásicos, como la obra Don Juan.

Es en estos años cuando surge un referente fundamental de la escena sevillana. En 1972 se presenta el espectáculo Quejío de Salvador Távora. Él mismo lo explica: “una corriente traumatizadora había hecho de todo lo andaluz, y de los andaluces, de los que cantábamos y de los que no cantaban, instrumento utilizable para poner una careta alegre y colorista a un pueblo triste y sin color”. Un espíritu combativo y reflexivo. Con este espectáculo se forja La cuadra de Sevilla uno de los grupos de teatro independientes más importantes del panorama de la ciudad y que perdura en la actualidad.

Eran años difíciles, muchas de estas compañías tuvieron que soportar a boicoteadores que incluso obligaban a suspender la función. En el diario El País dan cuenta en 1978 de la suspensión de la obra Herramientas de Salvador Távora por este motivo. Sin embargo no fue el único ni el último acontecimiento semejante (hace unas semanas sucedió algo parecido en Écija). Quizás era el precio que debían pagar por “sacar de sus casillas” a un público acostumbrado a la costumbre, por no decir miedoso al cambio.

La aportación audiovisual a esta corriente comprometida, de fuerte carácter andaluz y crítica con el estereotipo la podemos encontrar en Rocío, documental dirigido por el sevillano Fernando Ruiz Vergara en 1980 y que tuvo el “honor” de ser la primera película censurada en democracia. Se puede encontrar en páginas como youtube. Juzguen ustedes mismos cuál pudo ser la polémica. Y por qué este documental merece un puesto destacado dentro de los túneles culturales de la ciudad.

CONTINUARÁ…