Vicios intimismo y música en blanco y negro

Por Marina Montes

Fotografías de Careni / Hace cuatro años veía la luz Ni frío ni calor, ese disco tan esperado que dejaba tener un trozo de Chiqui Calderón en nuestra propia casa. Un disco que llegó con tintes de pop andaluz y un poquito de sentimiento coplero. Una mezcolanza que define el estilo de este cantautor sevillano. Después de una reedición y muchos meses de espera para los aficionados, que querían más y más, llega La memoria y el vicio, un proyecto mucho más personal e intimista que nos muestra su cara más oculta y personal.

Éste no es un proyecto nuevo, es algo que ha venido trabajando durante mucho tiempo Chiqui Calderón y que pretende “hacer un homenaje a diferentes personas, entre ellos mi padre”. El título no deja indiferente y el por qué de su elección tampoco: “Son dos conceptos imprescindibles a los que no se les puede perder la perspectiva como ser humano. Están dentro de nosotros y no podemos escapar de ninguno”.

Chiqui Calderón

En este nuevo trabajo vemos una transición que, según el propio artista, ha sido algo “natural”. Mientras que el otro disco estaba hecho para mostrarse con fuerza y esa pasión incontenida que durante años los seguidores habían podido disfrutar en los conciertos, este es completamente distinto. “Cada uno ha tenido su momento, el primero fue más disperso, desde un punto de vista musical y tenía la necesidad de hacerlo así, tal vez para eclosionar o romper con algo. Con La memoria y el vicio, sin embargo, tenía la necesidad de llevarlo todo a un terreno más íntimo y prescindir de algunos instrumentos. A lo mejor en el tercer disco me da por el trash metal, no se sabe. Me gusta la música y dependiendo del estado de ánimo que tenga en ese momento haré lo que pueda”.

Lo que queda claro, una vez que entramos en contacto con este disco, es que nada ha quedado al azar y que todo tiene un motivo. Por ejemplo, la portada, casi la culpable de que el disco sea como es. “Cuando decidí hacer este disco visualicé la portada. O algo parecido a lo que se ve en la portada, representa lados míos y lados de mi padre. Pero para mí era necesario plantearlo así, de manera minimalista y con muchos matices íntimos. De ahí surgió la idea del conjunto del disco y salió así”.

Un disco lleno de vicios, pero también de pasiones, sentimientos y dos colores fundamentales. El blanco y el negro. “Hay gente que lo ve con todos los colores posibles, pero para mí este disco está en blanco y negro. Son dos colores imprescindibles. Yo creo que la música, además de escucharla, se ve, y en este caso yo lo veo así, en blanco y negro. Hemos restado en elementos musicales, que también ha tenido su dificultad, aunque eso ha sido más labor del productor”. El encargado de modelar todos los elementos para darle el toque final no ha sido otro que Joaquín Calderón, hermano de Chiqui y productor también de su primer trabajo. Y también, el único músico que aparece en los dos discos. Además de él, Álvaro Gandul, Rafa Torres, y Fran Cortés han sido los encargados de arropar la voz desgarrada y sentida de este artista. El trabajo con todos los músicos ha sido muy fácil. “Los conocía a todos, tanto su trayectoria como su manera de trabajar. Ha habido una cosa prioritaria: ganas de establecer una buena comunicación, cariño y respeto hacia el trabajo que hemos hecho. Con eso no ha resultado difícil”.

Chiqui Calderón

Aunque inevitablemente la gente acaba por poner etiquetas, lo cierto es que Chiqui Calderón se sale un poco del cantautor típico en el que todo el mundo piensa cuando oye esa palabra. “No quiero aparentar un concepto reivindicativo, simplemente es una forma de desnudarme y decir éste soy yo, y tal vez, lo que no puedo decir cara a cara puedo contarlo con la música de manera más fácil. El hecho de hacer música no me supone mucha dificultad y aunque no tengo formación como músico, sí que tengo intuición musical”. Una intuición que hace que sus letras y su música, su pasión y su fuerza se conviertan en “cante jondo, explosión de pasiones y sentires y mucho silencio roto”, como lo definió en una ocasión el experto en canción de autor Fernando González Lucini. Y no podemos estar más de acuerdo, aunque con esa descripción, es difícil intuir de dónde sale esa música. Ni siquiera el propio cantautor lo sabe. “Sale de la necesidad de decir algo. No lo sé. Lo hago como me sale, mejor o peor. Hay gente a la que le hace feliz, entre ellas a mí. Y trabajándolo mucho escuchando música”. Porque a pesar de que confiesa que no tiene formación musical, sí que suple esta carencia educándose en ese aspecto escuchando mucha música. Y es que, aunque escuchándolo parezca que las canciones siempre han estado ahí, estas melodías y estas letras tienen mucho a sus espaldas. “Es un proceso de impronta. Aunque luego se trabaja mucho. No me salen las canciones del tirón, y cuando lo hacen le doy setenta vueltas. Me parece algo tan mágico que salga del tirón que al final siempre tengo que darle algunas vueltas. Yo moldeo una música y una letra y después la trabajo”.

Ahora que ya ha visto la luz, queda escuchar las opiniones de los seguidores, que, por ahora, están aplaudiendo este cambio de matices. Aunque todavía no está a la venta, ya hay quienes han tenido la oportunidad de escucharlo. “Me han dicho que este disco les ha gustado más que el primero, Ni frío ni calor. No sé si se ha hecho más fiel a los conciertos, lo que sí es cierto que es lo que me pedía el cuerpo, un formato más reducido. Ahora se han escogido elementos más íntimos, sobre todo el piano que es el que lleva la dinámica del disco”. Lo único que falta es que la gente escuche “y sobre todo que me cuenten lo que sienten”.

La presentación será el viernes 21 de junio en la sala La Estación, un lugar que se ha convertido, poco a poco, en el cuartel general de la canción de autor en Sevilla. Donde la música se oye, se escucha, se respira y se vive. Un escenario que no es desconocido para Chiqui Calderón y que, una noche más, se llenará de canciones sinceras, sencillas y llenas de sentimiento. Y aunque no hay mucha logística detrás, “lo que se puede alcanzar con las redes sociales y papel para hacer carteles. Y sobre todo, muchísimas ganas”, seguro que el público sevillano acude a escuchar, ver y sentir estas canciones hechas con la memoria. Y el vicio. Y ese día podrán llevarse a casa un disco que se resume en una palabra. “Honesto”.

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