La conspiración de los Farsantes

Por Carmen Parejo

Edwin Umaña Peña, autor y realizador audiovisual nacido en Bogotá y afincado en Andalucía presentó hace unos días en Sevilla en la sede de Ultramarinos su primera novela: La conspiración de los FarsantesSensual y apasionante nos invita a un viaje de luz por las oscuras sombras del mundo contemporáneo. Introduciéndonos en una caverna platónica donde la política, el sexo y la “cómoda” vida burguesa son sombras en una pared y la realidad algo por descubrir entre un baile de máscaras y vanidades.

Como bien advierte entre sus páginas y sus múltiples referencias hacia Borges y su Jardín de los senderos que se bifurcan, se configura en la confrontación de universos paralelos que coexisten, de pequeños espacios de tiempo que van tejiendo una red, tanto en el plano de la forma como del contenido. Aproximándonos al conocimiento de la verdad y al reconocimiento de la farsa.

Suponiendo un cruce bidireccional y constante entre la novela negra y la literatura social. Estamos ante un viaje por la compleja sociedad en la que vivimos inmersos y sus turbulentas estrategias de poder. Una historia muy colombiana y sin embargo no estamos ante otra novela de la violencia sino ante una maraña más compleja. Una novela de la era de la globalización donde lealtad, traición y engaño aparecen como males contemporáneos y universales, y las fronteras, sin desaparecer, se contaminan.

Queda patente el bagaje audiovisual del autor en su capacidad de crear imágenes envolventes con cuidadas descripciones que te transportan en sus detalles y te hacen viajar para sentirte parte de un paisaje subjetivo que lo determina todo. Rompe con el tópico y la caricatura en sus personajes, que no dejan de ser fruto de una circunstancia donde el verdugo es víctima sin dejar de ser verdugo y la víctima verdugo sin dejar de ser víctima.

Cada página se conforma como un engranaje en esta obra de ingeniería que sólo tiene sentido completo en la compresión de todas sus partes, de todos sus mundos. Y que se manifiesta en un lenguaje cargado de ambigüedad y desdoblamientos, donde no siempre es fácil reconocer al narrador, y que tiene como fin descifrar el acertijo en el que se nos presenta la realidad: la gran farsa del mundo.