Crónica Nada Surf en la Sala Fanatic

Por Paco Vallellano

Dentro de la extensa e intensa gira europea que están llevando a cabo durante este otoño se presentaban por segunda vez en Sevilla los neoyorkinos Nada Surf, una de las bandas más importantes de la escena independiente de los últimos veinte años, que precisamente a lo largo de esta gira cumplirán su vigésimo aniversario en activo.

Nada Surf en la Sala Fanatic

El concierto se celebró en la Sala Fanatic, local de mediano aforo en consonancia con el resto de locales elegidos para los conciertos españoles de la banda, que se llenó hasta la bandera para disfrutar del concierto. La actuación de Nada surf contó con dos teloneros en esta ocasión, uno local; Quentin Gas y otro internacional; Ezra Furman. Quentin Gas, cantante y guitarrista de los News ya había terminado su pase cuando entré en la sala, en una próxima ocasión. Ezra Furman es el músico que acompaña a la banda al menos en los conciertos en España y se presentó solo con una acústica electrificada invocando el espíritu del Bowery neoyorquino de los setenta, como una especie de Johnny Thunders bisoño con vestidito estampado.

Media hora antes de medianoche se subían al escenario Nada Surf con la formación de siempre: Mathew Caws a la guitarra, Daniel Lorca al bajo y Ira Elliot con la batería, acompañados por el guitarrista Doug Guillard, músico que han tomado prestado de Guided by Voices.

Abrieron el concierto con los dos primeros temas del disco que han publicado este año y que están presentado en esta gira The Stars Are Indifferent to Astronomy: Clear Eye Clouded Mind y Waiting for Something, dos pildorazos del mejor power pop que aspiran ya a clásicos del género, canciones que dejaban a las claras el fenomenal estado de forma en que se encuentra el grupo tanto en directo como en composiciones. La banda sonaba potente y compenetrada, normal en un grupo que lleva casi veinte años tocando y grabando juntos. El concierto discurría, al menos durante la primera hora, entre canciones nuevas de su último disco como la épica Jules and Jim o When I Was Young, que empieza como una balada con acústica y acaba con un pedazo de solo de guitarra y temas ya clásicos de sus discos más celebrados, como las joyas pop con coros incluidos que son Whose Autority Wheightless, ambas en su álbum Lucky, otro discazo, High Speed Soul con su sección rítmica para bailar o el himno evocador que es 80 Windows.

Para el ultimo tramo de la actuación tocaron solo temas de sus discos anteriores, cosa que es de agradecer, arrancaron con el trallazo Tree House de su primer disco, para luego levantar el pie del acelerador del ritmo pero no de la emoción, porque después del medio tiempo Beautiful Beat como puente, llegaba el turno de las “lentas”: Always LoveSee These Bones y Inside of Love, preciosas baladas de las que arreglan ellas solas cualquier peli de amores de instituto.

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Para terminar aceleraron de nuevo, y ya con el público entregado tiraron de rock de metrónomo con The Way you Wear You HeadHyperspace, otro himno indie, dijeron adiós pero solo para volver en dos minutos y ofrecernos un bis con la ineludible Blankest Year a.k.a fuck it coreada por todos. En resumen una banda en plena forma y creativamente en estado de gracia tras dos décadas entre lo mejor del rock independiente americano. Con Teenage Funclub y los Posies la santa trinidad del Power Pop mundial ¿Por qué no?

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