El trovador que soñaba con una cerilla y un bidón de queroseno

Por J.M. Campos

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Fotos: Iram Martínez / Crónica: J.M. Campos

Frente a una multitud expectante, Albert Pla se presentó en Nocturama vestido con sus habituales ropas casi prehistóricas, dispuesto a aclarar el sentido de lo políticamente incorrecto. Una definición cuyo abuso por parte de la prensa le ha robado su verdadera naturaleza. Señoras y señores de bien: tapen sus oídos, sus mentes no están preparadas ante tanta blasfemia.

Más simpático de lo que esperábamos y tan sarcástico como acostumbra (“Me llamo Albert Pla y voy a cantar canciones”), el cantautor de Sabadell abrió la noche con Pepe Botika, un clásico de Extremoduro, iniciando a continuación el festival del absurdo con Corazón. ¿Cómo sería despertarse una mañana sin este órgano vital? A juzgar por lo cantado (catedrales ardiendo, sucursales destrozadas, perros asesinados,…), nada bueno.

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Albert Plá en Nocturama

Y es que Albert Pla es ese músico incendiario, único, que se atreve a alzar la voz y gritar todas aquellas barbaridades que se nos pasan por la cabeza y solemos callar. Por eso arranca risas y ovaciones a partes iguales.

La diferencia (tema que, sin ser de sus mejores, rebosa inteligencia y juegos de palabras) la marcó la entrada en escena del guitarrista Diego Cortés. A base de punteos brillantes y un dominio prodigioso de su guitarra acústica, robó gran parte del protagonismo al rey de la fiesta, que sin embargo se rindió a sus pies: “Diego Cortés, genio y figura”.

Pla es capaz de asombrar, de escandalizar, de taladrar conciencias y escupir en los cimientos de la sociedad del bienestar. Es capaz de echar de menos aquello que nunca ha tenido (Añoro), de rendirse a la Monarquía por culpa de una princesa (Carta al Rey Melchor, esa misiva de destrucción masiva) y hasta de enamorarse de una terrorista (La dejo o no la dejo), aunque finalmente acabe con ella: “una novia muerta es una novia menos…”.

Albert Plá en Nocturama

Será que es rebelde porque el mundo le hizo así… o no. En un escenario que parecía arder por momentos, apoyado por Cortés y también por la voz flamenca de María José Luna, Albert Pla encendió la mecha de una de sus mejores composiciones para devastar inevitablemente la nación más poderosa del planeta, incluyendo la NASA, el FBI, el Gobierno, Mcdonald’s, el Ejército y hasta Disneylandia. Y eso con tan sólo una colilla.

Relajado, con la audiencia entregada, se permitió el lujo de mezclarse entre el gentío mientras daba rienda suelta a su imaginación perversa para perjuicio del clero, policías, bancos y jueces. Por si fuera poco, Albert dio vida a Joaquín el Necio, ese cornudo español envidioso de un megapene que nunca existió: “¡El negro es mejor que tú, no tiene malicia ni mal corazón…!”. Una rumba incontenible.

Su performance (a veces en el papel de un niño indefenso; a veces en el de un punk iracundo) puso el The End con El lado más bestia de la vida, versión del célebre éxito de Lou Reed. Y amagando con la letra de Soñando, Albert Pla se despojó del micro con una serie de femeninas reverencias. Él, el artista más irreverente que hemos visto pasar en mucho tiempo.

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Setlist. Albert Pla en Nocturama. CAAC (Monasterio de la Cartuja), Sevilla. Miércoles 5 de septiembre de 2012

1. Pepe Botika (Extremoduro)
2. Corazón
3. La diferencia
4. Añoro
5. Carta al Rey Melchor
6. La dejo o no la dejo
7. Soy rebelde (Jeanette)

—- (solo de Diego Cortés)——–

8. Lola la loca
9. La colilla
10. Ciego
11. Joaquín el necio
12. Insolación
13. El bar de la esquina
14. El lado más bestia de la vida (Walk on the wild side, Lou Reed)