Las buenas noches y los dulces sueños

Por J.M. Campos

Fotos: Yúmar Hidalgo / Crónica: J.M. Campos

Era una noche para dejarse llevar, para ser arrastrado hasta ese enigmático mundo que son los sueños. Sueños que, como aquel de Shakespeare, te sorprenden durante una noche de verano. Tras obrar una considerable cola a las puertas del CAAC, Las buenas noches reunieron a cientos de jóvenes a la hoguera de su música exquisita en el ciclo Nocturama. No son chamanes, pero sus canciones tienen un gran componente litúrgico, enigmático. Mágico.

Este grupo nada tiene que ver con la gran mayoría del circuito discográfico. Hacen música. Parece ésta cosa obvia pero no lo es: lo suyo es tocar por el simple hecho de tocar, de crear algo diferente a lo que ya nos cansa. No deben ganar mucha pasta (sus conciertos se cuentan con los dedos de la mano), y casi preferimos que así sea.

Los artificios están de más. Cuando comienzan los acordes de Tucumán o El fin del mundo no hace falta nada más que cinco tipos tocando con las ideas claras. Eso sí, derrochan un gran despliegue en lo que a instrumentos se refiere, desde el charango al contrabajo, pasando por el banjo o el doblo.

Tan sólo dos son los discos que tienen a sus espaldas (Aventuras domésticas y Un mal día lo tiene cualquiera, descargables gratuitamente en su web), ambos colecciones de temas tan magníficos como difíciles de clasificar: los silbidos de Lomo, el vibrante final de La jungla o el viaje a la locura de El hombre del tiempo.

Rubén Alonso, Daniel Cuberta, Camilo Bosso, Dani Matas y Miguel Brieva (el más conocido, pero por sus punzantes cómics -reunidos muchos con el título de Dinero– vistos en publicaciones como El jueves, Rolling Stone o El País) confeccionan una amalgama de géneros de los que supura un folk onírico, en el que se desprenden influencias latinoamericanas, pero también orientales y hasta andaluzas.

El quinteto aprovechó su concierto en Nocturama para adelantar nuevas creaciones de su próximo trabajo: Árbol caído, Vigilia o Sonambulistas, que no desencajaron en absoluto con el resto. Dejaron algunas de sus más bellas piezas para el final, como El día de tu boda, La palma y, por último, El sastre. “Lo que yo te di lo perdiste, hilo de mi amor no quisiste, y el vestido para ti se descose. No hay patrón que te dibuje…”.

La comparación con Pony Bravo a muchos se antoja inevitable. Los cantantes de ambas formaciones son hermanos; basan parte de su imagen en ilustraciones satíricas (firmadas unas por Daniel Alonso, las otras por Brieva) y -principalmente- su música se asemeja en ocasiones. Sin embargo, Las buenas noches carece de gran parte de la ironía de los Pony, esa sinvergonzonería sevillana, y también es menos punzante y alucinógena. Pony Bravo se te clava directamente en la sien; Las buenas noches se dirigen allá donde se fabrican los sueños. Y en eso se parece a muy pocas bandas.

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Setlist. Las buenas noches, en Nocturama. Miércoles 1 de agosto de 2012

1. Tucumán
2. El fin del mundo
3. Árbol caído *
4. La jungla
5. Lomo
6. Todas las escopetas
7. Vigilia *
8. Sonambulistas *
9. Crimea
10. Burros pintados *
11. Oda a la seguridad
12. Mañana
13. 40 ladrones
14. Romanticismo
15. El hombre del tiempo
16. El día de tu boda
17. La palma
18. El sastre

(* no editadas por el momento)