Crónica: Sr. Chinarro en Nocturama

Por Ivan Vergara

Fotografías / Iram Martínez 

Jueves 9 de agosto, jardines del Monasterio de la Cartuja: oleada de calor con obertura de guitarra acústica. Intérprete: Antonio Luque (natural de Sevilla) con el instrumento antes mentado, esgrimido como fusil, dispuesto a la batalla. Cuarta noche del ciclo de agosto de Nocturama, donde bien acompañados, tanto del rico calor veraniego, como del tumultuoso público, comienzan a sucederse los temas por poco más de una hora, tiempo para ofrecer hasta dieciocho temas de sus más recientes publicaciones. Una oleada verde permanecería sobre el ambiente, preludio del Rayo que cerraría el recital.

Aparecían los primeros acordes cuando aún la gente paseaba por los jardines, bebía cerveza, reconocía caras conocidas… se contaban rumores sobre el futuro del grupo, rumores sobre el ciclo, así como las últimas sorpresas que llegarán en septiembre; pero fue una sola voz la que arrancó algo de espacio a la humedad y el bochorno, se abrió paso entre la nocturnidad y recitó desde el escenario: “Ya las llamas se ven en el bosque, / Leñador, que te quedas dormido. / La matanza es en el gran mercado. / Dime tú qué fiambre has traído”. A las once pasadas, no baja el calor, ni los ánimos de los cientos de fieles que serán blancos de las estrofas de Antonio Luque y la banda que le acompaña bajo el nombre de Sr. Chinarro.

Sr. Chinarro en NocturamaImagino que todo el que conozca la lírica del peculiar sevillano comulgará en que su pensamiento sobre la contemporaneidad, volcado en letras de usos irónicos, cuelan a la primera en un tiempo adolescente de cronistas, Antonio Luque brilla por ser un letrista impecable: trovador de una vieja escuela transformado en músico Indie. Cuentan las leyendas que un tal A. Luque era un músico callado y reservado en el escenario, pero durante esta noche la cercanía no faltó, jugar de local también es un aliciente, pero que el público pille al aire la ironía y mordacidad con la que ejerce a base de frases cortas, auténticos hachazos: ya sea por la Torre Cajasol, las imágenes sacras de la Semana Santa o las empresas de aviación, Luque tendrá algunas palabras para ellos, a nosotros no nos quedará otra más que sonreír ante los envites (sin síntoma de pretensión alguna de por medio) y críticas; en un momento, entre canción y canción, me llega la idea de que finalmente Sevilla tiene a su cronista, el último y enorme Silvio hace años dejó en silencio la ciudad, hoy parece que sin quererlo ni deberlo está por ocupar un espacio necesario en la escena local.

Tímidos, El lejano oeste, El gran poder, Una llamada a la acción, dispararon las primeras estrofas; interpretadas por una enorme banda que han acompañado y dado vida en los últimos años al Sr. Chinarro;  En la guitarra: Jordi Gil, productor, músico, un auténtico muro de eficiencia dentro y fuera del escenario. Se rumoreaba que este sería el último concierto de Pablo Cabra (batería) y Javier Vega (bajo), ambos músicos de la también banda sevillana Maga; esta información aún no ha sido comprobada por este redactor, pero desde ya se muestra renuente a esta ruptura, aún cuando todo cambio haya venido siempre bien a A. Luque.

Sr. Chinarro en Nocturama

De agradecer que el repertorio no se centrara en un par de discos, una delicia escuchar nuevos clásicos como Del montón, para a continuación escuchar La ley de Murphy, Todo acerca del cariño, El alfabeto Morse. El calor no disminuyó, ya para entonces le rondaría a Antonio una idea por la mente que sería en los días siguientes motivo de controversia en las redes, una tontería estética que al parecer conmocionó a algunos seguidores, cuestión que no deja de hacer pensar sobre lo acartonado del público fiel y casto a la camisa a cuadros y las gafas de pasta.

Divertido por otra parte encontrar a un músico que no dudó en quitarse la camisa para sentir algo más de frescor, gesto que prefiero tener en cuenta como un acercamiento e intimidad con el público presente. No puedo quedarme callado: también escuché comentarios pidiendo hubieran hecho lo mismo los otros músicos. En el huerto del señor (que no el de Sevilla, como bien aclaró Antonio Luque antes de tocar el tema ‘El gran poder’) hay de todo, sin embargo aunque el listón haya quedado alto, dudo algún otro músico opte por hacer lo mismo. Bien por el Sr. Luque, callando bocas y generando controversia sin quererlo ni deberlo.

No duden, este recital fue otorgado por músicos en excelente forma, el ritmo de producción de Sr. Chinarro es notable desde hace una década; con esta energía e ironía de antemano al ‘qué-dirán’, podemos augurar buenos y mejores años. “Esperamos que lo hayan pasado tan bien como en un cine de verano, deseo además que no me echen mucho de menos”. Descuida Antonio, tenemos a la mano tus discos, el recuerdo de un directo correctísimo y el buen rollo que se está generando con este ciclo, que vuelve a crecer más y mejor, apostando por lo grande y defendiéndose de los recortes. Un aplauso por favor, la cultura se abre camino siempre.

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