Luis Brea. ‘Hipotenusa’

Por Fran Jimenez

Hace ya dos años que publicó su Ep  ‘De lo dicho nada’, pero eso es el pasado e ‘Hipotenusa’ es el presente y rotundo nombre del nuevo disco del cantautor madrileño Luis Brea editado por Marxophone (Nacho Vegas, Lüger, Refree, Fernando Alfaro). Y aunque es bien cierto que canta y compone sus propios temas, me alegra decir que no es el típico “cansautor” y que, aun siendo indie, nada tiene que ver con los dichosos Planetas.

En Hipotenusa, el otrora camarero del Fotomatón, un bareto del canallesco barrio de Malasaña en los madriles, vuelve a contar con la ayuda de Jorge Martí y Hadrien Fregnac para dar cohesión a un disco que cuenta con temas tan dispares como canciones tiene; y en el cual Brea muestra un registro vocal muy variado y sorprendente.

El disco, es una especie de canto a la vorágine de perdición y desfase a la que esa megalópolis en la que vive te puede conducir, pero que es bastante aplicable a cualquier noche en cualquier ciudad. Pero sobre todo, es un canto a la supervivencia a todo ello y cuenta con canciones cuyos ritmos nos recuerdan a grupos ochenteros como Radio Futura, o a las ramas mas extraviadas de la familia Flores; y que nos trasportan a un Madrid extinto, peor superviviente en el inconsciente colectivo.

Canciones como ‘Automáticamente’ son las que tienen todos los puntos de ser la más escuchada por el público, por canallesca y rítmica. Y para comprobar la variedad del disco (tanto músical, como estilísticamente hablando) podemos encontrar ‘Dos rombos’, sin duda, la canción más oscura del disco; o ‘Dicen por ahí’, el tema escondido a modo de bonus track en “imágenes” y que muchos dicen que es homenaje a Julio Iglesias, pero que más bien es fruto de la inspiración surgida al ver una actuación de la mujer más punk del mundo de la rumba: María Jiménez. Y no me lo invento, que esto se lo he escuchado al propio Brea en una entrevista.

Dotado de cierta ironía en sus buenas letras, este disco promete; y como he dicho, no es el típico disco de guitarrita y voz melosa. Hay variedad en cuanto a estilos, complejidad musical, coherencia y cohesión en los distintos temas, y esto se lo debe agradecer a la comparsa de Martí Climent y Fregnac que lo acompañan con samplers y bajo. Tambien merece la pena nombrar el trabajo de estudio, que hace que suene limpio y equilibrado, y que se realizó entre La Habitación del Pánico (donde fue grabado), Estudios Reno (mezclado), y finalmente masterizado en Kadifornia por Mario G. Alberni, un autodidacta que lleva 30 años en esto y que ha trabajado para Mercé, Enrique Morente o El Barrio y que como responsable técnico de sonido en festivales ha ecualizado a artistas del blues como Hook Herrera, Big Jack Johnson o Ángela Brown.

En fin, un disco muy recomendable.