Resplandecientes estrellas chinas en Sevilla

Por Paula Velasco

Iconos de la cultura asiática han llegado a Sevilla de la mano del artista vasco Judas Arrieta para quedarse, al menos, hasta el 28 de enero. Sólo se dejan ver en la galería de arte contemporáneo AJG, en pleno centro de la ciudad.

Del País Vasco a Pekin. Éste fue el camino que tuvo que emprender Judas Arrieta para encontrarse a si mismo y a su arte. Su  Hondarribia natal le proporcionó una infancia de televisión y dibujos animados, en la que el anime fue su mejor aliado y Mazinger Z su mejor amigo. De este modo comenzó su interés por la cultura asiática, un amorío que le llevó a la Univesidad para cursar artes y dibujar a sus héroes en lienzos de gran tamaño.

Fue esta relación con el arte nipón la que le arrastró de España a China, donde creó su propio estudio. Allí se dejó llevar por la influencia del dibujo animado japonés, la forma de vida asiática contemporánea y sus vínculos con la  perspectiva europea para crear su propia obra artística.

De este modo surgió una gran cantidad de material que comenzó a viajar por todo el mundo y le proporcionó una situación cómoda dentro del panorama artístico español. En esta ocasión sus ídolos chinos se han afincado en la galería de arte contemporáneo sevillana AJG. Arrieta es una esponja que se empapa de lo que le rodea para derramarlo en el barroquismo de su pintura sobrecargada, delirante y caótica. La superposición de elementos plásticos no es más que una superposición de conceptos sociales, políticos y publicitarios que

habla de los nuevos famosos del panorama asiático contrastados con las viejas glorias animadas del niño que fue. En su obra, el armónico rostro de Zhang Ziyi, reconocida actriz de origen chino, se mezcla con el gato cósmico más famoso, Bruce Lee aparece difuminado entre texto y dibujos simples y así hasta contar 28 retratos, todos elaborados durante el pasado año.

Arrieta ha inmortalizado a las celebrities del gigante asiático de manera obsesiva, con técnicas sacadas de aquí y allá que rozan el collage, al más puro estilo del pastiche posmoderno. Tanta superposición de líneas, texto y color llega a resultar molesta pese a la identificación que supone para el espectador reconocer en las ilustraciones a personajes que también formaron parte de su infancia. Es esta idea de niñez la que retoman los juguetes que comparten espacio con la obra pictórica, aunque esta vez con matices de perversión. Sus muñecos se llaman Judas Z, en claro homenaje al compañero del robot Afrodita, y es más cercano al autorretrato que al cada vez más explotado mundo del juguete de vinilo.

La exposición podrá visitarse hasta el 28 enero en la galería AJG, situada en el Pasaje Francisco Molina, los lunes de 18:00 a 20:30, de martes a viernes de 11:00 a 13:30 y de 18:00 a 20:30 y los sábados en horario de 11:00 a 13:30. Si te gusta el mundo del manga no lo dudes: esta es tu exposición.