El Bellas Artes y las obras olvidadas de Gonzalo Bilbao

Por Paula Velasco

Hacía tiempo que el Museo de Bellas Artes de Sevilla no era noticia. Los problemas con la administración y sus escuálidos presupuestos han sido los causantes de este letargo, por fin roto con una nueva muestra. Esta exposición fue inaugurada hace una semana y permanecerá abierta en las salas temporales del museo hasta el día 4 de marzo bajo el nombre de Gonzalo Bilbao. Fondos del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

73 años después de la muerte de este sevillano ilustre, vinculado profundamente con la historia del museo y al sentir de la ciudad, han visto la luz 22 obras que hasta ahora permanecían en el anonimato. A éstas se suman otras 8 piezas conocidas del artista, así como tres esculturas del hermano del artista, Joaquín Bilbao, y 8 obras de otros artistas que influyeron al pintor, entre los que se encuentran personajes de renombre como Jiménez Aranda, José Villegas y Sorolla. Entre los óleos destacan tres dibujos y una acuarela del protagonista absoluto de esta muestra que, tímidas, reciben al espectador para hablarle del proceso creativo y de la maestría de Gonzalo Bilbao.

Un análisis calmado de la obra nos da a conocer el modus operandi del pintor. Se aprecia la influencia de distintos viajes a Roma y París, de dónde nace una pequeña influencia vanguardista, el gusto por determinadas tonalidades, entre las que destaca el uso del cian para algunos detalles, así como el tipo de lienzo que utilizó para sostener el óleo, la forma de envejecer de la pintura y las heridas que ha sufrido la obra por distintas circunstancias. Puede apreciarse también la influencia de Velázquez en la pintura sevillana posterior a su figura, así como el gusto por el costumbrismo, el paisaje impresionista y algún matiz procedente del romanticismo.

Gonzalo de Bilbao nació en Sevilla un 27 de mayo del año 1860. La holgada situación económica de su familia garantizó que se iniciara desde niño en el dibujo bajo la tutela de José Jiménez Aranda, enseñanzas que combinó con los estudios de derecho impuestos por su padres. Tras concluir su instrucción en leyes dejó de lado todo lo que no fuese la pintura, y continuó su formación artística mediante viajes y estancias en Roma. En 1904 contrae matrimonio con María Roy Lhardy, responsable de la mayoría de las donaciones que han llenado de obras valiosas al fondo del museo.

En lo que se refiere a las formas de la muestra, es necesario denunciar la torpe iluminación que no hace justicia a las obras expuestas. Los fondos, esbozados con la viveza de la mancha, se pierden entre la oscuridad de las sombras proyectadas. Cabe destacar también el valor de los marcos que delimitan el espacio de los óleos, cubiertos de pan de oro y ornamentados con volutas que no distraen a quién se acerca a la obra. La naturaleza inédita de algunos de los cuadros expuestos hace de esta iniciativa del Museo de Bellas Artes una visita cultural imprescindible. Puedes visitarla hasta el 4 de marzo en la Plaza del Museo, los martes de 14:30 a 20:30, de miércoles a sábado de 09:00 a 20:30 y domingos y festivos de 09:00 a 14:30. No hay excusa posible para no asistir, ya que la entrada es gratuita.