Ricardo Suárez reinventa el paisaje

Por Paula Velasco

¿Se puede pintar un paisaje e innovar? Ricardo Suárez, sevillano de nacimiento y de tradición, confía en la posibilidad de aunar lo añejo con lo nuevo, lo real con el recuerdo. Así genera un paisaje que podría ser cualquiera, pero que evoca a sus paseos infantiles cercanos al río Guadalquivir, a un horizonte que se mantiene en perpetuo cambio.

El centro cultural Cajasol acoge una exposición en la que se condensan seis años de trabajo, que se podrá visitar de martes a sábados de 11 a 13.30 y de 18 a 21 horas, domingos y festivos de 11 a 13.30 horas y que permanecerá cerrada los lunes hasta el 27 de noviembre. En nuestro recorrido seremos partícipes de la deconstrucción de un paisaje concreto, tratado con una respetuosa espiritualidad que pretende hacerse con su esencia y captura el torbellino de sensaciones en lienzos fragmentados.

El artista, conocido por su afinidad a la tradición religiosa sevillana, lleva a sus espaldas el trabajo de toda una vida además del peso de su Virgen de la Salud. Su manera de entender la realidad se refleja en los cuadros, a la espera de que el intelecto una las piezas que forman la obra. Suárez utiliza el grafito y la goma de borrar, la mancha y la línea, el azul y el anaranjado ardiente contrastado con el blanco puro de horizontes elevados en los que cobra protagonismo el cauce de un río. Se ha comparado su forma de trabajar con la poesía de Cernuda, pero los versos que resuenan en mi cabeza tras recorrer la galería son los de Jorge Manrique “Nuestras vidas son los río que van a dar en la mar, que es el morir”. El río perpetuo retratado por el pintor, acotado por segmentos de su entorno, se antoja una metáfora de la vida y su fluir continuo.

Hay detalles en esta exposición que realmente merecen la pena, como la vivieza de los bocetos que acompañan a la muestra, pero también hay notas discordantes que distraen. Algunas obras se han elaborado sobre papel, y la marca del soporte sobresale potenciada por el trazo del artista, lo que aleja la mirada del centro de la acción y dificulta la apreciación del potencial del artista.

Reinterpretar una temática tan manida como el paisaje es difícil. Juzga por ti mismo si Ricardo Suárez lo ha conseguido en el Centro Cultural Cajasol, en la calle Laraña frente a la facultad de Bellas Artes, de martes a sábados de 11 a 13.30 y de 18 a 21 horas, domingos y festivos de 11 a 13.30 horas, lunes cerrado.