Crónica: DePedro en Nocturama

Por Diego A. Vicente

DePedro En Nocturama 2011

Fotos: Iram Martínez / La noche del jueves, la banda DePedro, con Jairo Zavala al frente, actuaba en directo por primera vez en Sevilla dentro del ciclo Nocturama. El festival de conciertos de verano va ganando fuerza dentro y fuera de la ciudad y sus recitales se recuerdan ya durante todo el año como si fueran faenas en la Maestranza. En esta ocasión el tiempo acompañó y fue otra noche grande de Nocturama. Zavala presentaba las canciones de sus dos únicos trabajos hasta la fecha: ‘DePedro’ (2008) y ‘Nubes de Papel’ (2010). El barcelonés, explorador de carreteras y sonidos de la frontera, entusiasmó por su voz templada, por sus ganas de querer hacerlo bien y por sus canciones sobre romper con todo para conservar lo poco que nos queda. Zavala subió solo al escenario, con ganas de desayunarse la noche, luciendo esas enormes patillas que le preceden. Se colgó la acústica en silencio y haciendo un nido en torno a su voz entonó la susurrante ‘La Brisa’. Esto ocurría justo cuando se echaba el aire y el relente refrescaba en los abarrotados jardines del Monasterio de la Cartuja.

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DePedro En Nocturama 2011

Después de ‘La Brisa’ sale la banda. No sabíamos que venía con acompañamiento y fué toda una sorpresa. Demostraron su talento en una gran variedad de registros y el sonido fue impecable en todo momento. El desgarro del canto popular mexicano ‘La Llorona’ nos dejó en silencio. Son incontables las versiones que se han hecho de esta canción, que Bunbury incluía en su lista de canciones para decir hasta la vista (Always, Cambalache, La Llorona y Over The Rainbow). Los amores de La Llorona seguirán siendo un misterio, como el chile verde y el azul celeste del que la viste DePedro. A continuación, Raul Marques le arrancó vibrantes punteos a la mandolina eléctrica en ‘La Memoria’. La música folk como alegato contra los poderosos y contra los cobardes que prefieren mirar hacia otro lado.


DePedro En Nocturama 2011

‘Tu Mediodía’ emocionó con esos versos que hablan de lo cotidiano, de postres y amuletos. Después la batería correcaminos de Javier Gómez marcó el ritmo de ‘Cuando El Día Se Acaba’, que –en palabras de Jairo- es una canción que trata sobre volver a casa. Volver a casa para más tarde atravesar los cielos surcando melancólicas ‘Nubes De Papel’, en la que la acordeón de Marques se repliega para dar forma a las tormentas que asolan una ciudad de amores desvanecidos. En ‘Don’t Leave Me now’, un bolero con aires de road movie, Marques (estaba en todos los palos) a la trompeta y Hector Rojo al contrabajo nos recordaron el sonido de Calexico vía Tucson.

Jairo se colgó la eléctrica para tocar ‘Equivocado’ y ‘Mientras Espero’, siempre buscando la complicidad de los coros del público, que remoloneaba y buscaba la brisa sentado en la hierba. En ese momento Lucas, el responsable de los teclados, se hizo dueño del micrófono y nos sorprendió con una versión de ‘Blister In The Sun’, una miniatura punk composición de los Violent Femmes. Con poca voz pero con mucha caradura se metió la canción y al público en el bosillo.

Después sonó la esperada ‘Empty Fields’ –uno de los temas más conocidos-. El blues meridional ‘¿Qué puedo hacer por ti?’ y para finalizar la que tal vez sea su mejor composición hasta la fecha: ‘Como El Viento’. Para los bises regresó en solitario para interpretar entre susurros ‘Miguelito’, el pequeño vals sobre un tipo genial, en palabras de Zavala. Para la despedida, nos puso a bailar con ‘Comanche’ y aprovechó para anunciar su intención de volver el año que viene. Pues aquí o en cualquier otro lugar le esperaremos.

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