Libros: ‘El principio antrópico’ de Javier Esteban

Por J. Guardia

principioantropico“El mundo es necesariamente como es porque hay seres humanos que se preguntan por qué es así”. Es el Principio Antrópico, enunciado por primera vez por el físico teórico Brandon Carter en 1973. Es también el principio que rige los terroríficos cuentos contenidos en el libro -¡Oh, casualidad, se llama igual!- del Javier Esteban que publicó la editorial sevillana Viaje a Bizancio hace unos meses. El prologuista de la obra, Francisco Javier Pérez, recomienda así su lectura: “¿No le gustas a nadie y, de hecho, todo el mundo te odia? ¿Eres demasiado cobarde para suicidarte por ello, y demasiado vago como para hacer examen de conciencia? Entonces prueba a comer gusanos… ¡Mientras lees El Principio Antrópico!”. ¿Seguirás leyendo este artículo si te han convencido?

Soy el pomo de la puerta y desde mi privilegiada situación observo tu cuerpo tendido en medio de este cuarto y mis palabras son simples como corresponde a un trozo de latón mientras que tu silencio es frío como corresponde a una carne cuya sangre ha dejado de latir ya hace por lo menos siete horas y ya no sé qué añadir: que sólo espero que tarde o temprano el olor alerte a los vecinos o que esa sosa novia tuya sienta curiosidad por saber de ti y así la frenética coreografía de forenses y bomberos pueda ponerse en marcha para que destrocen con sus bisturís y con sus hachas este lapso incómodo de intimidad“.

Es el relato ‘Soy el pomo de la puerta‘, incluido en la obra de Esteban, que según la leyenda es en realidad un periodista económico de tímida apariencia nacido en Madrid en 1973. Pero quién sabe. También puede ser, en palabras del mismo prologuista, “un implacable demonio metarreferencial de lo más hijo de puta, que hará lo que sea por destapar el engaño de una vez por todas”. Puede ser.

En cualquier caso los más de cien microrrelatos que componen ‘El principio antrópico’ son un ejercicio de humor, sadismo y mala leche que ponen patas arriba todos los mitos del Ciberpunk, el Steampunk, el Bizarro y hasta de las películas gore de los ochenta:

sierraA éste iba a degollarle de un solo tajo pero resultó que no acerté con la carótida, por lo que el tío no sólo no se murió enseguida como me había asegurado mamá, sino que además se revolvió escurriéndose en su propia sangre y se me echó encima. Eso sí, tenía la carne del cuello toda abierta como si le hubiera hecho una segunda boca; no sabía que estas cosas podían pasar. Y lo peor es que era fuerte, más que yo. Empezó a darme puñetazos en la tripa y en la cara –menos mal que le había hecho caso a mamá esta vez y llevaba la careta del equipo de hockey del instituto– hasta que acabé arreándole un rodillazo en el muslo que le hizo perder de una vez el equilibrio y, ya en el suelo, le pude clavar el cuchillo por debajo de la barbilla con todas mis fuerzas. Crujió un poco, no se parecía nada a partir un melón: en esto también mamá se había equivocado. Me imagino que fue más simple que hacerlo con una motosierra, como propuse yo al principio –en las películas parece divertido, pero a ver cómo les sorprendes por la espalda, dijo mamá– aunque seguro que resultó igual de sucio y mucho más lento: a la chica le dio tiempo de salir corriendo entre los árboles sin dejar de chillar ni abrocharse la blusa. La verdad es que a mí se me habían quitado las ganas de perseguirla por mucho que le botaran las tetas. Estaba algo dolorido después de la refriega y daba un poco igual, tampoco iba en la dirección más adecuada. La acabaría pillando alguno de los otros chicos del pueblo. Así que llevé arrastrando el cuerpo del maromo hasta la pequeña cabaña del lago. Ni siquiera me molesté en subirle los pantalones. Ya había decidido, pensara mamá lo que pensara, cuál iba a ser esa manera especial de celebrar mi cumpleaños (‘Birthday’)“.

¿Te atreves a hacerte con un ejemplar? ¿Tienes miedo a que te guste demasiado y acabes dejando caer una maceta sobre la perrita que pasea todas las mañanas esa ancianita encantadora del piso de al lado que es seguidora de Charles Manson y te despierta todos los días a las 5 de la madrugada con el sonido de la sierra eléctrica y las voces de otras personas que gritan que quieren más, que quieren más, pero siempre se van insatisfechos y te dejan el pasillo lleno de sangre y vísceras colapsadas por el colesterol?