South Pop 2010 Crónica y fotos

Por Iram Martinez

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Texto: Diego Vicente e Iram Martínez / Fotos Iram Martínez y Thomas Esposito / Como cada año el South Pop Festival le pone la banda sonora a esa película de ciencia-ficción que es la Primavera en Sevilla. Una perfecta puesta en escena gracias a la organización del sello sevillano Green Ufos y a su ubicación, cuidada al detalle, en el Teatro Alameda, a la que se suman el apoyo de las sedes en la Sala OBBIO y la Sala Malandar, para un festival que se abre al mundo desde el sur y que es ya una pequeña pero arraigada tradición sevillana.

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El Festival se inauguró el jueves con el previo en la Sala Malandar donde pudimos ver los conciertos de Antonna (Guitarrista de Los Punsetes) y a Charades, que nos ofrecieron su catálogo de canciones para gente inteligente que aún vive con sus padres.

La jornada del viernes, ya en el Teatro Alameda, comenzó con las exquisitas emociones soterradas de François And The Atlas Mountains, una sorpresa para los pocos que estaban en el Alameda a esas horas, no siempre se tiene la oportunidad de vivir un concierto privado de una banda de esa calidad. El siguiente turno fue para los murcianos Klaus&Kinski, que presentaron algunos temas de su nuevo disco ‘Tierra, Trágalos’ (Jabalina, 2010). Comenzaron con ‘Ya estaba así cuando llegué’, que confirma que el nuevo disco sonará más oscuro, con más detalles electrónicos y digresiones en el discurso de las guitarras.

Se despidieron con ‘Nunca está a la altura’ y ‘Rocanrolear’, una pena que los bises no sean un acostumbre en los festivales. Pero había que dejar todo preparado para que compareciera sobre las tablas Sr. Chinarro. Y ahí estaba Antonio Luque canoso y con barba acompañado por bajo, batería y violonchelo (que ayudó a restar la aridez de las primeras composiciones de Sr. Chinarro).

Hizo un repaso cronológico a su discografía que sirvió para demostrar que las personas envejecen pero las canciones no. Y una oportunidad para escuchar en directo los temas más viejos de Chinarro para aquellos que nacieron más cerca de los noventa que de los ochenta. Luque comenzó con un tema “de cuando era un chaval”, ‘Niño helado’, de su disco Sr. Chinarro (Acuarela, 1994). ¿Dónde estábamos en 1994?

Y en tres minutos (lo que tarda en pasar un año) ya estábamos en 1995, con ‘Su mapamundi, gracias’. Y así cayeron los temas como los años: ‘Papá Matemáticas’, ‘Sal de la tarta’, ‘Ouija’, ‘El libro gordo de peut-etre’, ‘El idilio’ y ‘Farolillo rojo’. Estuvo sembrado en ‘Cero en gimnasia’. Remató con ‘Los carteles’ y regresó a 1994 para cerrar el concierto (y el círculo) con ‘Bye bye’.

A continuación se subieron al South Pop el grupo sueco Lacrosse, cuyo leitmotiv parece ser la épica de la alegría. Cuando pocos fueron siete sobre el escenario y nos hicieron disfrutar y bailar con sus canciones optimistas, llenas de amor, de amistad, de ganas de vivir. El primer disparo dio en la diana dos veces: ‘I’m not afraid’. Pues eso, que ya no me das miedo, un monumento al pop. Le siguieron grandes éxitos como ‘Never let you go’ y ‘You can’t say no forever’. Se pasó tan rápido como todos los Buenos Momentos. Se fueron con ‘So Sad’ y ‘New York or Alingsas’.

La jornada del viernes acabó con Stereo Total, que nos hizo bailar con sus temas de siempre y aquellos cantados en español-guiri pertenecientes a su reciente disco: No Controles (Elefant Records, 2009).

Sábado

Para la segunda jornada, el South Pop auguraba más emociones y sorpresas. Llegamos con menos prisas pero la tarde se desploma a la misma velocidad. El primero fue Nitoniko, alumno repetidor en el South Pop que mejoró su nota en la reválida con respecto a su participación en el año pasado. La batería en lugar de las bases ha dado mejor cuerpo a su directo. Las coreografías y el intento de interacción con el público le ganaron la simpatía del escaso público que estaba por el Teatro a esas horas.

Después aconteció uno de los grandes momentos del Festival: Exsonvaldes (XON en grandes letras de molde sobre el escenario). Los parisinos nos pillaron bajos de defensas, y lo tenían premeditado, con nocturnidad y alevosía. Empezaron con ‘Sunlight’, el sonido de las dos acústicas nos recordaba un poco a los mejores Travis.

Continuaron con su pop balsámico con ‘Going Away’ para luego regalarnos un momento especial; abandonaron los micrófonos y se acercaron al borde del escenario para cantar completamente ‘unplugged’ a cuatros voces y guitarra acústica. Nos tenían en el bolsillo. Volvieron a la carga con su hit ‘Lali’ y con una versión ‘Take On Me’, de A-ha. Es curioso, esta canción ya sonó el pasado Septiembre (con la voz de Anni B. Sweet) en el South Pop Isla Cristina. Para no perder la costumbre, proponemos que a partir de ahora en todas las ediciones del South Pop haya un grupo que la toque y se convierta en la canción insignia de este festival.

Se despidieron con ‘Everything I see’, y mientras tocaban se detuvieron de repente y, como si fueran mimos, hicieron la estatua durante un minuto, avivando la expectación del público, para retomar la canción con más fuerza en el tramo final. Exsonvaldes convencieron, divirtieron y emocionaron. Sin duda han sido la gran sorpresa del South Pop y el Único concierto en el que la gente no se atrevió a abandonar la sala ya que los parisinos encandilaron a cada uno de los presentes. Señores de Green Ufos y señor (nuevo) director del CAAC. Queremos a Exonvaldes de nuevo en Sevilla y en Nocturama.

Llegaba el plato fuerte de la noche de la mano de Los Punsetes. Presentaban las canciones de su último disco LP2 (Everlasting, 2010). La puesta en escena fue la habitual, el protagonismo recae en Ariadna, la vocalista y en su particular coreografía donde hasta los parpadeos están contados. La provocación es su fuerte, por eso en lo musical han evolucionado hacia un sonido exactamente igual al de su primer disco. Empezaron con ‘El artista’. Conectaron con el público con toda esa procacidad instantánea, con esa maldad soluble de temas como ‘Dinero’. Terminaron con un póker de canciones redondas: ‘Pinta de tarao’, ‘Dos Policias’, ‘Tus amigos’ y ‘Maricas’.

La noche se relajó con el sonido clásico de The Hidden Cameras. Son unos nuevos románticos venidos de Canadá y nos llenaron con su barroquismo y su energía en el escenario. Como una familia Brady, los ocho (o diez) componentes se las apañaron para dejar espacio para que su vocalista y su violinista pegaran brincos como saltamontes durante todo el concierto. Joel Gibb debe de bajar un par de kilos en cada concierto con la cantidad de energía que expulsa en sus directos, aunque no es el único, junto a él también derrochan saltos Laura Barrett (), Jamie McCarthy y el trompetista Shaun Brodie. Sonaron temas de su último disco como ‘Origin, Orphan’ (A&C, 2009) como ‘In the NA’ o ‘Walk on’. Se vendaron los ojos como lanzadores de cuchillos para ‘Awoo’. Se despidieron con ‘Boys of melody’, que forma parte de la banda sonora de la película Shortbus.

La noche viajaba hacia su final. Zombie Zombie cerraron el festival con su arriesgada propuesta. Sobre el escenario, la electrónica actuaba como un acelerador de bits que buscaba la colisión con los sonidos orgánicos de la batería para generar atmósferas de pesadilla y un sonido en expansión. Un concierto que requería un esfuerzo que no todo el público estuvo dispuesto a asumir pero que fue creciendo en intensidad aunque en ningún momento llegó a romper para coronarse como los culpables del gran baile que la mayoría del público estaba esperando.

Llegó el domingo y con él el concierto de despedida en al Sala OBBIO protagonizado por Southern Arts Society. Una banda del sur liderada por un artista del norte, Andy Jarman, un inglés que se ha quedado atrapado en las redes de Sevilla, ciudad a la que dedica un tema. Jarman, acompañado de Israel Diezma, Jesús Bascón, Manuel Martinez y Alberto Pielfort derrochó como siempre simpatía y buen humor entra cada tema. Los Southern arrancaron con ‘Drugs’ y ‘Bullet’ e hicieron un repaso por sus mejores temas sin olvidarse de la maravilosa ‘Window’. Hubo momentos de tensión cuando el bajo de Jarman qizo comenzar sus vacaciones de Semana Santa y decidió no sonar justo ala mitad del directo, sin embargo el asunto se solucionó y pudieron terminar con ‘Sheepskin’, ‘Time is gone’ y ‘This Town’.

Y esto fue todo. En resumen una gran edición del South Pop, un festival con personalidad propia, que se consolida y que no se acomoda en lo mismo de siempre, busca nuevas propuestas y va más allá de lo ‘indie’. Y no os vayáis muy lejos que ya mismo estamos haciendo las maletas para el South Pop Isla Cristina.

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