Sabina, incontinencia de versos en Sevilla

Por Iram Martinez

Sabina Firmando uno de sus libros“Ahora vuelvo, me voy a mear”, anunció Joaquín Sabina al término del recital de poesía que ofreció a sus incondicionales en la Feria del Libro de Sevilla, que ayer por la tarde rebosaron el recinto de la carpa donde estaba programado el acto y que se decidieron a seguirlo hasta las mismas puertas del Ayuntamiento de la ciudad, donde el poeta, presumiblemente (aunque esto nadie lo puede asegurar), consumó su intención.

El cantautor ubetense recitó durante más de una hora algunos de sus versos, aunque en esta ocasión no se trajo consigo la compañía de García de Diego o de del inefable Varona, sino la del poeta madrileño Benjamín Prado, quien declamó a Dúo con Sabina algunas piezas de su obra “Marea humana”.

La complicidad de ambos trovadores entre sí y con el público fue constante. «Tanto a Benjamín como a mí nos parece siempre un milagro que se llenen los sitios para oir versos. Entiendo que la gente prefiera que no cante…” bromeó el cantautor. Los asistentes encantados, con la única pega del calor vespertino sevillano que se triplicaba en la abarrotada carpa de la Plaza Nueva. Los más molestos: Todos aquellos que se conformaron con escuchar la voz del poeta alrededor de la instalación, al otro lado del telón blanco.

Sabina tañó su voz de humo y ecos de burdel para leer piezas como «A vuelta de correo» o «La canción más hermosa del mundo». La gente le seguía, sin echar de menos la guitarra de Varona acompañando las letras. Prado alabó la obra del ubetense. «En sus canciones hay litros de poesía y yo he aspirado a que en mis poemas haya un poquito de canción”.

Al término del recital, una vez Sabina volvió (¿Aliviado?) de su visita a las dependencias del Ayuntamiento, los dos poetas procedieron a dedicar sus rúbricas a una interminable fila de ilusionados seguidores.