De las pequeñas grandes cosas y el triunfo de quien lo merece

Por Revista Wego

La primera vez que escuché a Fuel Fandango fue de pura casualidad. Era una madrugada del verano de 2009 y es más ni siquiera los vi, sólo los escuché desde una duna de la playa del Faro de Trafalgar en Caños de Meca. Desde aquel chiringuito de playa emanaba una música que sonaba funky, sonaba a flamenco y era electrónica. Era una locura, pero una locura maravillosa y valiente. Aquel día salvaje acabé viendo la aurora de la mañana entre las dunas y fue una noche estupenda. Nunca supe el nombre ni las caras de quienes tocaban.

Años después fueron una de las 275 bandas que tocaron en el Monkey Week, donde todo comienza, y recuerdo perfectamente dos cosas:  que no cabía ni un alma en el Santa María – que de por sí ya es pequeño- y el tocado de flores que llevaba una chica menudita y de aspecto frágil que se movía por allí… Para aquel entonces su primer EP ya los había llevado por buena parte de la península. Empezaron a sonar los primeros acordes de ‘Just’ y la supuesta fragilidad de Nita desapareció. “¡Que vozarrón!”, “¡illo no veas como suena!” era lo que se escuchaba entre el público. Para los primeros acordes de ‘Shiny Soul’ aquello ya era una fiesta, que duró 20 minutos, pero fue un fiestón.

© Iram Martínez
© Iram Martínez

De aquellos tiempos al día de hoy Fuel Fandango se ha pasado por toda España y ha conquistado al público de más allá de estas fronteras. Los hemos visto petar la Malandar y al año siguiente la Custom, llenar Casa Patas y que muchos se queden con las ganas de verlos en este mítico tablao madrileño. Las salas han sido cada vez más grandes y el público, aunque más numeroso hoy, sigue igual de entregado que en los días en los que la máquina apenas empezaba arrancar. Su nombre ha ido escalando en los carteles de los festivales y no hay programador que se precie que se atreva a no pensar en ellos para una cita estival.

© Iram Martínez

El jueves cerraron en Madrid la gira de ‘Aurora’, un tercer disco que los ha llevado incluso a calentar Finlandia, y como era de esperarse llenaron el Palacio de los Deportes de Madrid. Flores y sombreros cordobeses por doquier y muchas ganas de despedirse de ellos – En España no tocarán en directo al menos un año- Comenzaron con un set “acústico” y flamenco, arrancándose por Fandangos -como no- para seguir con ‘Not True’ y ‘Medina’ con Dani de Morón a la guitarra. Después bajaron del tablao al escenario para arrancar a todos los pies del suelo y ponerlos a bailar durante casi dos horas que se pasaron volando. Para el cierre con ‘Salvaje’ no había quien se atreviera a estarse quiero, y es que ese ritmo, ese temazo no te lo permite.

Ahora descansarán una temporada y muy merecido lo tienen. Probablemente cuando los volvamos a ver tendrán un nuevo disco bajo el brazo. Lo que me hace pensar que si mi primera vez con ellos fue en un chiringuito de playa y la última en un Palacio de los Deportes lleno… ¿Que será lo siguiente? Grandes cosas os esperan, Fuel Fandango.

© Iram Martínez

 

 

 

Fin de gira y despedida de ‘Aurora’ de Fuel Fandango en el WiZink Center de Madrid.

Fotografías de Iram Martínez

Publicado por Revista ¡WEGO! en sábado, 2 de diciembre de 2017