Luis Alberto Segura (L.A.): “A mí me han llegado a decir que la música debería ser gratis”

Por Miguel Romero

En Madrid hablaba con Luis Alberto Segura, un músico que representa la evolución en persona. Muta y experimenta con sus letras y melodías. Vive y aprovecha sus etapas vitales para crear bellas obras de arte sonoras que quedan para la posteridad. Es artista de pequeña sala y de acústico. Llena conciertos multitudinarios y se atreve con todo. Juega con mil caras y doma bestias en su último disco, King of Beasts. Se decanta por estirar su creatividad y hace uso de lo sintético y lo electrónico, para casarlo y abrazarlo con lo analógico.

De carácter americano en el pasado, con este LP nos muestra que hay mucho más detrás de la bestia, detrás de esa melena que antaño fue platino y que ahora baila descontrolada. Con él me senté a charlar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Aprovechando un descanso de su prueba de sonido, rapté a Luis Alberto Segura y charlé con él. Este es el resultado.

Miguel Romero/Revista ¡Wego!: Cuéntame un poco, ¿a qué se debe el título de este nuevo LP, King of the Beasts/Rey de las bestias?

L.A: Pues fue un título que fue tomando forma durante el proceso de creación del disco. Fue un proceso largo -fueron 7 meses-. A veces sí que he entrado en el estudio con una idea de título o con un concepto en la cabeza, pero esta vez no fue así. Todo el hinchamiento de la propuesta fue paulatina, durante el proceso, cuando vi que iba cobrando forma un disco grande, con muchas canciones. Algo muy poderoso, grandilocuente, con una idea de escenario grande, casi pensando en el festival de verano. Iba pensando en algo que pudiésemos defender en un escenario grande. Por lo tanto, el concepto del león es algo donde esconderte detrás. Ya no sólo a nivel musical y profesional, sino a nivel personal. El momento de mi vida en el estoy me hace que a veces quiera estar delante luchando y hay veces que quieres estar cobijado y que alguien defienda la canción por ti. Para mí, tener un león y que el concepto fuese el rey de las bestias fue algo importante.

MR: ¿Por qué? ¿Es un momento animal de tu vida o te sientes en este momento un poco primal?  

L.A: Siempre ha sido algo muy presente. El mundo animal. En la gira anterior, el concepto del océano y las ballenas estuvo muy presente. En esta ocasión, me pedía más sabana, más de tierra y no sé por qué.

MR: ¿Y responde a la música o responde a las letras?

L.A: Yo creo que un poco a todo. Hay canciones imponentes que puede que no tuviese en mi cancionero desde el Heavenly Hell. Hay canciones como “Hands”, que empieza la canción como si alguien te pegase puñetazos en la cara constantemente. Pues desde entonces no tenía nada como las canciones de este disco, por ejemplo “Stay”, o “Killing me” o “Turn the lights on”, que son canciones muy potentes.

MR: Y a riesgo de sonar predecible, ¿en qué se diferencia el proceso de composición de este LP con respecto a tus anteriores trabajos?

L.A: Pues…no dista mucho de lo que he hecho siempre. En esta ocasión he vuelto a trabajar con Antoni Noguera (productor), en un estudio que tengo a cinco minutos de mi casa. He dedicado casi siete meses al proceso, que ha sido muy dilatado, sin horario.

MR: Pero eres muy constante y “machacón”. Si alguien se para a ojear tu discografía, verá que no paras. Terminaste la gira del anterior LP el pasado diciembre. Ahora estamos en verano del 2017 y ya tienes preparado la nueva entrega. Entonces, ¿dónde encuentras la inspiración dentro de este ritmo vertiginoso de publicación?

L.A: Yo creo que está ahí. De hecho, yo estoy grabando demos en el móvil y si lo pierdo estoy perdido. Hay demos de 10 segundos, hay demos que son canciones casi hechas…todo lo que se me ocurre lo voy grabando. A mí siempre me dijo mi padre: “todo lo que salga lo vas metiendo en la nevera”, porque todo creador tiene bajones por x motivos. Es bueno tener una nevera con cosas. Otro motivo importante es porque yo no puedo permitirme el lujo de parar. Yo me nutro del directo, yo me nutro de girar. Pocos artistas viven de la venta de discos a día de hoy, ni siquiera los más grandes. Lo importante es girar y trabajar y seguir generando para poder vivir. Yo vivo de esto, ni tengo otra carrera, ni tengo nada más. Aprovecho y agradezco el seguir en estado de gracia creativa para nutrir mis giras y mi inquietud. Yo no concibo tres años parados. Yo ya estoy pensando en el próximo disco. De hecho, acabo de tener una reunión donde ya hemos planeado para sacar el próximo trabajo.

MR: ¿Podrías adelantar algo? Un pequeño spoiler…

L.A: No, porque soy muy cambiante. Lo que ahora me parece lo más, de repente me meto en un estudio y no funciona. Cuando acabé el King Of Beasts, dejé claro que las maquinitas iban a estar muy presentes en mi discografía y hoy en día ya no lo veo así. Ahora mismo quiero quitarme la tecnología y volver un poco a lo rudimentario. A lo mejor me meto en un estudio dentro de medio año y quiero volver a trabajar con el OP-1, samplers…todo depende del momento.

MR: En los medios de comunicación he leído que este LP representa una vuelta a tus raíces mallorquinas. ¿Por qué crees que esto es así? Lo venden como un giro de vuelta a casa.

L.A: Es cierto, es real. Yo he estado cinco años persiguiendo un sonido americano, que he logrado. Me ido a Estados Unidos, he trabajado con productores americanos, con un concepto americano. He creado los discos allí, pero como te decía soy muy cambiante y ahora por equis motivos, me ha ido trabajar en casa. Ahora tengo dos niñas pequeñas y el irme un mes fuera es muy caótico. No es viable. Se puede compaginar y lo he compaginado porque vivo a cinco minutos del estudio.

MR: ¿Tienen presencia ellas en tus letras?

L.A: Por supuesto, son mi fuente de inspiración. Sí que el sentimiento está ahí y han sido las que abriese unas puertas que estaban cerradas y ni siquiera sabía que estaban cerradas. Hay un antes y un después y cualquier padre te dirá esto. Es igual que estar enamorado. Eres un chaval y te piensas que estás enamorado, pero de repente cuando te enamoras de verdad te das cuenta de lo que significa realmente. Tener hijos es igual. Cuando de repente crees que el amor absoluto es el que transmites a tu mujer o a tu pareja y luego tienes un hijo tuyo…dices… ¡wow!

MR: ¿No te abruma?

L.A: Sí, totalmente. De hecho, de eso hablo en el disco. Muchas veces sientes una explosión de amor cuando te mira fijamente durante treinta segundos y es tu hijo o tu hija. Es muy bonito y es muy guay. Abre muchas puertas en el corazón.

MR: Ese cambio en proceso de composición, de grabar en Los Ángeles a grabar en Mallorca, ¿cómo lo valoras? ¿positivamente? ¿lo prefieres?

L.A: Sí, pero yo ya estoy pensando en volver a Los Ángeles. Llevo un año sin volver y me muero, me subo por las paredes. Porque necesito otra vez esos inputs. Porque creo que mi yo de hoy se nutre de todo. Yo he estado en Mallorca, pero si vuelvo a L.A habría una mezcla de todo. Sería yo.

MR: Entiendo, ¿cómo definirías el momento actual de tu banda?

L.A: Muy bueno. Bueno porque estamos, seguimos ahí. Ya eso es un buen síntoma.

MR: Pero hay un salto cuantitativo a nivel de fama y reconocimiento desde tu primer disco a ahora, comparado con tus trabajos anteriores. ¿Crees que eso se refiere a las redes sociales y a las nuevas tecnologías?

L.A: Sí, yo creo que son diferentes piezas que hace que se abran barreras y se hace un camino. A lo tonto llevo diez años ya desde los primeros conciertos de Heavenly Hell. Eso se nota, la gente habla. Las redes sociales son un propagador de virus importantes. O sea, un tuit colocado a la hora correcta por la persona indicada…todo eso hace que se encamine. Obviamente nada de eso se consigue si no hay una base. Si no hay un producto vendible no hay nada que hacer. Sea bueno o malo. Somos conscientes que hay productos musicales que son infames, pero encajan. Cuelan. La gente los sigue y funcionan. Y otros que son maravillosos y no funcionan. Yo tengo la suerte de tener un producto bueno, un buen vino para vender. No vendo caca. Por tanto, yo creo que todo eso hace que la gente diga: “Ostia, este disco no está mal. Pruébalo”. Ese es el secreto, no hay más. No hay una artimaña de marketing loco.

MR: Sin embargo, el marketing es muy importante. El vehículo para vender tu trabajo es el propio marketing. La videografía, el concepto artístico, por ejemplo, para este disco el juego que has hecho con la carátula… ¿En quién confías para la dirección de arte de tus proyectos?

L.A: El diseño de arte es de Matt Wignall, que es el productor del anterior disco y con el que llevo trabajando desde SLNT FLM en portadas y videoclips. Yo le vendí el concepto y él me creó esa maravilla. Yo la vi y dije: “es perfecto”. Es muy real, pero eso funciona cuando alguien te conoce muy bien. Yo a Matt lo conozco desde el año 2011 y nos hemos hecho muy amigos. He vivido en su casa, hemos viajado. Hemos vivido mucho y el tío me respira muy bien. Creo que este nivel es difícil de conseguir si no conoces bien al artista con el que trabajas. Pero bueno, confío en gente que cree en mí. Gente que me transmite algo más que lo profesional. Es decir, yo no trabajaría con alguien que fuese un fotógrafo increíble si no hubiera algo más con él. Porque sé que si hay algo más vamos a poder trabajar más tiempos y vamos a poder congeniar mejor.

MR: Y a nivel de vídeos, ¿puedes adelantar si vas a grabar alguno de este disco y cuál sería?

L.A: Estamos preparando el de “Where the angels go”, que va a ser el próximo single. Y hay una idea muy divertida para la historia.

MR: ¿Con actores narrando una historia…?

L.A: Sí, pero no te puedo decir más porque me cargo el efecto sorpresa. Pero si sale como tenemos pensado, va a quedar genial.

MR: Me gusta mucho que siempre tienes un concepto y una temática para cada proyecto tuyo y eso me encanta. Entonces, ¿se te ha ocurrido alguna vez en alguno de tus discos hacer una videografía a modo de historia, generando un vídeo por cada canción? Con un conector. Por ejemplo, King of Beasts se presta mucho a ello.

L.A: Sí, totalmente. Pero como te decía, el ser muy cambiante tiene un lado muy bueno y es que nutres mucho la propuesta. Pero tiene un lado chungo, y es que yo ahora pienso que eso es maravilloso y arranco la infraestructura necesaria para hacer eso real. Pero cuando llevo dos, estoy cansando del concepto porque sea algo temático. Eso es un problema y me enfrento con ello a diario. Soy un poco indeciso.

MR: Me llama mucho la atención que te catalogues como indeciso porque con el volumen de publicación que tienes, choca un poco.

L.A: Pues lo soy e inseguro.

Cuando Luis era rubio

MR: Entonces, si no lo fueses, ¿habría como cuatro discos más tuyos en la calle o qué?

L.A: Pues probablemente sí, (risas). La autocrítica me suele funcionar, pero este disco podría haber tenido 34 canciones.

MR: ¿Cómo haces el corte?

L.A: Pues ahí está. Porque me exijo mucho y me rodeo de gente en la que creo y que me asesore bien. En este caso Antoni Noguera, con quien he coproducido el disco, ha sido gran parte el inquisidor del disco. Y yo en parte he cortado cosas que él ha propuesto, pero es que eso está bien, porque si no es una locura. Por ejemplo, en la historia del rock y del pop hay discos que dices “quito esto y lo otro” y queda un disco de puta madre. Pero es que metieron morralla, hay paja.

MR: Claro, se empieza a pensar en vender lo que va a gustar…

L.A: Sí o lo que creo que gustará.

MR: ¿Sientes presión por eso? O te dejas llevar creativamente independientemente de la acogida.

L.A:  Es curioso, pero creo que a lo mejor cuanto más mayor me hago, más tendría que pasar de eso, pero en mi caso es al revés. Cuanto más mayor me hago, más pienso en lo que pueda encajar, en lo que pueda funcionar o a la gente le pueda gustar. O sea, quieres que el producto sea mejor. No me puedo permitir el lujo de hacer un disco malo, porque mi carrera no es una cosa consagrada.

MR: ¿Pero confluye lo que a ti te gusta trabajar con lo que crees que va a gustar?

L.A: Habitualmente sí.

MR: ¿Hay alguna canción que creas que no va a gustar, pero aun así pasa el corte porque tú así lo quieres? Ya sea por algún significado que tenga para ti o…

L.A: No, en eso soy bastante extremista. Me exijo mucho y no tengo nada en mi discografía que lo haya metido porque crea que va a gustar y ya. Creo que al final es como morirte con deudas. No me voy tranquilo. No entrego un disco tranquilo si sé que hay cosas que no me gustan, porque las tengo que defender en directo cada noche. Y la gente pida esa porque tú se la has ofrecido. Si yo odiase “Stop the clocks” estaría jodido. Es una movida. A mí me sigue gustando tocarla y eso que estuve a punto de quitarla del disco, pero hay algo…que encaja. Leí una entrevista a Kurt Cobain hace un montón de años en la que decía que detestaba “Smells like teen spirit” y es como…no.

MR: Suele pasar. Entiendo que, si tienes que tocar tu hit cada vez que tocas en directo, presentes el trabajo que presentes, llega un momento en que pierde significado. No sé, hace falta quizás una ayuda psicológica como algo positivo, ¿no?

L.A: Nosotros lo que hacemos es mutarla. La hemos hecho sólo con piano, piano-batería-guitarra-…o sea, la hemos de mil formas diferentes y gracias a eso pues la podemos seguir tocando. La hemos dejado de tocar durante un tiempo para volver a tocarla con ganas. Llega un tiempo en el que te acabas re-enamorando de las cosas. Ya te digo, no suelo y no acostumbro a meter cosas porque diga “esto va a gustar”.

MR: ¿Grabarás alguna vez en castellano o en mallorquín?

L.A: Sí. He cantado en castellano y he hecho cosas. Hice un tributo a Antonio Vega e hice algo más con Alex Ferreira. Tengo canciones en castellano en un cajón que no me acaban de convencer y están ahí en un cajón.

MR: ¿Siempre fue más fácil para ti componer en inglés?

L.A: Siempre, siempre. Primero porque no controlaba el idioma. No sabía qué escribir en castellano. Yo soy músico, hago música y no soy letrista. Pero si careces de eso es una putada, porque lo que escribes es…no citaremos ejemplos. Pones la radio y dices: ¿qué es esto?

MR: ¿Cómo definirías la situación musical actual en España? ¿cómo definirías el consumo de música en nuestro país y los hits actuales?

L.A: Bueno, yo creo que si ponemos selectivos y sibaritas quedaría muy poca cosa. Pero no creo que se trate de eso. Se trata de que la gente se divierta. Si yo te contara el trabajo que conlleva sacar adelante una sola canción…la gente fliparía. Y ahora ya porque estamos en otro estadio del consumo musical. Pero hace unos años cando la gente se descargaba la música sin ningún tipo de respeto era muy doloroso. Porque es difícil. ¿Cómo le explicas a alguien que un disco vale 18 euros? Detrás de este disco hay un trabajo que no te lo crees. A mí me han llegado a decir que la música tiene que ser gratis. Hay una falta de respeto por la música enorme. Hay que adaptarse: “It’s evolution”.

MR: Una última pregunta, de cara a este último año, a King of Beasts, ¿qué nos puedes adelantar?

L.A: Muchos shows. Volvemos a las azoteas. Hacemos festivales, hacemos giras y salas en otoño. Hasta que acabe 2017 va a haber tres versiones de L.A: festivales, sala y acústico. Y 2018 habrá más sorpresas. Va a haber L.A pa’ rato.

MR: No lo dudo.