Jose Casas: “¿Que vamos camino de convertirnos en una reliquia como el jazz o el RnR?”

Por Nuria Sanchez

El mítico compositor y guitarrista sevillano que comenzó allá por los 80 con HELIO, la legendaria banda de powerpop, y que después pasaría por formaciones como Arden LágimasRelicariosLa Familia BombaSapristi Poing!, en 2003 publica su primer disco en solitario, Plasticand, al que luego seguirían Scampa vol.1 (2010) Scampa vol.2 (2011), Canciones de kilómetro cero (2013) Memorias de una pistola invisible (2016). Siempre que quedamos con un veterano terminamos igual. Hablar de música con un artista que ha experimentado tanto con ella provoca que la charla nos deje un buen sabor de oídos. Nos citamos con Jose Casas para hablar de todo lo que rodea a Jose Casas y la pistola de papá. De su hoy con su paso por el International Pop Overtrhow  pero también de su ayer. Más allá de la entrevista, estrenamos su “Hijo de Boris Becker” en exclusiva, grabado durante su participación en el IPO de Liverpool en su 15 edición y filmado por el equipo de Despeina-2.

Es una larga trayectoria la que te respalda. ¿En qué momento te encuentras? Hasta hoy, ¿ha sido todo como esperabas?

Después de tanto tiempo en la música, ha dado lugar a que sea como un diente de sierra. Ha habido momentos arriba y momentos abajo. Pero como la música es algo que engancha (el negocio no, pero la música sí), pues te mantiene siempre ahí. El gusto por hacer canciones, tocar, eso es lo que me mantiene. Ahora acabamos de regresar de Liverpool. “El momento” es un poco de subidón. Es duro en mi caso porque el tema de la independencia como única forma de tirar para delante es un trabajo doble. Pero cuando no hay otra forma de funcionar (porque para hacer las cosas mal, no)…

Si te pregunto por tu mejor momento en la música, qué se te viene a la cabeza
Se me viene a la cabeza mi segunda vuelta a The Cavern Club, dentro del festival International Pop Overtrhow, porque si la primera vez que nos llevaron en 2009 alucinamos, esta vez lo hemos pasado todavía mejor. Recién hemos llegado. Una experiencia que te marca, pero con HELIO hemos tocado en muchos sitios, hemos dado conciertos muy buenos en Madrid, en la Sala El Sol, empetado de gente cuando a HELIO no lo conocía casi nadie. Hay momentos cumbres. Pero son experiencias muchas veces vitales, más que musicales. La música también nos ha dado momentos buenos, en cuanto a ver tus discos publicados y tener cierto reconocimiento a nivel de crítica. Los momentos vividos con los compañeros de grupo son los que se quedan. Lo que te une es la amistad.

Antes lo decías. El tema de la independencia parece que es el único camino si desechas el camino de las grandes compañías discográficas.

Muchas veces las ofertas que te hacen te llevan a ser cola de ratón, es decir, te llevan a ser el último eslabón de la cadena en una compañía. Los músicos, con esto de que la industria de la música ha caído, se deben a desempeñar papeles que antes no hacían, como la logística de los conciertos, etc. Siempre nos han vendido la película de que el músico está en el chalet con la piscina, pero va a ser que no. Eso es una cosa que en las épocas de bonanza lo conseguían pocos. Ahora nadie. ¿Gente que pueda vivir desahogadamente de la música?, muy poca.

Aunque el momento de crisis que llevamos atravesando durante años afecte aún a la música, el boom del negocio musical hace mucho que se desinfló. ¿Cómo ves el futuro de la profesión?
Estamos en una época un poco bisagra, de cambios. Porque aunque es verdad que los cambios llevan muchos años notándose con todo esto de Internet, creo que la industria no ha querido darse cuenta de que el modelo de negocio antiguo ya había acabado. De hecho, de un tiempo a esta parte, viendo que no se vendían discos, han comenzado a funcionar los famosos contratos tres sesenta, que te sacan dinero de todo lo que tú vendas (muy parecido al mundo de los futbolistas). Han tenido que redireccionar el negocio. Pero hay otro tema, esa generación que, cuando salió, vio que en Internet todo era gratis. Mi hija nunca ha comprado un disco o, si los ha comprado, se cuentan con los dedos de una mano. El negocio ha tomado el rumbo del streamming, pero todavía ahí creo que los grupos ganan menos que lo que ganaban con los royalties.

© Despeina-2

 

La solución que están dando, en muchos casos, al músico lo deja sin muchas posibilidades más allá del directo. Qué ocurre, que en España los directos están penalizados por las autoridades de lugares que no dan permisos a las salas o ponen trabas por medio de alquileres altos de salas, en muchos otros factores. Al final, el músico y sus directos, es un mundo muy relativo. En esa encrucijada andamos. Todo el mundo dice que la independencia es el camino a seguir como solución e futuro, sí, pero la independencia es muy dura y tiene un techo muy bajo. A partir de las grandes ligas ya tienes que ser movido por una agencia. Y lo que ocurre con los festivales igual, el mismo cartel repetido equis veces por toda España, salvo contadas excepciones. Si tocas en el Benicassim y no eres un grupo muy conocido, te dan trescientos euros para que vayas (y trescientos euros es lo que te vale el transporte y comer). Y esa es otra, el público que asiste a los festivales no es un público que asista normalmente a conciertos. Es gente que considera los festivales como un acto social.

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Antes la gente que asistía a los festivales lo hacía porque quería ver a un grupo (o varios) por encima de todo.
Sí, lo que ocurre es que antes no había la cantidad de festivales que hay hoy. Había pocos. De todas formas, los directos de las salas son muy diferentes (y mejores) que lo de los festivales. Por todo. Los festivales no cuentan con una buena prueba de sonido, etc. The Police (cuando sacaron Roxanne), hicieron una gira por EEUU y la hicieron como se hacían antaño: seis en una furgo y para delante. Decían que cuando dejaran de tocar en los festivales bajo la luz de sol, cuando actuaran bajo los focos luminosos, entonces y sólo entonces, su carrera musical funcionaría en condiciones. Y tenían razón.

¿Cómo ha sido tu experiencia en festivales?
Los festivales a los que hemos ido han sido medianos. Estuve en los primeros Monkey Week (cuando el festival estaba creciendo, allá por 2011/12) en El Puerto de Santa María. Ahora en e IPO hemos tocado dos veces. Esta vez hemos tocado una vez por la mañana y otra por la tarde; pero la otra vez tocamos tres veces, siendo una de ellas a las once de la noche, inevitablemente es otra historia.

Ya que hablamos de festivales. Qué opinión tienes sobre cómo se ha desvirtuado a lo largo del tiempo el concepto de lo indie.
Las etiquetas, como son cosas inventadas la mayoría de veces por críticos (que meten en el mismo saco a gente que tiene poco o nada que ver), es lo que tienen. Lo indie es un cajón de sastre donde caben muchas cosas. Si te sales un poco de los estilos clásicos de RnR, psicodelia, rap, garage, soul o heavy, lo que queda es indie. A principio de los 90 se llamaba indie a la gente independiente que venía de Inglaterra. Y antes, en los 80, cuando se pasaba de ser underground a mainstream. Esta etiqueta en España no la aplicaron para denominar a gente que intentaba buscarse la vida de forma independiente, sino para hablar de un estilo musical. Los Planetas, cuando comenzaron, eran un grupo indie. Después, su etiqueta ha trascendido al indie por su repercusión en la escena. En ese cajón estaban tanto Los Planetas, Señor Chinarro o Lori Meyers, entre un montón de bandas más que no tenían mucho que ver.

Entre los músicos siempre ha albergado un sentimiento generalizado de salir fuera. Si nos olvidamos del dinero que cuesta todo eso e imaginamos que el grupo en cuestión dispone de esa solvencia, hasta qué punto tú, con lo que has vivido dentro de la música, consideras que es bueno para un grupo tirarse a la piscina, coger carretera y abandonar un tiempo su parcela de bienestar.
La experiencia es muy gratificante porque saliendo fuera contrastas cómo responde el público en distintos sitios. Tú vas a Inglaterra y la cultura del rock&roll lleva sesenta años. Es flipante cómo suenan los conciertos allí. Hay una calle en Liverpool que hemos bautizado como Calle del infierno: un volumen brutal en comparación con la serie de limitaciones que tenemos en España; allí la gente está acostumbrada. La última que he estado allí me llamó la atención una persona con sesenta años delante de la fila de bafles marcando con el pie el ritmo de la canción. Brutal. Llevan el RnR en la sangre. Creo que es otra liga, aunque no digo que todo sean buenos, hay grupos a medio pelo por supuesto, pero es indudable que allí todos cantan bien (risas).

¿Cómo crees que nos ven desde allí?
Depende. Si cantas en inglés, todo se mimetiza más. Si vas como yo esta última vez, cantando en castellano, quizás noten un poco la diferencia. Sin embargo, no le hacen mucho asco a ese tipo de diferencia. Hay una página de power pop americana que, cuando sacamos los dos discos (Scampa vol.1 y Scampa vol.2), nos hicieron una reseña donde decían que no importa que el power pop esté en español o en inglés, que si te llega el mensaje es suficiente. Si un grupo es bueno, a veces, ya no sabes si es sueco, o es español, o si es americano. Hace treinta años, sí se notaba más la diferencia. A nosotros nos han recibido muy bien. Tenemos una banda paralela que montamos en homenaje a The Kinks, The Village Green Experience. Funcionó y ahora somos el único grupo que homenajea a The Kinks en España. Como somos los mismos componentes más Dani, cuando nos fuimos a Liverpool lo hicimos con los dos grupos. Es curioso como una banda sevillana va a hacer canciones de Los Kinks en Liverpool, una ciudad donde siempre han sido bien acogidos, y terminar el concierto y ver cómo ingleses nativos vienen a darte la enhorabuena. Es como si un cuadro flamenco de Liverpool viene a Jerez y se ponen todos los gitanos locos. Un periódico dominical, The Observer, hizo una reseña del festival y hablaba de cuatro bandas y una éramos nosotros. Fue un puntazo.

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Hablemos de lo local. Cómo ves lo de dentro, Sevilla en su intento de oferta cultural
A nivel de bandas la ciudad está estupenda. Veo que hay una diversidad y un nivel muy alto.

¿Es Sevilla hoy la Granada de entonces?

Granada siempre estuvo en la tendencia, pero era mucho menos diversa. Los grupos siempre eran del mismo palo. El espectro en Sevilla es mucho más grande, no tiene nada que ver Pájaro con lo que hace All La Glory o Quentin Gas & Los Zíngaros; o con lo que lanza The Milkyway Express Pony Bravo, entre un millón de bandas más. Lo que sería interesante es que trascendiera, que no se quedara en una burbuja sevillana. Lo bueno que tenía Granada en su momento es que todo lo que ocurría en esa ciudad llegaba a Madrid. En Sevilla, si atendemos a cómo ha funcionando este año el Monkey Week, podríamos decir que la escena va bien encaminada. Luego también está la importancia de otros sectores dentro de la escena. Ha habido gente interesante. Productores, técnicos, etc. Cuando una escena de una ciudad en concreto es trascendente más allá de su territorio es porque han existido en el proceso todos los eslabones de la cadena. Grupos interesantes, medios que la han potenciado, estudios y apoyo institucional. Aunque Sevilla tenga una escena potente, Madrid es la que parte el bacalao. Si no triunfas en Madrid, nadie se hace eco.

¿Y de públicos qué?
Lo que ocurre es que por muchos conciertos que haya, creo que el público siempre es el mismo en cantidad. El público es el que hay. Somos quinientos y con esto tenemos que cubrir todo lo que se oferta. El público asiduo a conciertos, ese que va a SALA X a ver a un grupo un miércoles, es el menos. Espero que cambie la cosa, pero en Sevilla, el tema de pagar por los conciertos…Tocar cuesta dinero. La gente se ha acostumbrado a los conciertos subvencionados de toda la vida. Entiendo que si no estás trabajando se tiene poco dinero, sobre todo cuando se tiene una edad. Madrid y Barcelona son ciudades más grandes. Allí siempre hay conciertos, todos los días de la semana. Hay un público potencial más grande, aunque sus precios  (el nivel de vida es también más caro), son más caros que aquí, te cuesta más asistir a un concierto. Pero claro, a los músicos que no son de la ciudad también les cuesta más dinero viajar a la capital para dar un bolo.

Ya que lo has mentado, ¿Qué te pareció el estreno sevillano de los monetes?

Me gustó el rollo que hubo en La Alameda, consiguieron un ambiente muy guay. Lo que estaría bien es que el Ayuntamiento quitara un poco la presión a los garitos, a parte de las salas que hacen bolos. Hay una serie de garitos que también apuestan por la cultura. Cuanto más conciertos haya mejor.

 ¿Cómo se comporta vuestro público en directo?
Tenemos seguidores que nos siguen desde hace mucho tiempo (que son parte de nuestro público actual). Es un público que sabe a lo que viene. A mí siempre me han colgado el San Benito del powerpop (y a mí me gusta el powerpop), pero también estoy abierto a muchas cosas. Me gustan grupos contemporáneos. Mi visión de la música es más amplia. Estos seguidores esperan un concierto de powerpop, lo que está muy bien, pero yo voy más allá. En general, mi público disfruta en los directos, al igual que yo disfruto con toda la gente que viene a vernos.

¿Tiene planes por delante José Casas y la pistola de papá?
Después de haber pasado por La Caja Negra, tenemos idea de grabar algo para sacarlo antes de que termine el año. El tema de tener estudio propio (que es otra de las características de la independencia) te permite ir apuntando ideas.

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¿Habéis grabado siempre allí?
No. Hasta ahora, todos los discos los hemos grabado en La Mina de Reúl Pérez. Desde el principio, hemos grabado allí las bases y hemos mezclado, después las guitarras y arreglos lo hemos hecho en nuestro estudio. Memorias de una pistola invisible lo hicimos íntegro en nuestro estudio y después fuimos a mezclar donde Raúl. El problema que tenemos con Raúl es que, como está tan cotizado, siempre tenemos que pedirle cita meses antes (risas). Conozco a Raúl desde hace tiempo, me alegra mucho que, después de tanto currárselo, le vaya tan bien. Es estupendo que tenga reconocimiento local y nacional. Es un tío muy tranquilo y sensato. Un gran profesional. Después están los productores famosos que cobran por tener un nombre, te ponen su sello en tu producto y listo. Los buenos productores son los que se preocupan por lo que le viene mejor a tus canciones. Paco Loco, por ejemplo, sería otro ejemplo de buen profesional. O Jordi Gil.

Me gustaría cerrar hablando de la crítica. ¿Qué me cuentas de la crítica musical de nuestro país y de cómo sus acciones influyen en cierto modo en el devenir de una banda?
Son muchos años en la música, conozco a muchos críticos musicales. Los que curran en los medios sevillanos elaboran un relato que trasciende en Sevilla. Eso mismo lo transportamos a Madrid. Estoy en un grupo, soy colega de Ángel Carmona, me tomo birras con él y mañana me pone en su programa, y me escuchan en toda España. Eso pasa. Esa ventaja de tener colegas en los medios es positivo, importante y definitivo. Cuántos discos nos habremos perdido de gente muy válida que no se ha movido lo suficiente. Muchas veces, al final, te desencantas. Los músicos nos damos contra un muro muchas veces. Cuando tienes un manager, esa tarea ingrata se la lleva él, pero cuando eres tú el que llama a las puertas corres el riesgo de plantearte tirar la toalla, aunque esos momentos se equilibren gracias a todo lo bueno que has vivido. La música tiene mucho glamour desde fuera, pero arañas un poco y es mucho más mentira que verdad. Hay mucho curro y muchos sinsabores. Sabemos que esto es un negocio, pero el problema es que la industria se ha caído. A colación de todo esto, un libro que recientemente he leído. En él se dice que cuando empezó el RnR en los 60 era algo muy subversivo, pero como vieron que existía una floreciente industria discográfica que daba trabajo y dinero, pasaron la mano. Porque no tiene sentido que en esa época fueran más permisivos que en muchos casos ahora. Vuelve el dinero a primar. Si se ha caído la industria, ¿que vamos camino de convertirnos en una reliquia como el jazz o el RnR? No sé, pero puede. El Reggaeton lo parte ahora.

Bandcamp: https://josecasasylapistoladepapa.bandcamp.com/

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