Ángel Stanich, la noche que nunca olvidaré

Por Lorena Lucenilla

Seis horas de viaje. Autobús de Sevilla a Madrid la mañana del 21 de enero.

¿Merecerá la pena la paliza? No lo dudaba, pero salí de la Sala BUT convencida al 200% de que, de no haber asistido a la Ceremonia de Clausura de Ángel Stanich, todavía estaría arrepintiéndome. Todavía tendría la espina clavada. Alguien me dijo hace unos días que frente a este tipo de situaciones, hay dos caminos: sacarte la espina o dejar que se hunda cada vez más y como no quería que lo segundo pasara, ni me planteé la opción de no venir.

Son las nueve de la noche en Tribunal, la cola para entrar al concierto se me hace inmensa y más larga que se me antoja por los nervios. Me dicen en puerta que hay tres teloneros antes y la emoción va in crescendo. Kiko Sumillera, Caballo Loco y Moses Rubin se encargan de presentar a la banda de Stanich aquella noche. Viendo el nivel nada más empezar, no quepo en mí misma, qué tensión.

Suenan los primeros acordes de Camino ácido”, para mi gusto, una carta de presentación inmejorable. Entre temas como ‘Jesucristo Levitante’ o ‘El outsider’, nos presentan temas del siguiente disco como ‘Sr. Tosco’ y nos dan la primera mala noticia de la noche: puede que sea la última vez que escuchemos ‘La noche del coyote’ en directo.

El humor ácido del santanderino hace del concierto algo mucho más especial (nos guardamos para nosotros ese momento en el que divaga sobre su pertenencia a la generación millenial). Su humildad es algo que llama la atención a cualquiera, pues enternece escucharle decir “sinceramente, sabía que esto iba a pasar, sabía que había muchísima gente… pero cuando lo he visto, me he puesto tan nervioso que no sé qué deciros”. Ya le gustaría a muchos músicos hoy en día tener un quinto de la elegancia de este lysergic songswriter”, os lo juro.

Ahora es el momento en el que decimos que nos vamos, pero en realidad voy a rellenarme la bebida… Sé que la entrada es cara y tenemos que amortizarla, pero… ¿me ayudáis con el paripé? –  pedía al público aguantándose la risa tras deleitarnos con ‘Carbura’, si es que como para no ir a todos los bolos que haga falta para ver como disfruta con Lete G. Moreno, Victor L. Pescador, Alex Izquierdo (Mr. Chorus) y Jave Ryjlen, a quienes presenta como si de su familia se tratase. Qué bonito es que tus compañeros de trabajo se conviertan en muchísimo más que eso, ¿no?

La noche va de sorpresas por lo que, sin que nadie se lo esperara, Germán Salto “hace chas y aparece a nuestro lado”. La siguiente sorpresa, pues obviamente esto no se queda aquí, es la dedicación por parte de Stanich del concierto a los medios de comunicación que siempre le han apoyado y han ayudado a elevarle hasta lo más alto del panorama musical español actual (os prometo que aquí se me saltó un lagrimón de estos que salen solos y no controlas en absoluto, de los que no paran en un rato).

Se acerca el final, me va a estallar el corazón, os lo juro. Ha vuelto. ‘Metralleta Joe’ está en la sala, señores. Quizás algunos no se lo esperaban, pero nuestro barbudo preferido salta al público guitarra en mano para concluir un ciclo que ha durado más de dos años. Le acabo de perder de vista, menos mal que consigue volver a subir al escenario y terminar su tema más mítico como más nos gusta, tirado en el suelo, agotado por completo.

Se despiden de nosotros y una parte de mí se queda como cuando acaba Friends, o cuando descubres qué es Robin en la historia de Cómo conocí a vuestra madre. Un sabor agridulce me abruma, pero sé que no tardaré mucho en volver a encontrarme con ellos, respiro tranquila, todo está bien.

Nos vemos en el camino, gracias por tanto. Podéis ver un poco más aquí, en