Manual de iniciación al SEFF

Por Mara Miniver

Del 4 al 12 de noviembre tendrá lugar una nueva edición del Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF para los amigos), cita ineludible para todos los amantes del cine de la capital andaluza. Los que vivimos el evento desde que fuera el Festival de Sevilla de Cine y Deporte, vemos con júbilo cómo éste gana cada año en cuanto a acogida y popularidad y esperamos ansiosos la nueva programación, que verá la luz en breve. Mientras tanto, y especialmente para los más novatos, dejamos caer 10 notas que pueden ayudar a vivir este evento más intensamente.

1 – Imaginería cinematográfica: El pistoletazo de salida tiene anualmente lugar con la presentación del cartel, y en más de una ocasión con su dosis añadida de polémica. Este año la imagen la debemos a la artista María José Gallardo, y lo cierto es que se ha metido a todos en el bolsillo con su colección de villanos y femmes fatales del cine europeo. También están los simpáticos devaneos de Paco Campano con las promos, capaces de ligar cualquier escena de renombre con la inconfundible idiosincrasia sevillana. Estupendos para ir abriendo boca.

2 – ¡Organización!: las proyecciones del SEFF tienen lugar en sedes distintas, como son el cine Nervión Plaza y los teatros Alameda y Lope de Vega. Más de un cinéfilo incauto ha adquirido entradas para ver un par de películas seguidas sin tener en cuenta el tiempo de desplazamiento entre sede y sede, como si de un ser ubicuo se tratase. O ha planeado ver una película con alguien sin tener en cuenta la sala –muchas proyecciones se proyectan en varias salas simultáneamente–, esfumándose así la posibilidad de intercambiar algún que otro chascarrillo durante el film con el acompañante. Atención, por tanto, a las localizaciones, las salas y los horarios.

3- La espera provechosa: Como ya se ha dicho por aquí el de Sevilla es ya un festival bastante popular, y la afluencia de público se nota a la entrada de la sala. Así que si es usted el tiquismiquis que no concibe sentarse fuera del centro de la fila, o siente predilección por la butaca lateral con menos distancia al baño, probablemente tenga que lucharla. Los asientos no están numerados, así que no está de más llegar con cierta antelación y hacer cola, máxime cuando es este entorno el mejor termómetro para conocer la acogida que van teniendo las cintas entre el público.

4- Bueno, bonito… y barato: Aún a la espera de los precios en esta edición, hay que decir que estos han sido tradicionalmente bajos. Con un coste habitual de 3 euros y la posibilidad de adquirir abonos para obtener descuentos, el SEFF  es un festival muy asequible. Incluso suele haber proyecciones con acceso libre, previa retirada de entrada en taquilla. Lo que viene a ser cine pa tiesos. No hay excusas.

5- Lo bueno si breve… Para muchos los cortometrajes son eso que hacen los que quieren hacer largometrajes pero no les llega el dinero, pero intente condensar una historia en pocos minutos con cierto efectismo y cambiará automáticamente su consideración hacia este género. Cada año en el marco del festival se pueden ver cortometrajes andaluces (en la sección Panorama Andaluz Cortometrajes) o aquéllos nominados a los premios de la European Film Academy ( sección Short Maters!) y muchos de ellos no tienen desperdicio.

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6- Dejad que los niños se acerquen al SEFF. Que sí, que estamos en la época del adults only y del childfree, pero es voluntad del festival crear sintonía con las nuevas generaciones y cada año se lo curra un poco más. Aparte de la programación pensada para niños y jóvenes (Sección Europa Junior), el compromiso con toda la comunidad educativa aumenta en cada edición con el fin de acercar a este colectivo el cine de autor. Aquí adquiere un papel importante el proyecto Moving Cinema, proporcionando la formación necesaria para la creación de una audiencia joven, pero también autónoma y crítica.

7- Lo importante es participar. Ser espectador es estupendo, pero para aprovechar el evento como se merece no está de más meterse en alguna proyección de la Selección EFA (European Film Academy) y echar la papeleta en la urna, participando así en el premio que da cada año el público asistente. O bien acudir a las proyecciones que incluyen un encuentro con el director, donde es posible realizar preguntas y formar parte de debates en muchos casos muy enriquecedores.

8 Los clásicos serán siempre modernos. Lo de tomarle el pulso al cine europeo actual está muy bien, pero hay cosas que son un bocado exquisito, como ver cintas clásicas en pantalla grande o cintas mudas con acompañamiento musical. En la sección Tour/Detour se exhiben cada año grandes obras restauradas del cine europeo y este, a la espera aún de los detalles, sabemos que será el cine dentro del cine el hilo conductor de la sección.

9- Nueve días… y nueve noches: El SEFF conquistó la noche desde que hace unas ediciones comenzara a programar conciertos diariamente tras las últimas sesiones. Aún no hay nombres confirmados, pero es ya una tradición. No hay nada como salir de la proyección y comentar las películas con buena música y unas cervezas.

10- Lo predecible frente a lo azaroso: Hay quién no entra en la sala si la cinta no es hija de algún director conocido o viene avalada con buenas menciones de otros festivales, y luego están los intrépidos que se mueven con gusto por el terreno de lo desconocido. Siempre hay pequeñas joyas que se esconden bajo un título ignoto o una descuidada sinopsis. También están los perezosos, es decir, quienes no quieren invertir mucho tiempo escogiendo películas. Pero esos están de suerte, porque prometemos hacerles el trabajo “sucio” publicando nuestra particular selección. Próximamente en ¡WEGO!