Gaggia: La Reconquista

Por Salvi Nuñez

gaggia-la-reconquista-portada-cdPartimos de la idea de que en los tiempos que corren, no es nada sencillo acumular una experiencia seria, tanto con material grabado como en los escenarios. Este es uno de los méritos de este grupo sevillano, y es que Gaggia llevan ya varios años demostrando que van en serio. Dos ep’s y dos discos los alumbran, discografía más que suficiente para darse cuenta de que a las cabezas pensantes de Gaggia no parecen gustarle demasiado los medios tiempos y el pop suave para treintañeros que últimamente rebosa por todas partes.

La Reconquista es su segundo largo, un trabajo en el que continúan contundentes y frescos. Un disco que arranca con una instrumental que introduce a unos inicios marcados por las guitarras y unas melodías vocales muy en primer plano. Ártica suena a single potente, enganchándote desde la primera escucha, pasando lo mismo con sus predecesoras, haciendo especial mención a Los Valientes, con un interludio rockero marca de la casa. Es un principio de disco donde las guitarras se complementan y los ritmos y melodías se hacen vivos, minutos que te invitan a continuar oyendo.

Tras este comienzo tan enérgico llega el momento de tomarse un pequeño respiro con Indio, un tema más experimental, con unos adornos de cuerda geniales que la hacen destacar de sus antecesoras. La tranquilidad y el cierto aire pesimista de El último de su especie no hacen más que confirmar el paréntesis, porque a partir de aquí siguen los pildorazos de rock.

Mención especial para la parte electrónica de Dos o la dulzura y melodía pop de Siempre, siempre, siempre, mostrando que la paleta de colores va más allá del simple guitarreo, buscando más matices, como en Mentira si no mientes, un corte con cierto aire de circo decadente que precede un final de disco en lo más alto en cuanto a intensidad.

En resumidas cuentas, La Reconquista es un disco muy bien pensado, ordenado y listo para disfrutarlo de principio a fin, si puede ser, para escuchar a muchos decibelios, con las ventanillas del coche bajadas y con cierto aire de despreocupación. Un paso adelante en la vida de un grupo que hace méritos para ganarse cuando menos, el derecho a seguir haciendo música y que se les tenga en cuenta como una banda de rock seria y con pretensiones.