Ricardo Vicente: el artista y sus canciones

Por Salvi Nuñez

ricardo-vicente-obbio-sevilla

Como decía no me acuerdo muy bien quién: “al final lo que quedan son las canciones”. Y tengo que decir, y creo que no soy el único, que el artista que nos ocupa hoy puede presumir de poseer un buen número de preciosas canciones. Ricardo Vicente es el antihéroe del indie pop patrio, alejado de los focos, de los titulares, de los previsibles festivales veraniegos y de todo aquello que no esté cerca de la sencillez de una canción encantadora. Y hace bien, hoy día se agradece que haya artistas tan cercanos y normales, pero no por ello menos talentosos que cualquiera de los posturitas con flequillo que todos conocemos.

El concierto fue una réplica del cancionero del zaragozano: ameno, ligero, divertido, entrañable y acogedor. No demasiado público pero el suficiente como para disfrutar sin sentirte sólo, un ambiente familiar que fueron calentando los onubenses Marklenders con un set acústico y delicado.

Ricardo, o Richi para los amigos, salió al escenario dispuesto a hacer un repaso bastante completo de los muchos éxitos que acarrean sus largos años de música, prestando atención a las nuevas composiciones que conforman ¿Qué haces tan lejos de casa?, pero no centrando todo el concierto en ellas. Ejemplo de esto es que eligió Notredame para arrancar, uno de los éxitos más celebrados como acompañante de su inseparable Fran Nixon.

ricardo-vicente-obbio-sevilla-2Guitarra acústica y batería, no hacía falta mucho más para redondear unas canciones que se tocaban solas, pero para presentar los nuevos temas, Ricardo echó mano de Javi Vega (bajista de Maga entre otros), que le dio un sentido nuevo a los temas, que los llenó de arriba abajo y que incluso se atrevió con las voces. Junto al sevillano fueron cayendo A Joni Mitchell con todo mi amor, La balada de Fran y Richi o la magnífica y de las más celebradas Langostas en el Nilo, donde el improvisado dúo nos sorprendió con una química y compenetración sorprendentes.

Y poco a poco, fueron cayendo éxitos más lejanos, haciendo especial mención a las tres canciones de El problema de los tres cuerpos que sonaron especialmente emotivas apoyadas en una voz muy bien puesta. Y es que un servidor nunca había visto cantar a Richi más de tres canciones seguidas, y en el concierto de ayer me sorprendió la potencia y armonía de su voz. Así llegaron Banderas Rojas y todo un clásico, Reactor nº4” para cerrar un concierto muy disfrutable.

Es indudable que Ricardo Vicente ha dado un paso adelante, sin alardes ni pompas, a su manera, pero mostrando una personalidad que quizás quedaba algo relegada a un segundo plano con tanto compañero de viaje. Se agradece tenerle entero durante una hora, porque un tipo que ha sido pieza clave en formaciones con tanto peso en el pop nacional como Fran Nixon, La Costa Brava o Tachenko, lo mínimo que puede hacer es solucionarte una desagradable noche lluviosa de Viernes.