Los Madison: invictos en la derrota

Por Diego A. Vicente

Crónica: Diego A. Vicente / Fotos: J.M. Campos

Escuchando Suave es la noche, con la que Los Madison estrenaron su concierto en el Teatro Cajasol (injusta tanta espera para verlos por primera vez en Sevilla) es inevitable pensar en un local de ensayo donde suenan los discos más eléctricos de Dylan, en una cronología de Bruce Springsteen a través de las entradas de sus conciertos en Madrid, o en alguna foto de la banda con Quique González clavada con unas chinchetas huérfanas de algún póster de Los Ramones.

Dentro de la gira de presentación de Compás de espera (2012), Los Madison fueron alternando piezas de su último trabajo con canciones de los dos anteriores, Vendaval (2010) Días de Vértigo (2007) y a Suave es la noche le siguieron temas tan enérgicos como Sácame de aquíCuchillo de plástico –que tiene un aire de Sabina–, Jamás o Vendaval, en un concierto que fue de menos a más a medida que Txetxu se sacudía el frío e iba sacando su lado más Springsteen.

Repusieron Ayer –con ecos de Los Secretos- para después recuperar Soldados, que fuera single de Vendaval con el que empezaron a alumbrar canciones más adultas, ya alejadas de ese rock de neveras vacías y de penaltis tirados a la grada y más próximas a cierta melancolía patrimonio de los treinta.

El público sevillano, si bien no llenó la sala al completo, se mostró cómplice con la banda, mientras que Txetxu, más tímido al principio –“Nos ha costado venir a Sevilla”, pronunció con cierto pudor el cantante– fue alternando animado con los espectadores durante las pausas de afinación y puesta a punto entre canciones.

Le llegó el turno a Lo que queda, la contribución de César PopCompás de espera, desde la otra orilla del rescate emocional y con uno de los estribillos más celebrados de la noche <<lo bueno fue un momento / ahora me cuesta dormir>>.

Y disfrutando de la oportunidad de “tener un teatro entero para nosotros solos” –como bromeaba Txetxu– siguieron encadenando temas de los álbumes pasados: Descansa, Nadie, Trozos de papel o Desafíame con las más recientes composiciones de Compás de espera: Juego Sucio, Sígueme despacio, la muy esperada Ropa nueva o la vibrante Skyline –la gran conexión eléctrica con José Luís Martín– , que confirman la evolución de Los Madison hacia la búsqueda de letras redondas, de mayor recorrido emocional y la incorporación de medios tiempos como gran baza.

Nombres propios: el líder de la banda aprovechó para mostrar su admiración hacia Jorge Marazu, nombre a tener en cuenta para “todos los que amamos el rock en castellano”.

Y también reivindicaron a José Ignacio Lapido, con una emocionante y aguerrida versión de Nadie besa al perdedor. Esfuerzo que el público sevillano supo apreciar.

Despiste: el de Txetxu al criticar la torre Cajasol (¡torre Mordor! clamaban desde el respetable) sobre el escenario del teatro Cajasol para presentar Skyline. Alguien le avisó y la cazó al vuelo.

Antes de los bises tuvieron tiempo de poner a la grada otra vez en pie –literalmente– con el solo de guitarra espectacular, fardón, vibrante y desbocado –un auténtico pepino– que se marcó Txetxu para rematar Horas contadas. Ovación en pie.

Ya metidos en los bises, sonó la eléctrica parpadeante a lo Dire Straits en Si pierdo la cuenta y para pedir la cuenta y marcharse cayó Compás de espera, la canción que, según aseguró Txetxu (tipo entrañable sobre el escenario y que contagia su amor por el rock) les había llevado hasta Sevilla aquella noche.

Alfonso Adánez a la batería, Carlos Altube al bajo (“el jefe de todo esto”), José Luís Martín que toca abrazando la eléctrica y Txetxu Altube a los cantes y admirable guitarrista son Los Madison, una genuina banda de roncanrol. No se los pierda.

[Galería de fotos del concierto de Los Madison en Sevilla]

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Os dejamos con el vídeoclip de Compás de espera: