Crónica y fotos: Pony Bravo en el Central

06.05.2012 | Crónicas, Música | Diego A. Vicente

El pony del malo

[Crónica: Diego A. Vicente / Fotografías: J.M. Campos] 

Pony Bravo es un grupo raro que hace música rara. Como la otra gran banda rara de Sevilla -Las Buenas Noches-, los Pony hacen una música casi inédita en la ciudad. Con dos discos en su haber: ‘Si Bajo De Espalda No Me Da Miedo Y Otras Historias’ (2008) y el más reciente ‘Un Gramo De Fe’ (2010) han creado toda una iconografía pop con Sevilla como referencia fundamental y son artífices de un sonido que es casi un estilo propio.

En la noche del viernes y con la mascota de la Expo ’92 Curro (lo reconocerán por su plumaje blanco, pico y cresta color arco iris) como espectador de excepción sobre el escenario, Pony Bravo ofrecieron un recital con motivo del vigésimo aniversario del Teatro Central. La afición sevillana los acogió como merecen y el aforo del Central estuvo casi al completo.

La primera revelación llegó con ‘La Voz Del Hacha’. No necesitaron demasiado para enganchar a la audiencia: el sonido claustrofóbico de la guitarra de Pablo Peña –que luego se pasó a la percusión-, el ácido permanente de los teclados de Daniel Alonso y su fraseo soberanamente andaluz. Menos Daniel Alonso, firme detrás de teclados y micrófono, el resto del cuarteto iba rotando en los instrumentos. Así lo hicieron para reventar un clásico del flamenco a golpe de kraut -‘Ninja De Fuego’- o con el sonido de las congas para el fandango valiente ‘Lo Más Difícil Del Mundo’.

El himno ‘Pumare-Ho!’ sonó menos reggae y contuvo más rock, lo que no impidió que un público rendido desde el primer momento se soltara las rastas. Necesitaron refuerzos para ‘Salmos 52:8’ y se incorporaron entre otros Fran Torres -a los platos- y Mr. Mora de Mansilla Y Los Espías para tocar el contrabajo.

Para ese momento los Pony tenían reservada una pequeña sorpresa. Daniel Alonso había creado para la ocasión uno de sus artefactos visuales incendiarios que fue proyectado en pantalla. Se pierde el factor sorpresa al contarlo por escrito, pero como una de esas vueltas de olla de Miguel Noguera, la idea era la siguiente: lanzar a los cristos crucificados de la Semana Santa de Sevilla en ala delta desde lo alto de la Torre Pelli, para que así pueda verlos planear la ciudad entera a pesar de la lluvia. Tela. Y las sillas, ¿qué? La Torre Pelli ya es ese otro símbolo posmoderno (además de las Setas) que Sevilla estaba esperando. Todo esto aderezado con imágenes de Alfredo Sánchez Monteseirín ataviado del emperador egipcio Ramsés II. Impactante. Delirante.

El público salió de la estupefacción para adentrarse en ‘Noche De Setas’. Otro de los hits de la banda, que no sabemos si tiene algo que ver con el tema Mushroom de Can, pero que induce al mismo estado de pánico en el bungalow. El mal viaje de hongos vino seguido por ‘Super-Broker’ el tema que la banda suele dedicar en sus conciertos al superhéroe Teddy Bautista (gritos de ¡Teddy! ¡Teddy! entre el respetable).

Los sevillanos acometieron el tramo central del concierto con temas más machacones, el kraut manoseado de ‘Fullero’, el soft-acid de ‘Hipnosis Groove’ o incluso el caribbean de ‘Mangosta’.

Después tuvo lugar el momento cumbre del concierto con ese trance sanador que induce ‘La Rave De Dios’. Arreciaron los ritmos tribales y se produjo un altercado de bailes y manos arriba entre el público (Curro en éxtasis). De fondo se proyectaban imágenes del Papa durante su visita a Madrid por la Jornada Mundial de la Juventud [vídeo abajo]. La contundencia de los bajos, el pavor de las imágenes y el sonido aturdidor de los platos produjeron dislocaciones, traumatismos y catarsis en dosis elevadas.

El vuelo inició el descenso con ‘El Rayo’, uno de los temas fundacionales de Pony Bravo, con esa vena western (el sonido de látigo restallando) y después un toque meridional con ‘El Campo Fui Yo’.

Los bises: ‘Trinchera’ y ‘China Da Miedo’. Y se despidieron con un tema nuevo, compuesto por Pablo Peña, que se llamará ‘Mi DNI’. Es difícil saber por dónde van a ir los tiros del nuevo álbum de los Pony, pero es cosa segura que cuando se publique mucha gente estará cantando el estribillo de ‘Mi DNI’ –Camello, camello, camello ¿yo?-.

Y que no tengan que pasar otros veinte años.

[Mira la galería de fotos del concierto y el vídeo de las JMJ con la música de 'La Rave de Dios' o escucha su primer disco]

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