Mañana. Se acabó la rabia

15.02.2012 | Discos, Música | ElsaCabria

Si la pregunta es cómo hacer un himno al puré de corazón, la respuesta la tiene Mañana. Si la pregunta es porqué, la respuesta está en ‘Se acabó la rabia’ (Sello Salvaje, 2012). Recórtame de una foto y apriétame contra ti / Juntos al menos iremos  al cielo / Al infierno puedes ir sin mi.  ‘El Vals de la auto ayuda’ es la agresión lírica que abre el segundo disco de la banda de Sevilla. Un tema que conspira insistente para hacer un dogma de fe alrededor de Mañana.  (Y aunque este rayo no cesa / Y este vals perecerá /  Verte desnuda leyendo auto ayuda te hace parecer más real).

Estos enfermizos versos de bienvenida recuerdan a qué vino Mañana cuando apareció en 2010 con ‘A ver quién llega antes al fin’. Un primer disco autoproducido en el que unas alegres melodías hacían salvajemente el amor a unas letras que invitaban a colgarse de la rama del árbol más próximo. Un primer álbum en el que un sonido pizpireto permitía engañarse de felicidad. Una idea demente. (Y ojalá pudiera demostrar que ame a todas y cada una a las que besé / Se palpa en el ambiente que ni tu ni yo queremos el premio de consolación.)

Eso cantaba Cristobal Colom en ‘El momento en que perdí’. Pero eso fue ayer. Mañana ya no abunda en el sonido Americana de feliz apariencia. En su segundo disco, entre nueve temas, hay una concesión al pop de recreo, que se llama ‘Desiste’ (Siempre encontraré algo que quiera y que no pueda conseguir), y un nuevo himno generacional del 83, que se llama ‘La pena máxima’. Y si hay una canción que recuerda a sus principios, esa es ‘Cataratas’ (Mismo dolor, aunque distinto porqué). Pero Se acabó la rabia es folk rock para oídos tristes. Y los encuentra un cantante que, mirando atrás, confunde qué significó cada vez que le rompieron el corazón. Agnóstico o no de la secta más grande del mundo, en canciones como ‘Cenizas de errores’, hay un hermoso eco a la decepción. (Mi amor no puede compensar cada error). Y dan ganas de consolarse. Triste o feliz, dan ganas de ir a buscar uno de esos señores que regalan abrazos por la calle.

Nada merece tanto la pena si puedes dejarlo escapar canta Colom en ‘El Vendaval’. Y así el chico de Sanlucar de Barrameda, asiduo espectador de conciertos en la Malandar, hace preguntarse cómo lo hace para estar convirtiéndose en uno de los chicos listos del Indie en español. Porque él no le da demasiada importancia a su lírica, inconsciente de que la poesía está en todos los bares, pero hay que saber bebérsela. Una cosa es cierta: Mañana no es sin Cristobal Colom y Cristobal Colom no es sin Wilco, Death Cab for Cutie o Nacho Vegas. Y todos ellos están en ‘Se acabó la rabia’. El disco, disponible a partir del 21 de febrero (en CD, haz ya tu pedido de la edición deluxe y descarga gratuita en la web de Sello Salvaje), afecta diferente al primer álbum. Pero afecta. Si no conmociona, sí conmueve (concierto: 24 de febrero en la Malandar). Y yo comulgo al oír esa canción de despedida llamada ‘Buenas Intenciones’: el himno final en el que Ben Gibbard viene a la mente, en el que el amor hecho puré me quema definitivamente la lengua.

Cada beso es una sombra del primero que te di.

Mañana “Se acabó la rabia” (Teaser) from Sello Salvaje on Vimeo.


Mañana “Se acabó la rabia” (Teaser II) from Sello Salvaje on Vimeo.