Libros: ‘Abismos’, de David Jasso

27.11.2011 | Libros, Literatura | J. Guardia

Nota como el abismo tira de ti. Tarde o temprano acabarás cayendo. Nadie puede escapar, ¿por qué no te arrojas? En cualquier caso, soy inocente. La locura vive en los libros. Yo sólo los leí y caí en mi abismo”. Supe de David Jasso por casualidad, como casi siempre se acaban sabiendo ciertas cosas. Me topé con su nombre en la red un par de veces vinculado a catálogos de editoriales especializadas en terror y ciencia-ficción y acabé pinchando en los enlaces. Por aquello de matar el tiempo. La blogosfera lo saludaba como uno de los “indiscutibles” maestros de la literatura de horror de los últimos años, señalándolo incluso como la versión española del rey de los maestros del horror de todos los tiempos, Stephen King.

Bien, David Jasso no es Stephen King. La prosa del autor de Maine es más cuidada, más perfecta, más profunda. No tiene prisa por aterrorizar al lector ni se permite algunos recursos pueriles que abundan en los relatos del zaragozano. Sin consideraciones de género, podría decirse que Stephen King es un gran escritor, o un buen escritor. David Jasso, probablemente, no tanto.

Y sin embargo la otra noche me acosté a las cuatro de la mañana porque no podía -realmente hubiera sido imposible- echarme simplemente a dormir sin ponerle un punto y final a la psicótica historia de ‘El huevo’; sin buscar la última página (la 46) que debía aplacar esa risa nerviosa que se pega por primera vez al lector en la 7 y lo acompaña hasta el final como una fiebre. Porque el maldito David Jasso es eso: un virus torpe y letal que, a pesar de cargar con expresiones redundantes, errores gramaticales y metáforas que harían enfurecer a un catedrático de Literatura, acaba sin embargo agarrándose a la médula de su víctima con sus fauces y succionándola hasta dejarla vacía.

Es una exageración, pero no tanto. Algo así sentí leyendo ‘Abismos‘, la antología de cinco relatos de Jasso (o cuatro novelas cortas y un relato, según se mire) que recientemente ha publicado el Grupo Ajec. El libro ha sido muy esperado por los seguidores del autor, incondicionales desde que sorprendió a todo el mundo con su primera y premiada novela, ‘La silla’.

Estos cinco abismos tienen una profundidad diferente. Desde la genial y terrorífica ‘El huevo’, que abre la antología, hasta la -en demasiadas ocasiones- tediosa lectura que ofrece ‘La bruma’ -por fortuna el relato más corto del libro-, Jasso juega con eso que se llama “terror psicológico” mezclando elementos fantásticos y cotidianos con resultados desiguales. Curiosamente, es cuando abandona los tópicos literarios y cinematográficos del más allá y se centra en las anécdotas espantosas del más acá cuando consigue aquello que presuponemos quería conseguir: dar miedo. Y mucho.

Es por ello que la joya de la antología consiste en un cuento que carece (casi casi casi) de elementos sobrenaturales. El terror y la violencia implícita que encierra el relato son provocados por una estúpida broma infantil: la de un niño que, aburrido, decide tirarle un huevo a un tipo que camina distraído. Grave error.

Por su parte, como ya se apunta más arriba, la segunda pieza, ‘La bruma‘, no tiene demasiado interés (y eso que ganó el Primer Premio LITER de Literatura de Terror). En él, un tipo encerrado en un psquiátrico, tras haber sufrido un trauma motivado por la muerte de su familia, conoce a una joven con trastornos alimentarios y un extraño don: es capaz de contagiar sus sentimientos. ‘La bruma’ tiene un par de puntos a favor: la historia de una chica obsesionada con adelgazar mediante una brutal práctica masturbatoria y su final, que aunque algo predecible no deja de causar cierto impacto en un lector no tan desesperado como para haber abandonado el relato a la mitad.

El tubo‘, la tercera pieza, es otra cosa. Un relato que podría estar sacado de aquellas ‘Pesadillas’ inventadas por R.L.Stine que poblaron las noches de los niños de los 90. La historia parte de un acontecimiento sorprendente: el hermano pequeño del protagonista, un niño al parecer no muy inteligente, está jugando con un tubo mágico que dice haberse encontrado en la calle. El objeto tiene una propiedad sorprendente: cualquier cosa que atraviese su interior, desaparece. ¿o no?

En ‘El cine’ queda clara la capacidad del autor de aterrorizar a los lectores cuando no recurre a elementos fantásticos tanto como la de decepcionarlo cuando tira por esos derroteros. Un amante del cine de terror lleva a su novia al cine a regañadientes. En mitad de la película, la chica dice que tiene que ir al baño y se marcha. A esas alturas no hace falta ser un lector muy intuitivo para saber que no volverá a ocupar la butaca al lado de su novio…

La textura de tu piel’ es una inquietante historia de chica-adolescente-con-poderes que, a pesar de la abundancia de precedentes en ese subgénero (Carrie, Dorothy Mills, la niña de El Exorcista y sus vástagos cinematográficos y un larguísimo etcétera) Jasso consigue darle un toque de frescura. Al sudor frío que provoca en el lector, se entiende.

Mención aparte, el curioso prólogo de ‘Abismos’, firmado por el falso escritor de novelas de terror y protagonista de ‘La Silla’, Daniel Lonces. En él, este personaje nacido de la locura del escritor zaragozano pone a parir a su propio padre (“es tan patético, tan miserable, tan poca cosa, que uno no puede dejar de experimentar una compasión un tanto vergonzosa”).

Por mi parte, no le tengo compasión ninguna. Llevo casi toda la semana nervioso por su culpa y ha estado a punto de acojonarme un par de veces. Se merece que alguien se asome al balcón cuando lo vea pasar y le tire cualquier cosa. Aunque sea un huevo…