Diego A. Vicente Y Arantxa M. / Fotos: Pilar G. Angulo El viernes por la noche, en la Sala Custom de la periferia sevillana, la banda mallorquina Sexy Sadie hizo una parada en su gira de reencuentro para reunirse con sus fans y recordar todas aquellas canciones que dejaron atrás. Antes, los Gaggia, una de las bandas locales más en activo, ofrecieron lo mejor de su disco debut ‘Caballo’ (Spyro Records, 2011 -mira la crítica de ¡WEGO!) en un potente directo ante el público que llegaba con calma a la sala Custom. Gaggia han conseguido un estilo propio a fuerza de saturarlo de referencias; canciones impactantes como ‘La Cabaña’ o ‘Monstruo’, con una impronta bailable a lo Franz Ferdinand, o ‘Buscando Enemigos’, rock que emparenta a Stone Temple Pilots con Los Planetas son buenos ejemplos de ello. Poco a poco las canciones de Gaggia fueron enganchando incluso a los más rezagados. La energía de su vocalista y temas tan sorprendentes como ‘Imperio’ (con ese halo oscurantista de Interpol) a buen seguro que hicieron afición.
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Sexy Sadie se presentó con la formación clásica de cuarteto, con Jaime García Soriano (alias Señor Nadie) en el micrófono y con la eléctrica y Carlos Pilán (ahora en la banda L.A.) como segundo guitarrista. Salieron al escenario aturdidos por el terrible calor y con esa mirada de “hacíatantotiempoquenonosveíamos”. La electrónica de sintetizador que sonaba de fondo fue sólo un recurso dramático, pues todo el concierto de los mallorquines fue estrictamente eléctrico, directo y sin concesiones.
La primera fue ‘Questions’, de ‘Lost And Found’ (2003), una canción que no tiene ninguno de esos riffs de guitarra que los hicieron tan populares, pero cuya melodía, a golpe de preguntas trascendentales se fue abriendo paso mientras se ajustaba el sonido de las guitarras. Y de entre todo ese ruido inicial aparecía por primera vez la voz tan personal de Jaime García Soriano.
El público, si bien no muy numeroso, estuvo entregado desde el primer momento. Por su parte, los Sadie prolongaron esa euforia inicial con ‘Second To Last’ de ‘Translate’ (2006), en la que a pesar de su calidad, la canción pierde fuerza en la búsqueda de un sonido más complejo, alejado del espíritu de los primeros Sexy Sadie. Eran las primeras canciones, aún nos estábamos conociendo. Continuaron con la melancólica ‘I Do’, y volvieron a pegar fuerte con ‘Stay Behind Me’ que contiene uno de sus estribillos más brillantes. Después de ‘Nonsense’, Jaime dejó la voz cantante a Carlos para que nos presentara a ‘Charlie Jones’, un personaje muy del gusto de la pareja Lennon McCartney y que tal vez hubiera sido compañero de soledades de Eleanor Rigby.
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Las canciones de ‘It’s Beautiful, It’s Love’ (1998), que marcaron una época en el indie español, fueron especialmente celebradas por el público. Los golpes de guitarra y pedal de ‘I’m The Brain’ reverberaron con el eco furioso de los noventa. Las letras eran más viscerales entonces, y tenían esa ingenuidad del grunge, tan poco preocupado por las buenas formas. Un tiempo en el que quizás los grupos de rock cantaban peor y se dejaban más exabruptos en las canciones, pero tal vez también eran más inocentes. Al terminar ‘I’m The Brain’ un incondicional de los primeros Sadies no pudo evitar gritar –¡Ya podemos descansar en paz, gracias por haber venido!-
Jaime iba alternando la Fender con la Gibson Firebird mientras comprobaba como las viejas canciones de Sexy Sadie seguían sonando con la misma fuerza pero ante un público ya no tan joven como antes. La guitarra de Carlos sonó con crudeza en ‘No Matter How, I Feel So Fine’ que Jaime remató punteando de rodillas en el borde del escenario. Una canción inesperadamente optimista en su repertorio y otro de esos estribillos coreables que hicieron saltar al público a pesar del sofocante calor. Entre tanto, el público pedía baquetas y púas a modo de souvenirs, como el chaval que insistentemente buscaba la mirada de Carlos para que le regalara la púa. En la recta final hirieron con la emotiva ‘I Won’t Hurt You’.
Se pasaron al power pop con ‘You Know That’s The Way I Like It’, que, sin los arreglos a lo George Martin de la versión de estudio, sonó algo plana. Y por supuesto tampoco se dejaron atrás ‘Someone Like You’ antes de hacer la obligada visita al backstage. Para los bises rescataron la versión de los Pixies ‘Bird Dreams Of The Olympus Mons’. Enarbolaron al público de brazos en alto con el himno ‘In The Water’. Y se despidieron con la etílica ‘Always Drunk’, con recuerdo para Ivan Ferreiro, con quien han compartido en más de una ocasión este tema. Y esto fue todo y después la sala quedó en silencio y tal vez Sexy Sadie jamás vuelvan a tocar en Sevilla. Por lo menos el chaval consiguió la púa.





