Crónica de Bigott en Nocturama

Por Iram Martinez

Bigott Nocturama

Ivan Vergara / Poseedor de una de las personalidades más exuberantes y desinhibidas del panorama Indie español (sea lo que eso signifique o siquiera si un término así exista), llegó a Sevilla desde Zaragoza el músico bautizado como Borja Luado (A.k.a. Bigott) y que sería el encargado de clausurar el ciclo de la edición nacional del Nocturama.

Desde la semana pasada se notaba el buen ambiente en la sede del CAAC, donde desde hace varios años se viene celebrando durante el verano este ciclo; si bien el calor no menguó en ningún momento, dispuso al personal del ánimo necesario para asistir y llenar el recinto; dicen algunas lenguas que junto a Lali Puna, este fue el concierto de mayor aforo. Sigue leyendo

Bigott Nocturama

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Seis músicos sobre el escenario serían los encargados de recrear el fabuloso universo de Bigott, principalmente de sus ultimas dos entregas: ‘Fin’ (2009, Grabaciones en el mar) y ‘This is the beginning of a beautiful friendship’ (2010, Grabaciones en el mar); aunque se haya colado por ahí algún tema de su segundo disco: ‘What a lovely day today’ (2008, Bigott/Grabaciones en el mar).

Bigott Nocturama (Muni Camón)

Pero si mencionamos a los músicos debemos hacer un alto importante para hablar de ellos, ya que entre esas filas se encuentran un par de miembros de Leda Tres (Pedro Fernández: coros/guitarra y Esteban Fernández: batería); Muni Camón en los teclados y coros, el asturiano/gaditano Paco Loco en los artilugios sonoros y Clara Carnicer en el bajo eléctrico y voces.

Pero es Borja quien carga la mayor parte del concierto encima: toca sentado, mira embelezado hacia el infinito y se pierde en él, se levanta con guitarra o sin ella o a medio caer, baila y entonces sabemos que todo esto es un rito, siempre ha sido así, o profundamente es como siempre se ha buscado: un profundo rito de onirismo, de danzas primitivas en el escenario, un rito de sencillez donde la intención ultima es comulgar con un público atento y entregado; un rito de historias recreadas o renarradas, intepretadas en un inglés impecable desde la voz profunda de un folk crooner que supo responder a las expectativas.

Una pena mirar/presenciar/escuchar un concierto de Bigott si no se tienen las referencias líricas, este hombre sabe de poesía bárbara y alcohólica, él es toda ella. Si no, escuchen con atención ‘Oh Clarín’ y sus claras referencias a lo sórdido de los bares, antros y tugurios de mala muerte, donde se encuentran vicios tan viejos como la música misma, y de ahí directo a los ritos escénicos de este genial maño.

Bigott Nocturama

No sé si al inicio del concierto tuvo el buen gesto de saludar al apreciable público, me tocaba turno de esperar por la cerveza y llegué justo después de iniciar el concierto; no sé si lo hizo y francamente no me importa: arriba, desde su estrado, Borja no se mostró en ningún momento excesivamente elocuente, ya sus historias se derramaban en la noche sevillana, francamente no creo que tampoco a él le importara saludar o no, ya estaba cumpliendo con su labor. La pachanga había comenzado, los testigos éramos todos uno.

Así fueron sucediendo los temas de sus últimos tres discos: ‘Pachanga’, ‘Afrodita Carambolo’, ‘Marietta Miculetta’, ‘Sparke Motion’; hasta llegar a ‘The Party’, tema en el que Clara Carnicer toma el papel vocal y deja encandilado al presente con su voz antigua y honda; que recuerda a Francois Hardy y a Nico. Interpretaron ‘Cool single weeding’ y justo entonces la preciosa ‘My my love’ donde repiten dueto. Los testigos ya éramos de ellos.

Un concierto que duró aproximadamente una hora y que contó con su obligatorio bis, no creo que alguien quisiera predeterminadamente terminar el ritual; momento que Bigott aprovechó para soltar por toda la cara una versión de ‘Dancing in the dark’ celebramos conjuntos. Cerraría con “She´s my man”. Ovación y aplausos, no menos.

Bigott Nocturama

Borja diría que canta en inglés porque es un poco retardado, que no quiere entender lo que canta y salvajadas similares. Francamente, si el universo de Bigott está lleno de todo lo que él llama idiotez, si todo lo que hace lleva a ser un poco retardado, por favor, díganme imbécil. Yo me quedo con mis discos de Bigott a un lado. Ya nos entenderemos.