Cronica del concierto de Tote King en Sevilla

Por Iram Martinez

Escucha aquí Rebelde por defecto, de Tote King Emilio Campos / fotos Iram Martínez / revistawego@gmail.com


Un auténtico espectáculo de fusión musical vivimos anoche de la mano de Tote King, su hermano Shotta y una variada banda de músicos sevillanos en el Lope de Vega, el más prestigioso teatro de la capital andaluza junto con el Maestranza.

Rap con instrumentos en directo: la simple idea prometía. Un concierto atípico por el lugar, el día (un miércoles) y la hora (las nueve de la noche, un poco temprano para este tipo de eventos), pero que nos dejó un excelente sabor de boca.

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Escucha aquí Todo lo que quiero, de Tote King El teatro presentaba un lleno hasta la bandera, desde la primera fila del patio de butacas hasta el último palco; una gran entrada, debido en parte a que los precios asignados eran bastante económicos y a la popularidad entre la juventud sevillana de los dos raperos en alza.

Poblaban el escenario los instrumentos de la banda (batería, bajo, saxo, teclados, percusiones y violín), y junto a ellos, una mesa de mezclas y unos platos. Una curiosa imagen que no estamos acostumbrados a ver, pero que se va haciendo hueco en conciertos de este género, ya que da un plus de calidad al espectáculo. Aquí en Sevilla Juaninacka lo viene haciendo en sus últimas actuaciones, y desde hace bastantes años, en EEUU, grupos como The Roots.

Los primeros aplausos de la noche fueron para Dj Randy, que apareció el primero en el escenario para ajustar sus herramientas e ir ambientando a los asistentes con una mini (bueno… mini mini no fue, 20 minutazos por lo menos) sesión funky-R&B; y para los músicos, que tardaron poco en salir a escena.

Tras ellos, los dos protagonistas, ataviados con americana, camisa y vaqueros sin anchuras excesivas, y complementando el vestuario Tote King con un sombrero y Shotta con unas gafas de sol «estilo Cobra»; una estética un tanto alejada del concepto de rapero que tiene el público en general.

El concierto comenzó con el tema ‘Soy yo’ de Tote, haciéndose evidente el empeño de los artistas en que la música fuese diferente a la ejecutada en los discos.»Evitar imitar, ¡crear!», como reza en una de sus estrofas el tema de Tote ‘Sólo quiero’, es una frase que bien podía resumir las intenciones del grupo.

Tras varios temas, Tote King dio paso a la presentación de los músicos: al órgano y al bajo, Miguel y Javi respectivamente, ambos del grupo Maga; al saxo, Mercedes, de La banda de la María; a la batería, Jordi; al teclado y al violín, Joaquín Calderón, que tuvo varias intervenciones sublimes durante la noche al ir alternando ambos instrumentos con gran facilidad y destreza; y por último, a las percusiones, Álvaro.


Alvarito, como le gritaron varias veces desde el público. Y no era para menos, ya que se convirtió en uno de los grandes protagonistas al derrochar energía tema tras tema y cuya cara y movimientos eran fiel reflejo de lo que debía estar pasando por su cuerpo. A la salida, Álvaro nos confesó que había roto una baqueta y un platillo. Visto lo visto, la verdad es que no nos extrañó nada.

En definitiva, la banda creó un verdadero «colchón de música» para los raperos, como dijo Tote en el inicio de uno de sus temas, pero que ahogó los sonidos producidos por el Dj, limitados a samplers de los originales y algunos scratches que se escuchaban más bien poco. Tampoco se perdió nada.

Era de esperar que ambos raperos se complementaran bien debido a su parentesco familiar, pero la verdad es que su complicidad va más allá de eso, con una adecuada coordinación en los coros y sin ningún fallo memorístico aparente en lo que a las letras se refiere, algo sorprendente viniendo de Shotta. Rapearon temas firmados por ambos (como ‘Me gusta’) y mezclaron letras de algunas de sus composiciones (‘Coches de choque’ y ‘El tendedero’ por ejemplo) aprovechando las melodías creadas por la banda.

Se echó de menos alguna colaboración de las muchas que han pasado por los diferentes discos de ambos raperos, pero sobre todo a Juaninacka, por el peso que tiene en el rap sevillano y por su experiencia e este tipo de conciertos, así como a Chico Ocaña de Los Mártires del Compás» por el espectacular estribillo que le hace a Tote para ‘El Tendedero’

El hecho de que el concierto se desarrollase en un teatro y el público estuviese sentado resultaba raro y limitaba los movimientos del mismo, por lo que le costó pasar de simples aplausos y tímidos gritos a una completa implicación.

El concierto fue aumentando poco a poco de intensidad gracias a temas como ‘Merece la pena’, ‘No voy a estar allí’ y ‘El Justiciero’. Uno de los momentos álgidos fue la interpretación de ‘Botines’, un homenaje a las zapatillas de deporte que todos tuvimos y/o anhelamos en nuestra adolescencia, con una cómica introducción de su autor y a la que el público reaccionó con entusiasmo.

El público explotó a través de las dos últimas interpretaciones, levantándose al fin de sus asientos y acompañando el movimiento «rompecuellos» con saltos y manos alzadas. Primero, por medio de ‘Como en casa’, una canción dedicada a su ciudad, su barrio y su hogar que resultó espectacular gracias a los arreglos del grupo; y por último ‘Mentiras’ una pieza de lo mas rockera caracterizada por el potente punteo de guitarra en su base original, que se prestó al lucimiento final de la banda. Echamos en falta muchas canciones, ya que el concierto fue corto por no decir muy corto; sin contar con la sesión del DJ apenas superó la hora de duración. Ojalá en próximos conciertos se nos quite esa espinita.